Una emprendedora que maneja un negocio de demolición en Santo Domingo, una ministra de gobierno y la presidenta de un banco de microfinanzas compartieron escenario en la sede de Naciones Unidas para poner sobre la mesa una realidad que las cifras confirman: en América Latina, una de cada cuatro mujeres no tiene ingresos propios, y la igualdad económica plena, al ritmo actual, tardará 286 años en llegar.
Las tres dominicanas —Gloria Reyes, ministra de la Mujer; Mercedes Canalda de Beras-Goico, presidenta ejecutiva de Banco Adopem; y Elsa Gómez, emprendedora del sector de la construcción— participaron el pasado viernes 13 de marzo en un panel organizado durante la 70ª Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW70), el foro anual más importante de Naciones Unidas sobre igualdad de género, que sesiona en Nueva York del 9 al 19 de marzo con la asistencia de más de 8,000 personas entre representantes de gobiernos, organismos internacionales y sociedad civil.
Las cifras que enmarcan el debate
El panorama global sigue siendo desalentador. Según el Banco Mundial, apenas el 4% de las mujeres del planeta vive en economías que ofrecen igualdad legal casi plena. En la región latinoamericana, un estudio de CAF revela que solo el 33% de las mujeres toma decisiones financieras de forma autónoma, frente al 48% de los hombres. Y los datos de la CEPAL de 2024 indican que el 25% de las mujeres latinoamericanas carece de ingresos monetarios propios, una proporción que entre los hombres se reduce al 10%.
En República Dominicana, aunque hay señales de avance —el crédito bancario otorgado a mujeres creció un 281% en la última década según la Asociación de Bancos Comerciales, y en noviembre de 2025 la cantidad de mujeres con créditos formales superó por primera vez a la de hombres—, las brechas estructurales persisten. El país obtuvo una puntuación de 0.73 en el Índice Global de Brecha de Género 2025, ubicándose en el puesto 61 de 148 naciones evaluadas.
"La desigualdad se alimenta de creencias arraigadas"
La ministra Reyes fue directa en su intervención: "La desigualdad de género no se sostiene solo en brechas legales o económicas; también se alimenta de creencias profundamente arraigadas que siguen asignando a las mujeres la carga del cuidado y limitando su autonomía". Subrayó que la inclusión económica de las mujeres "no se logra con esfuerzos aislados", sino que requiere "políticas integrales que conecten inclusión financiera, corresponsabilidad en los cuidados y oportunidades reales para emprender y trabajar".
La postura de la funcionaria dominicana se inscribe en una participación más amplia del país en la CSW70.
El caso de Elsa: demoler paredes y prejuicios
Quizás la intervención más elocuente fue la de Elsa Gómez, una emprendedora de Santo Domingo que se dedica a la demolición y venta de materiales de construcción reciclados, un rubro dominado abrumadoramente por hombres. "Lo más importante para mí como mujer es trabajar y luchar cada día para avanzar", dijo Gómez ante el auditorio de la ONU, según recogió la agencia EFE.
Con el financiamiento y la educación financiera que recibe de Banco Adopem —entidad vinculada a la Fundación Microfinanzas BBVA—, Gómez ha logrado pagar su carrera universitaria, la vivienda de su madre y la educación de sus hijos. Su historia no es excepcional en términos estadísticos: el 86% de las mujeres emprendedoras en América Latina lo hace por necesidad, no por oportunidad.
El rol de las microfinanzas: datos que desafían prejuicios
Mercedes Canalda de Beras-Goico, al frente de Banco Adopem, planteó que "romper los sesgos no es solo un desafío social, es una responsabilidad concreta del sector financiero". La entidad que preside atiende a más de 540,000 emprendedoras en República Dominicana con servicios que van desde microcréditos hasta microseguros de vida y capacitación digital.
Los datos de desempeño de la Fundación Microfinanzas BBVA —que opera en cinco países de la región y atiende a más de 3 millones de emprendedores de escasos recursos, 1.8 millones de ellos mujeres— desmienten uno de los prejuicios más extendidos en la banca: que prestarle a mujeres es más riesgoso. Según la fundación, 7 de cada 10 personas que logran salir de la pobreza a través de sus programas son mujeres, y aunque ellas solicitan montos menores, sus negocios crecen al mismo ritmo que los de los hombres.
Un dato llamativo: en República Dominicana, la entidad otorga créditos a mujeres rurales sin exigir la titularidad de la tierra —que suele estar a nombre de los hombres—, y es, según el Banco Interamericano de Desarrollo, la única institución que aprueba montos mayores a las mujeres con las mismas condiciones de interés y plazo.
La brecha digital: otra barrera que se acumula
Al problema del acceso financiero se suma la exclusión digital. Según la CEPAL, el 40% de las mujeres en América Latina no accede a internet por falta de recursos o conectividad, una barrera que limita sus posibilidades de emprender y competir.
Iniciativas como Comunidad Emprendedora Digital, impulsada por la Fundación Microfinanzas BBVA y el BID en República Dominicana, han capacitado a más de 5,600 mujeres en habilidades digitales y liderazgo, además de facilitar el acceso a teléfonos inteligentes y planes de datos. Sin embargo, la escala del problema exige respuestas más ambiciosas.
Un imperativo económico, no solo moral
Michelle Muschett, subsecretaria general de la ONU y directora regional del PNUD para América Latina y el Caribe, enmarcó el debate en términos que trascienden la agenda de género: "La igualdad entre mujeres y hombres exige mucho más que voluntad: requiere de consensos e instituciones eficaces para transformar sesgos que restringen oportunidades y libertades".
Los organismos internacionales coinciden en que cerrar la brecha de género no es solo un imperativo de justicia social, sino un motor económico: según estimaciones citadas en la CSW70, alcanzar la paridad podría hacer crecer más de un 20% el PIB global.
La CSW70 sesiona hasta este jueves 19 de marzo. Las conclusiones que se adopten marcarán la hoja de ruta de la agenda de género global para los próximos años, en un contexto donde, como advirtió Amnistía Internacional, los derechos de las mujeres enfrentan una creciente reacción global que amenaza con revertir los avances logrados.
Compartir esta nota
