Apenas nueve días después del incendio que consumió apartamentos y locales comerciales del Edificio Luis Franco, ubicado en la avenida Correa y Cidrón, esquina Amín Abel Hasbún, frente a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), moradores del sector y estudiantes de la Primada de América observan con sorpresa el inicio de trabajos de construcción en la estructura afectada.
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El fuego, registrado la madrugada del 4 de septiembre, obligó a decenas de familias a abandonar el inmueble de emergencia y dejó viviendas y negocios destruidos. Aunque no se reportaron víctimas fatales, varios residentes perdieron pertenencias, documentos y años de trabajo en cuestión de horas.
De acuerdo con versiones preliminares, el incendio habría sido provocado por la explosión de un tanque de gas, aunque las autoridades correspondientes deben establecer de manera formal las causas del siniestro.


Una estructura marcada por el fuego
Tras el incendio, el edificio quedó severamente afectado, con áreas consumidas por las llamas, escombros, vigas expuestas y daños visibles en varios niveles. El impacto fue evidente tanto para quienes residían allí como para los negocios que operaban en la edificación.
Lo que ahora llama la atención de moradores y transeúntes es que, en lugar de observarse un proceso de demolición o una intervención claramente orientada a evaluar la seguridad del inmueble, ya se aprecian trabajos de construcción en la misma estructura dañada.
La rapidez con que se pasó de la emergencia a la reconstrucción ha generado inquietud entre residentes de la zona, estudiantes y personas que transitan diariamente por los alrededores de la UASD, una de las áreas de mayor movimiento peatonal y vehicular del Distrito Nacional.
Preguntas sobre seguridad y supervisión
El caso abre interrogantes sobre las condiciones estructurales del edificio, los permisos correspondientes y el tipo de evaluación técnica realizada antes de iniciar cualquier intervención sobre una edificación afectada por un incendio de gran magnitud.
Moradores del entorno consideran que, antes de levantar obra nueva, las autoridades competentes deben garantizar que la estructura no represente peligro para trabajadores, residentes, estudiantes ni transeúntes.
Mientras tanto, la imagen del edificio, todavía marcada por el fuego, contrasta con los trabajos que ya comienzan a verse en su interior y mantiene viva la pregunta entre quienes pasan por la zona: cómo se pasa tan rápido de una tragedia habitacional a una nueva construcción.
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