Mucho antes de que el Metro recorriera el subsuelo de la capital y los teleféricos sobrevolaran sus barrios, los habitantes de Santo Domingo se desplazaban principalmente a pie, a caballo o en coches y carretas tirados por animales.

La ciudad era entonces mucho más pequeña y concentraba buena parte de sus actividades dentro y alrededor del actual centro histórico. Sin embargo, su expansión territorial y el crecimiento de la población hicieron necesaria la incorporación de medios colectivos capaces de trasladar a un mayor número de personas.

Desde aquellos primeros vehículos hasta los actuales proyectos de transporte masivo, la movilidad de Santo Domingo ha atravesado diferentes etapas marcadas por intentos de modernización, períodos de desorganización y una creciente intervención del Estado.

El antiguo tranvía de Santo Domingo

Uno de los primeros pasos hacia un sistema de transporte colectivo se produjo a finales del siglo XIX, cuando se estableció en Santo Domingo un tranvía arrastrado por caballos.

El tranvía de Santo Domingo movido por caballos o burros, fue establecido en el año 1895 por la Compañía Dominicana de Transportes. Hacía el trayecto desde Santa Bárbara, pasando por la calle El Conde, hasta el Fuerte de la Concepción, el cual quedo convertido en la estación terminal, con sus caballerizas, talleres y depósitos de carros. Fuente: Historia Dominicana en Gráficos.

En enero de 1884, la empresa C. M. Mayans y Compañía obtuvo un contrato para desarrollar una línea de tranvía de tracción animal. Los vehículos circulaban sobre rieles instalados en algunas calles de la ciudad y representaron una innovación para una capital que todavía conservaba gran parte de su estructura colonial.

El sistema permitió conectar el centro urbano con zonas ubicadas fuera de las antiguas murallas y convirtió la calle El Conde y sus alrededores en puntos importantes para la movilidad de la época.

Aquel tranvía funcionó durante varios años, pero desapareció a comienzos del siglo XX. El desarrollo del automóvil y de los vehículos de motor terminó desplazando progresivamente los sistemas movidos por animales.

Los automóviles transforman la movilidad

Durante las primeras décadas del siglo XX, los automóviles, camiones y autobuses comenzaron a ocupar las calles de Santo Domingo. Los coches de caballos perdieron protagonismo y surgieron nuevas formas de transporte colectivo adaptadas al crecimiento de la ciudad.

Tránsito en Santo Domingo a principios del siglo XX.

La expansión urbana se aceleró durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, cuando se construyeron avenidas y nuevos sectores fuera del casco histórico. Esa transformación aumentó las distancias entre los lugares de residencia, trabajo, comercio y servicios.

También aparecieron las primeras rutas urbanas reguladas y se extendió el uso de automóviles particulares convertidos en vehículos de transporte público. De esa modalidad surgieron los llamados carros de concho, que se desplazan por rutas determinadas y recogen pasajeros en diferentes puntos del recorrido.

Después de la caída de la dictadura, el número de vehículos públicos aumentó considerablemente. Entre 1961 y 1966, las políticas oficiales favorecieron la incorporación de pequeños propietarios al transporte de pasajeros, fortaleciendo un modelo basado en carros y autobuses operados individualmente o mediante asociaciones.

Autobuses estatales y transporte sindicalizado

En 1966, el Gobierno creó la Corporación de Transporte Municipal e incorporó autobuses Blue Bird para prestar servicio en Santo Domingo.

Autobús Blue Bird All American, utilizado para el transporte público en Santo Domingo, República Dominicana, en 1977. Fuente: Jimmy Lorenzo, FB.

Otro intento se produjo en 1975, con la creación de la Corporación de Transporte Colectivo, que administró 94 autobuses distribuidos en siete rutas. Sin embargo, las dificultades económicas y administrativas impidieron la permanencia del proyecto.

En 1979, durante el Gobierno de Antonio Guzmán Fernández, fue creada la Oficina Nacional de Transporte Terrestre (Onatrate), con la intención de ampliar el servicio estatal y reducir la dependencia de los carros de concho.

A pesar de estas iniciativas, el transporte público quedó cada vez más fragmentado entre instituciones estatales, sindicatos, asociaciones, cooperativas y propietarios independientes.

Durante las décadas de 1980 y 1990 se hicieron populares las guaguas conocidas como “banderitas”, identificadas con los colores rojo, blanco y azul. También se multiplicaron los minibuses, carros públicos, motoconchos y las llamadas “voladoras”, autobuses privados reconocidos por circular con numerosos pasajeros y realizar paradas frecuentes.

Estas modalidades ayudaron a cubrir zonas donde no llegaban los servicios estatales, pero también consolidaron un sistema caracterizado por rutas superpuestas, ausencia de horarios, vehículos en condiciones desiguales y competencia por los pasajeros.

La llegada de la OMSA

En 1997, el Estado creó la Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses (OMSA) para ofrecer una alternativa pública en las principales avenidas del Gran Santo Domingo.

Uno de los primeros modelos de autobuses de la OMSA.

La institución incorporó autobuses de mayor capacidad, paradas establecidas y rutas organizadas. Su servicio convivió con los carros de concho, minibuses, voladoras y otras modalidades administradas por organizaciones privadas.

La OMSA representó un avance en la formalización del transporte colectivo, pero no logró sustituir el sistema tradicional. Durante años, la movilidad de la capital continuó dependiendo de una combinación de autobuses estatales, rutas sindicalizadas y vehículos individuales.

El Metro cambia la forma de recorrer la capital

El mayor cambio en la historia reciente del transporte capitalino ocurrió con la inauguración de la Línea 1 del Metro de Santo Domingo, el 30 de enero de 2009.

La ruta creó un eje norte-sur desde Villa Mella, en Santo Domingo Norte, hasta el Centro de los Héroes, en el Distrito Nacional. Por primera vez, la capital contó con un sistema ferroviario urbano de alta capacidad, estaciones fijas, horarios regulares y pago electrónico.

En 2013 comenzó a operar la Línea 2, que atravesó la ciudad de este a oeste desde la avenida Gregorio Luperón hasta la cabecera oriental del puente Francisco del Rosario Sánchez.

La línea fue extendida en 2018 hacia Santo Domingo Este, con nuevas estaciones hasta la carretera Mella. Esa ampliación permitió conectar sectores como Los Mina, Los Tres Brazos y áreas próximas a la avenida San Vicente de Paúl.

En febrero de 2026 entró en funcionamiento la Línea 2C, una extensión de 7.3 kilómetros desde la estación María Montez hasta la entrada de Los Alcarrizos.

El nuevo tramo incorporó cinco estaciones y estableció una conexión directa con el Teleférico de Los Alcarrizos, ampliando el alcance del Metro hacia Santo Domingo Oeste.

La ciudad comienza a desplazarse por el aire

El Teleférico de Santo Domingo abrió una nueva etapa en mayo de 2018, al conectar sectores de Santo Domingo Norte y Santo Domingo Este con la red del Metro.

Su primera línea enlazó las estaciones de Gualey, Los Tres Brazos, Sabana Perdida y Charles de Gaulle, facilitando el acceso desde comunidades densamente pobladas y de difícil circulación terrestre.

El teleférico introdujo una alternativa adaptada a zonas donde la construcción de grandes vías o líneas ferroviarias resultaba más compleja. Además, permitió que los usuarios combinaran en un mismo viaje el transporte por cable y el Metro.

En 2023 fue inaugurada la segunda línea en Los Alcarrizos, con cuatro estaciones y rutas alimentadoras de autobuses. Posteriormente, su terminal quedó conectada con la extensión de la Línea 2 del Metro.

Los corredores sustituyen rutas tradicionales

Otro cambio importante ha sido la creación de corredores de autobuses en avenidas estratégicas.

El proceso comenzó en 2021 con el Corredor Núñez de Cáceres y continuó con servicios en las avenidas Winston Churchill, Charles de Gaulle e Independencia, entre otras.

Estos corredores incorporaron autobuses de mayor capacidad, conductores formalizados, paradas señalizadas y sistemas electrónicos de pago. En algunos casos, antiguos propietarios de carros públicos pasaron a formar parte de las empresas operadoras como accionistas o empleados.

En este 2026, la OMSA integró el Corredor 27 de Febrero al sistema tarifario y operacional del Gran Santo Domingo, fortaleciendo una de las rutas más transitadas de la capital.

La transformación busca sustituir progresivamente los vehículos pequeños por autobuses capaces de transportar más pasajeros, reducir la competencia por las vías y mejorar las condiciones laborales de los transportistas.

De medios separados a un sistema integrado

Durante gran parte de su historia, Santo Domingo tuvo diferentes medios de transporte que funcionaban de manera independiente. Los pasajeros debían pagar varias veces, caminar entre rutas y combinar servicios sin horarios coordinados.

El Sistema Integrado de Transporte de Santo Domingo (SIT-SD) plantea unir el Metro, los teleféricos, la OMSA, los corredores y las rutas alimentadoras mediante conexiones físicas, planificación común, tecnología y tarifas integradas.

La tarjeta del Metro y la SDGo, junto con tarjetas bancarias sin contacto, ya pueden utilizarse en varios de estos servicios. Algunas rutas permiten combinar diferentes medios pagando una tarifa integrada.

Sin embargo, la integración todavía no abarca todo el transporte de la ciudad. Los carros de concho, motoconchos, minibuses y otras rutas tradicionales continúan movilizando a una parte considerable de la población.

El reto no consiste únicamente en construir nuevas infraestructuras, sino en conseguir que los diferentes servicios funcionen como una sola red, con horarios coordinados, estaciones de transferencia, información para los usuarios y una tarifa que permita completar el recorrido sin pagar separadamente en cada vehículo.

La Línea 3 del Teleférico avanza en Santo Domingo Oeste

Entre los proyectos que se encuentran en ejecución figura la Línea 3 del Teleférico de Santo Domingo, concebida para conectar el kilómetro 9 de la autopista Duarte con Santo Domingo Oeste y Haina.

La primera etapa enlazará el kilómetro 9 con Buenos Aires de Herrera y la zona de Pintura, en la avenida 27 de Febrero. Su conclusión está programada para diciembre de 2026.

El proyecto completo continuará hacia el Ensanche Altagracia, El Café de Herrera, la carretera Sánchez y Haina, con capacidad proyectada para transportar alrededor de 4,500 pasajeros por hora en cada sentido.

Esta línea se conectará con el Metro y, en una etapa posterior, con el futuro Monorriel de Santo Domingo.

El monorriel conectará Santo Domingo Este y el Distrito Nacional

El principal proyecto futuro de la capital es el Monorriel de Santo Domingo, diseñado como un sistema elevado que atravesará la autopista Las Américas y la avenida 27 de Febrero.

Su primera etapa tendrá 10.5 kilómetros y 12 estaciones, desde la avenida Charles de Gaulle, en Santo Domingo Este, hasta el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, donde se integrará con las líneas 1 y 2 del Metro.

El sistema está proyectado para movilizar inicialmente unos 306,000 pasajeros diarios y beneficiar a más de un millón de habitantes.

Una segunda etapa llevaría el recorrido hasta Pintura, donde conectaría con la Línea 3 del Teleférico. La tercera prolongaría el trazado hacia la autopista Duarte para enlazarlo con la Línea 2C del Metro.

El proyecto ha avanzado mediante estudios técnicos, trabajos preparatorios, consultas públicas e ingeniería de detalle. Su construcción principal está vinculada a la conclusión de los procesos ambientales y de estructuración correspondientes.

Tranvía, trenes y autobuses eléctricos

El plan gubernamental también ha contemplado un nuevo Tranvía de Santo Domingo, cuyo recorrido partiría desde Haina, atravesaría la avenida Independencia y continuaría por la Winston Churchill, con conexiones con el Teleférico y las líneas del Metro.

A diferencia del antiguo tranvía tirado por caballos, el nuevo sistema sería eléctrico y tendría capacidad para transportar entre 7,000 y 10,000 pasajeros por hora. Hasta el momento permanece como un proyecto de planificación, sin el mismo nivel de ejecución alcanzado por el Monorriel o la Línea 3 del Teleférico.

También se han planteado el Tren Metropolitano hacia el Aeropuerto Internacional de Las Américas, el Tren de San Cristóbal, intercambiadores urbanos y tres terminales de autobuses. El proyecto ferroviario hacia el aeropuerto fue sometido inicialmente a licitación, pero ese proceso fue cancelado en 2024 para evaluar su desarrollo mediante una alianza público-privada.

A estos planes se suma el anunciado corredor eléctrico de la Ciudad Colonial, que utilizará autobuses de bajas emisiones adaptados a las condiciones del centro histórico.

Una transformación todavía en proceso

El transporte de Santo Domingo ha recorrido un largo camino: pasó de coches y tranvías movidos por caballos a carros públicos, voladoras, autobuses estatales, trenes subterráneos, teleféricos y sistemas electrónicos de pago.

La transformación más importante no está solamente en la tecnología utilizada, sino en el intento de abandonar un modelo compuesto por rutas aisladas para construir una red en la que los diferentes medios se complementen.

El Metro, los teleféricos, la OMSA y los nuevos corredores ya conforman la base de ese sistema. El Monorriel y la Línea 3 del Teleférico ampliarían la cobertura hacia Santo Domingo Este, Santo Domingo Oeste y Haina.

El desafío pendiente será lograr que esa modernización alcance a toda la población, reduzca los tiempos y costos de viaje y consiga que dejar el vehículo privado resulte una opción conveniente. Solo entonces Santo Domingo habrá pasado de tener varios medios de transporte a contar verdaderamente con un sistema integrado de movilidad.

Abraham Marmolejos

Periodista, docente y estratega de comunicación, con experiencia en medios digitales, periodismo de investigación y creación de contenido.

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