El próximo 16 de agosto vence el período de dos años de una parte importante de la cúpula militar, lo que obligará al Poder Ejecutivo a definir si ratifica a los actuales mandos o dispone cambios en la conducción de las Fuerzas Armadas.

La decisión se enmarca en la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas 139-13, que establece límites de permanencia para los altos mandos. Según esa normativa, los integrantes del Estado Mayor General deberán cesar en sus funciones o ser ratificados en sus cargos, salvo el ministro de Defensa, cuya continuidad o relevo depende directamente del presidente de la República. 

El eventual relevo no afectaría por igual a todas las ramas castrenses. Mientras el Ejército y la Fuerza Aérea llegan al límite de dos años de gestión, la Armada Dominicana sigue un calendario distinto: su actual mando cumplirá apenas un año en agosto próximo y, en principio, permanecería vigente hasta 2027. 

En el plano institucional, el Estado Mayor General es el principal órgano de decisión de las Fuerzas Armadas. Lo encabeza el ministro de Defensa y lo integran los comandantes generales del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, junto con los viceministros de Defensa y el inspector general. 

Quiénes podrían sustituir a los actuales miembros del Estado Mayor General 

Tradicionalmente, los comandantes generales salientes han sido considerados para ocupar viceministerios de Defensa o la Inspectoría General. No obstante, esa práctica no limita la facultad del presidente de designar a otros oficiales generales con trayectoria, experiencia y confianza, como ocurre actualmente en el Viceministerio de Defensa para Asuntos Terrestres y en la Inspectoría General. 

El ministro, excepción al límite de dos años 

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A diferencia del resto de la cúpula militar, el ministro de Defensa no está sujeto al límite legal de dos años en el cargo. Su continuidad o relevo depende directamente del presidente de la República, autoridad suprema de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Sin embargo, la mayoría de los ministros ha permanecido solo dos años en la posición, lo que genera expectativas dentro y fuera de los estamentos militares al cumplir ese período de gestión.

Aunque durante años predominó la práctica de limitar a dos años la gestión del ministro de Defensa, esa regla no ha sido absoluta. José Miguel Soto Jiménez, Rubén Darío Paulino Sem y Carlos Luciano Díaz Morfa permanecieron cuatro años al frente de la cartera de Defensa. 

Soto Jiménez fue ratificado por Hipólito Mejía y completó cuatro años como secretario de las Fuerzas Armadas. Luego, Danilo Medina confirmó a Rubén Darío Paulino Sem por un período similar mediante el Decreto 315-18. En 2020, Luis Abinader nombró a Carlos Luciano Díaz Morfa y lo mantuvo como ministro de Defensa hasta agosto de 2024.

Cada dos años, la gestión del ministro de Defensa suele reactivar las expectativas de cambio. En ese escenario se ponderan posibles sustitutos, señales políticas e institucionales y el nivel de confianza presidencial. 

De los últimos 13 titulares de la antigua Secretaría de las Fuerzas Armadas, hoy Ministerio de Defensa, al menos nueve permanecieron solo dos años en el cargo. Entre ellos figuran los mayores generales retirados Manuel de Jesús Florentino y Florentino, Ramón Antonio Aquino García y Máximo William Muñoz Delgado; los vicealmirantes retirados Rubén Paulino Álvarez y Sigfrido Pared Pérez; y los tenientes generales retirados Pedro Antonio Rafael Peña Antonio y Virgilio Pérez Félix.

Tres escenarios 

Según expertos consultados por periodistas de Acento, el primer escenario sería ratificar al actual ministro de Defensa; el segundo, promover a uno de los oficiales que forman parte del Estado Mayor General; y el tercero, escoger a un general o almirante que actualmente cumple funciones fuera de esa estructura.

El primer escenario apunta a la continuidad del teniente general Carlos Fernández Onofre. Quienes favorecen esa opción consideran que una ratificación permitiría preservar la estabilidad en la conducción militar, dar seguimiento a los planes estratégicos en marcha y mantener una línea de coordinación en áreas sensibles como la seguridad fronteriza y la modernización institucional. 

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El segundo escenario contempla un relevo dentro del propio Estado Mayor General. En esa opción figuran el comandante general del Ejército, mayor general Iván Camino Pérez, y el comandante general de la Fuerza Aérea de República Dominicana, mayor general Floreal Suárez Martínez. Ambos son comandantes generales, una experiencia que históricamente ha influido en la elección del ministro de Defensa.

La situación de la Armada, sin embargo, introduce un matiz. Su comandante general no estaría sometido al mismo vencimiento inmediato, porque para agosto apenas habrá completado la mitad de su período. Aun así, la Constitución reconoce al presidente la facultad de designarlo en otra posición que entienda conveniente. 

Dentro de ese mismo análisis también entran los viceministros de Defensa y el inspector general de las Fuerzas Armadas. Su eventual consideración dependería de factores como liderazgo, trayectoria, experiencia de mando, formación profesional y méritos acumulados, de conformidad con los criterios previstos en el artículo 33 de la legislación militar.

Entre ellos figuran oficiales con experiencia previa al frente de instituciones castrenses, como el mayor general Carlos Febrillet Rodríguez, excomandante general de la Fuerza Aérea, y el vicealmirante Alberto Morillo Rodríguez, vinculado a la Armada. En este último caso, su reciente designación como viceministro introduce una consideración adicional, debido a que apenas cumple un año en esa función.  

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También pudiera aparecer en la evaluación el mayor general Miguel Ángel Rubio Báez, viceministro por el Ejército, quien no ha ocupado la comandancia general de su institución, pero acumula más de cuatro décadas de servicio y una amplia formación académica y militar. A ese grupo se suma el inspector general de las Fuerzas Armadas, mayor general Delio Buenaventura Colón Rosario, cuya trayectoria lo mantiene dentro del universo de oficiales con perfil para ser ponderados a la posición de ministro.

Un tercer escenario 

El tercer escenario situaría la decisión fuera del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas. Esta opción permitiría al presidente escoger a un oficial general que actualmente desempeñe funciones en otra dependencia del Estado o en un organismo de seguridad. 

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Entre los nombres mencionados en ese contexto figuran el presidente de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), vicealmirante Manuel Cabrera Ulloa; el director general de Migración, vicealmirante Luis Rafael Lee Ballester; y el director del Cuerpo Especializado de Seguridad Presidencial (CUSEP), mayor general Jimmy Arias Grullón.

No sería una decisión sin precedentes. En gobiernos anteriores fueron designados ministros de Defensa que no integraban el Estado Mayor General al momento de su nombramiento, como Sigfrido Pared Pérez y Ramón Aquino García durante administraciones de Leonel Fernández; Máximo William Muñoz Delgado y Rubén Darío Paulino Sem durante la gestión de Danilo Medina; y Carlos Luciano Díaz Morfa en el gobierno de Luis Abinader.

Los viceministros frente al vencimiento de sus funciones 

Agosto próximo también coloca bajo revisión la situación de los viceministros de Defensa y del inspector general. La Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas fija una permanencia de dos años para esas funciones. Si no son ratificados, promovidos o colocados en una posición compatible con su rango, la consecuencia legal sería el retiro. 

En la práctica, la regla se ha aplicado de manera discrecional. Tras cesar en sus funciones, varios viceministros han sido enviados a cargos de menor jerarquía dentro y fuera del ámbito militar, incluidos dependencias deportivas de las Fuerzas Armadas, puestos de seguridad bancaria y otras funciones administrativas, pese a las restricciones de la legislación castrense. 

El debate de fondo: alternabilidad en el mando 

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Más allá de los nombres, el debate vuelve a centrarse en la alternabilidad de las tres instituciones castrenses al frente del Ministerio de Defensa. La designación de oficiales del Ejército ha sido una tendencia sostenida en distintos gobiernos, incluidos los de Hipólito Mejía, Leonel Fernández, Danilo Medina y Luis Abinader.

Los datos históricos respaldan ese predominio. De los últimos 13 titulares de la antigua Secretaría de Estado de las Fuerzas Armadas, hoy Ministerio de Defensa, ocho han sido del Ejército, tres de la Armada y dos de la Fuerza Aérea. Aunque la cartera ha pasado por oficiales de las tres ramas, la presencia mayoritaria del Ejército mantiene una tendencia evidente. 

Cuestionamientos por la falta de alternabilidad 

Esa tendencia ha generado cuestionamientos dentro y fuera de los cuarteles, donde se reclama una mayor alternabilidad que favorezca también a la Armada y la Fuerza Aérea. Para esos sectores, la conducción del sistema de defensa no debería recaer de forma recurrente en una sola rama, especialmente cuando los altos mandos de las tres instituciones integran la estructura estratégica y consultiva de las Fuerzas Armadas. 

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Desde 1996, la cartera ha pasado por oficiales de las tres instituciones, aunque con mayor frecuencia por generales del Ejército. Juan Bautista Rojas Tabar, de la Fuerza Aérea, ocupó el cargo brevemente en el primer gobierno de Leonel Fernández. Luego siguieron Rubén Paulino Álvarez, de la Armada; Manuel de Jesús Florentino y Florentino, del Ejército; y José Miguel Soto Jiménez, también del Ejército.

Posteriormente, la cartera fue ocupada por Sigfrido Pared Pérez, de la Armada; Ramón Antonio Aquino García y Virgilio Pérez Féliz, del Ejército; Pedro Antonio Rafael Peña Antonio, de la Fuerza Aérea; y Máximo William Muñoz Delgado, también del Ejército. La secuencia refleja el peso histórico de cada rama en la conducción militar dominicana.

Continuidad del Ejército desde 2016 

Desde 2016, la tendencia ha favorecido de forma sostenida al Ejército. Rubén Darío Paulino Sem encabezó el Ministerio de Defensa entre 2016 y 2020; Carlos Luciano Díaz Morfa, entre 2020 y 2024; y Carlos Antonio Fernández Onofre, también del Ejército, asumió en 2024 y permanece en funciones. 

La frontera favorece al Ejército 

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Según expertos consultados por Acento, uno de los factores que explican esa inclinación es el peso de la frontera terrestre con Haití en la agenda de seguridad nacional. La preferencia por los generales del Ejército se atribuye a la responsabilidad de esa institución en la defensa terrestre, el control fronterizo y las operaciones de vigilancia en una zona marcada por la presión migratoria y la crisis de seguridad haitiana.

Julián P. Herrera

Periodista

Periodista. Reportero de Acento.com.do

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