Ana María Ramírez Peña, creadora del Movimiento Justicia por Jet Set y sobreviviente del colapso de un techo de este centro de diversión el pasado ocho de abril de 2025, relató ante el juez Reymundo Mejía, del Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional, relato en este tribunal que permaneció atrapada “más de tres horas y media” bajo los escombros, aplastada de la cintura hacia abajo por un “pedazo de techo grande y muy pesado”.
Según su testimonio, esa noche asistió con dos amigas y una de ellas falleció. Ramírez Peña aseguró que no perdió el conocimiento en ningún momento y describió la escena como “un verdadero infierno” al escuchar gritos de dolor y llamados de auxilio de personas que, como ella, quedaron atrapadas. También afirmó que vio caer el primer fragmento del techo y que, en ese instante, Maribel Espaillat y su esposo Danel estaban “nerviosos” e “intranquilos”, señalando hacia arriba, lo que —sostuvo— evidenciaría que “sí sabían lo que estaba pasando”.
La activista que ha articulado a familiares de las víctimas y sobrevivientes planteó que, tras el primer desprendimiento, existían razones suficientes para evacuar el lugar y verificar la estructura, pero que esa decisión no se tomó. Por ello, dijo que el caso “cambia de una negligencia a un homicidio voluntario”, al tratarse —según su versión— de “decisiones humanas” que derivaron en muertes.
Añadió que, conforme a documentación que atribuyó al Ministerio Público, los imputados tenían conocimiento previo del estado del techo y no atendieron advertencias de un empleado identificado como Gregory ni recomendaciones de un ingeniero. Asimismo, afirmó que mientras permanecía 19 días en una clínica recibiendo diálisis, transfusiones y tratamiento por múltiples heridas, “los hermanos Espaillat” organizaban su defensa con “frialdad posdelictiva”, y señaló que Maribel Espaillat habría comentado a Gregory Adames que, por la información que manejaba, podrían imponerles “veinte años” de prisión.
Compartir esta nota
