El Código de Ética del Ministerio de Educación, promulgado hace casi tres años, constituye uno de los principales instrumentos para regular las relaciones entre docentes, estudiantes y personal administrativo en los centros educativos del país. Sin embargo, su conocimiento y aplicación siguen siendo insuficientes en muchas escuelas, según advirtió el investigador social Prudencio Piña.
Durante su participación en el programa De Ética, Piña explicó que antes de la aprobación del código no existía en República Dominicana un instrumento deontológico que estableciera con claridad los deberes éticos de quienes integran la comunidad educativa.
“Se daba por sentado que el docente actuaría con buena voluntad, pero no había un marco que describiera con detalle la trascendencia ética de sus acciones”, señaló. El especialista recordó que la creación del código estuvo marcada por un contexto de indignación social tras un caso de abuso que involucró a un profesor y una estudiante, hecho que generó amplio debate nacional sobre los límites de la autoridad docente y la necesidad de mecanismos de control interno.
Más allá de la violencia física
Piña destacó que el documento no se limita a prohibir la violencia física, sino que aborda diversas manifestaciones que suelen pasar desapercibidas en la cultura escolar. Entre ellas mencionó la violencia psicológica, como humillaciones públicas o burlas; la violencia cultural, como discriminación por apariencia, religión o identidad; la violencia ética, como el abuso de poder o favoritismo; y la violencia estructural, que incluye la improvisación constante y la falta de compromiso profesional.
“Violencia es todo aquello que limita el desarrollo del estudiante. Si un docente no prepara su clase y el alumno sale sin aprender, eso también es una forma de violencia”, afirmó.
El código establece sanciones que van desde llamadas de atención hasta suspensiones temporales en casos de reincidencia, y contempla la creación de comités de ética en los centros educativos para conocer situaciones internas.
Predominio del enfoque sancionador
No obstante, el investigador consideró que el instrumento presenta debilidades. A su juicio, predomina una lógica reactiva y sancionadora, con menor énfasis en la formación ética preventiva.
“El código dice con claridad lo que está mal, pero no profundiza en cómo construir vínculos pedagógicos sanos ni en promover una autoridad democrática y dialogante”, sostuvo. También señaló que en muchos centros no se han creado los comités de ética establecidos por la normativa y que parte del personal docente desconoce su contenido.
“El gran drama es que existe, es bueno, pero es poco usado. Sin cultura ética, el código puede convertirse en un documento más archivado”, advirtió.
Cultura de convivencia
Para Piña, el desafío principal no es solo sancionar conductas indebidas, sino generar una cultura de convivencia y respeto dentro de las escuelas. “El estudiante tiene derecho a ser protegido. El código es un paso importante, pero necesita ser interiorizado por toda la comunidad educativa”, concluyó.
El programa De Ética es conducido por Leonardo Díaz y se transmite todos los sábados a las 9:00 de la noche por Acento TV, canal 38 de Claro TV y canal 39 de Altice.
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