El obispo de la diócesis de Nuestra Señora de la Altagracia, monseñor Jesús Castro Marte, exhortó a la población dominicana a vivir la Cuaresma como un proceso profundo de conversión espiritual y no como una simple tradición, al destacar que este tiempo litúrgico representa un camino hacia la santidad y el fortalecimiento de la fe cristiana.
“La Cuaresma no puede ser una costumbre. La Cuaresma es un camino espiritual que nos lleva a la santidad de Dios y a vivir una vida cristiana con más profundidad”, expresó el prelado, al tiempo que llamó a los fieles a poner en práctica la oración, la penitencia y el encuentro personal con Dios.
Castro Marte destacó que este período litúrgico prepara a los creyentes para la Semana Santa, la cual inicia con el Domingo de Ramos y culmina con la celebración de la resurrección de Jesucristo. “Ese gran triunfo de Jesucristo que entra a Jerusalén se convertirá en derrota, pero esa derrota no quedará en la cruz, sino que se levantará con la resurrección”, señaló.
El obispo subrayó que la Cuaresma tiene varias dimensiones, con un eje central en el crecimiento espiritual y el retorno a las raíces cristianas. En ese sentido, advirtió que este tiempo no debe ser utilizado para el ocio o las vacaciones, sino para el encuentro con Dios y la reflexión personal.
"La Cuaresma no puede ser un espacio para irnos de vacaciones, para disfrutar de la vida, para beber y tomar, para irnos a las playas. ¡No! Debe ser un camino de encuentro. Y quiero dar la importancia que traten de vivir esta santa Cuaresma en familia", manifestó.
Asimismo, hizo un llamado a vivir la Cuaresma en familia, destacando la importancia de la “iglesia doméstica” como espacio de oración y meditación. “Que no nos sorprenda la Semana Santa sin preparación. La Cuaresma es un camino de fe, de santidad y de interioridad”, afirmó.
Finalmente, el prelado exhortó a los fieles a distanciarse del relativismo, el materialismo, ideología de género y otras corrientes que, a su juicio, alejan a las personas de la centralidad de Cristo, e invitó a vivir los 40 días de Cuaresma con oración, ayuno, penitencia y desprendimiento interior.
Compartir esta nota
