El candente sol de agosto no detuvo a nadie. Desde las 2:00 de la tarde, la Terminal Don Diego, en el corazón de la Zona Colonial, se convirtió en el punto de partida de la 19.ª Caravana del Orgullo LGBTIQ+, una marea de banderas, colores y consignas que avanzó por Ciudad Nueva, Gazcue, San Carlos, Villa Consuelo, Villa María, Mejoramiento Social, 24 de Abril y Ensanche Espaillat, entre otros sectores de la capital.
El destino final fue el Parque Eugenio María de Hostos, donde el Festival Obsesión 2026 cerrará la jornada con música, arte y celebración. La Insuperable y La Fiera Típica encabezan un cartel que convocó a miles en un espacio pensado, al menos por unas horas, como territorio de diversidad e inclusión.
Pero la fiesta nunca estuvo sola. Caminando junto a ella, con la misma intensidad, marcharon también las demandas.
"El Código Penal tiene que protegernos"
Antes de que la caravana tomara las calles, la activista Rosalba Díaz dejó en claro que la celebración no borra las urgencias. De manera pacífica pero contundente, reclamó que el Código Penal de la República Dominicana garantice los derechos de la comunidad LGBTIQ+ y proteja explícitamente la orientación sexual frente a la discriminación.
No se quedó solo en las palabras. Díaz anunció que este miércoles 26 de agosto se tiene previsto el depósito de un recurso de inconstitucionalidad contra las disposiciones del Código que afectan a la diversidad sexual. La movida busca abrir un debate jurídico y social que, según la activista, el país lleva demasiado tiempo evitando.
La trampa de la adopción
Quien también habló fuerte fue Daniel Benítez, presidente de REBASA y uno de los dirigentes de la marcha. Al inicio de la jornada, Benítez puso el foco en uno de los nudos más complejos del debate sobre derechos en el país: la ley de adopción.
"Muchos de los requisitos para adoptar incluyen el matrimonio", señaló, "pero en República Dominicana el matrimonio entre personas del mismo sexo está prohibido constitucionalmente". El resultado, dijo, es una exclusión sistemática que no necesita nombrarse para existir: simplemente se diseña el sistema de manera que la comunidad LGBTIQ+ no quepa en él.
Pero Benítez fue más lejos. Advirtió que la discusión sobre adopción y matrimonio igualitario se ha convertido, en ciertos círculos políticos, en una cortina de humo: un tema de punta de lanza que sirve tanto para movilizar a sectores conservadores como para desviar la atención de otros asuntos nacionales que incomodan más.
19 años marchando, derechos que no avanzan al mismo ritmo
La Caravana del Orgullo lleva 19 ediciones recorriendo Santo Domingo. Cada año, la convocatoria crece. Cada año, también, los reclamos se repiten con una persistencia que habla por sí sola.
La comunidad LGBTIQ+ dominicana celebra, resiste y exige —todo al mismo tiempo— en un país donde la Constitución prohíbe el matrimonio igualitario, donde el Código Penal aún no los protege de la discriminación y donde sus demandas son, según sus propios dirigentes, más útiles como herramienta política ajena que como agenda propia a resolver. Este domingo, entre banderas y bocinas, esa contradicción volvió a salir a la calle.






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