China se está anticipando a los desastres y ya está utilizando una combinación de satélites, sensores terrestres, drones y sistemas de análisis digital para detectar señales de riesgo antes de que se produzcan deslizamientos, desprendimientos e inundaciones. preparación que incluye «gemelos digitales».

Lo que ya está en marcha es parte de un sistema más sofisticado de la etapa preventiva del período 2026-2030.

La estrategia se desarrolla en medio de una temporada de lluvias marcada por inundaciones, evacuaciones masivas y desastres geológicos en varias provincias, además de la amenaza de nuevos fenómenos meteorológicos extremos, uno de los cuales (el tifón Dolphin) amenaza al gigante asiático este fin de semana.

Un sistema que ya está en funcionamiento

Los sensores instalados en las laderas registran movimientos, inclinaciones, vibraciones y otros cambios físicos del terreno. Al mismo tiempo, los satélites y los sistemas de teledetección permiten observar modificaciones en superficies mucho más extensas.

Los drones aportan imágenes de alta resolución para comprobar rápidamente las condiciones de zonas afectadas o de difícil acceso.

Esta información puede combinarse con datos meteorológicos, especialmente la intensidad y acumulación de las lluvias, para determinar si una zona está entrando en una situación de mayor peligro.

El propósito es actuar antes de que el terreno se desplace. Cuando los sistemas detectan cambios que superan determinados parámetros, las autoridades pueden emitir alertas y ordenar evacuaciones preventivas.

La magnitud del sistema quedó expuesta durante la actual temporada de lluvias. En Sichuan, las autoridades evacuaron a más de 922 000 personas desde mediados de julio ante distintos riesgos asociados con las inundaciones. Solo entre el 2 y el 3 de agosto fueron trasladadas preventivamente más de 40 000 personas.

En Shaanxi, las lluvias obligaron a evacuar a casi 88 000 personas desde el 30 de julio, mientras que el 6 de agosto más de 13 000 residentes habían sido trasladados a lugares seguros en el condado de Zhashui, en Shangluo, ante nuevas precipitaciones y el riesgo de desastres geológicos.

El sistema también ha sido puesto a prueba por episodios mortales. El 26 de julio, una inundación súbita provocada por fuertes lluvias en una zona turística del condado de Weiyuan, en Gansu, dejó 25 muertos y 23 heridos.

El siguiente paso: una copia digital del territorio

Sobre esa infraestructura que ya está funcionando, China pretende construir un sistema más sofisticado durante el período 2026-2030.

El Ministerio de Recursos Naturales incluyó en su nuevo plan la utilización de inteligencia artificial y «gemelos digitales» para mejorar la evaluación de riesgos y las alertas tempranas.

Un «gemelo digital» es una representación virtual de un territorio que puede actualizarse con información procedente de sensores, satélites, drones y otros sistemas de observación.

En materia de prevención de desastres, esto permitiría que las autoridades no se limiten a conocer el estado actual de una ladera, sino que puedan construir distintos escenarios sobre lo que podría suceder si aumentan las lluvias, se acelera el desplazamiento del terreno o cambian determinadas condiciones geológicas.

La inteligencia artificial puede analizar simultáneamente grandes cantidades de información y detectar relaciones o patrones que serían difíciles de identificar mediante una vigilancia exclusivamente humana.

El salto tecnológico consiste, por tanto, en intentar pasar de una pregunta como «¿está ocurriendo algo peligroso?» a otra mucho más ambiciosa: «¿qué puede ocurrir a continuación y qué población quedaría expuesta?».

Más de 270 000 puntos de riesgo

El plan responde a un desafío de enormes dimensiones. Para finales de 2025, China tenía identificados más de 270 miil puntos de riesgo de desastres geológicos, potencialmente amenazantes para más de 11 millones de personas.

El programa hasta 2030 contempla más de 4 200 proyectos de prevención, la eliminación de más de 6 100 puntos de riesgo y el traslado de unas 50 000 familias que viven en áreas consideradas de elevada peligrosidad.

También establece un sistema de doble control de «puntos de desastre» y «zonas de riesgo» en 1 206 condados de 17 provincias prioritarias.

La estrategia pretende corregir una limitación de los sistemas tradicionales de vigilancia: los fenómenos extremos pueden desencadenar deslizamientos o desprendimientos fuera de los lugares que habían sido clasificados previamente como puntos de peligro.

Por eso, las autoridades quieren combinar la vigilancia de puntos específicos con mapas dinámicos de áreas completas de riesgo.

Las lluvias extremas aceleran la transformación

La decisión se produce mientras China enfrenta una sucesión de episodios meteorológicos severos.

Además de las lluvias que han afectado a Gansu, Sichuan y Shaanxi, las autoridades mantienen vigilancia sobre el tifón Dolphin o Baidolphin, que se aproxima.

El fenómeno amenaza con generar fuertes vientos y oleaje en el mar de China Oriental y representa otro desafío para un sistema de emergencias que durante las últimas semanas ha tenido que gestionar inundaciones, deslizamientos y evacuaciones masivas.

La respuesta china está evolucionando, por tanto, en dos tiempos.

El primero ya está en marcha: sensores, satélites, drones, vigilancia humana y sistemas de alerta permiten identificar cambios y ordenar evacuaciones antes de que algunos desastres ocurran.

El segundo corresponde al nuevo plan: incorporar inteligencia artificial, modelos digitales y «gemelos digitales» para analizar esos datos conjuntamente y simular cómo podrían evolucionar las emergencias.

De la reacción a la anticipación

Una representación digital permanentemente actualizada del territorio podría permitir anticipar no solo dónde existe peligro, sino también cómo puede propagarse un desastre, qué zonas resultarían afectadas y cuándo sería necesario evacuar a la población.

China intenta así convertir la prevención de desastres en un sistema menos dependiente de la reacción posterior y más orientado a la detección temprana, la predicción y la simulación de escenarios antes de que se materialice una emergencia.

La segunda capa: la comunidad. Humanizarse

La tecnología constituye solo una parte del sistema chino de prevención. La otra está en el territorio: una red de vigilancia comunitaria que permite llevar las alertas desde los sistemas de monitoreo hasta las personas que viven en las zonas expuestas.

En áreas de riesgo, los vigilantes locales conocen las condiciones del terreno y pueden advertir sobre grietas, movimientos, desprendimientos u otros cambios que indiquen una posible inestabilidad.

Su función también es preventiva. Estos equipos participan en la identificación de las personas que podrían quedar afectadas, conocen las rutas de evacuación y los lugares de refugio y colaboran en simulacros y ejercicios.

Cuando los sistemas tecnológicos o las autoridades emiten una alerta, la estructura local ayuda a convertir esa información en una acción concreta: comunicar el peligro, organizar la salida de los residentes y comprobar que las personas expuestas hayan abandonado las zonas amenazadas.

Después de una emergencia, esa misma red mantiene una función de apoyo y vigilancia. Puede colaborar con las autoridades en la atención de los evacuados, la evaluación inicial de los daños y el seguimiento de nuevas amenazas en terrenos que permanecen inestables.

La respuesta especializada corresponde a los organismos de emergencia y rescate, pero la presencia comunitaria permite mantener un enlace directo con las poblaciones afectadas.

De esta manera, el modelo chino combina dos niveles que se complementan: una capa tecnológica que detecta, analiza y anticipa el riesgo y una capa comunitaria que transforma esa información en prevención, evacuación y respuesta sobre el terreno.

El objetivo es que una alerta generada por un sensor, un satélite o un modelo de inteligencia artificial no termine en un centro de monitoreo, sino que llegue a tiempo a quienes necesitan tomar una decisión.

Aldo Rodríguez Villouta

Radicado en República Dominicana desde 2017, donde trabaja en Acento (www.acento.com.do) y dirige la oficina dominicana de GlobeArt de Chile, su país natal. Previamente, corresponsal de Inter Press Service (IPS), Agencia EFE, Latin American New Service (Lans, EEUU), Associated Press (AP) y BBC en Ecuador, Brasil, Italia y Venezuela. Paralelamente, corresponsal en Venezuela y Ecuador de Monitor de Radio Red de México y colaborador de la Agencia France Press (AFP) y en varios medios de prensa nacionales de esos y otros países, entre ellos Ecuadoradio y Diario Meridiano, de Ecuador, y Gazeta Mercantil, versión Mercosul en Río de Janeiro.

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