La República Dominicana tiene ingenieros capacitados para enfrentar riesgos sísmicos. Esa fue la afirmación del viceministro de Patrimonio Cultural, Gamal Michelén, durante el lanzamiento de la XIII Bienal Internacional de Arquitectura y Urbanismo, organizada por la Sociedad de Arquitectos de la República Dominicana (SARD), el Ministerio de Cultura y el Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA). Para Michelén, esa preparación técnica diferencia al país de otros que han sufrido colapsos estructurales ante terremotos.
La presidenta de la SARD, Lucirys Mateo, compartió el diagnóstico optimista sobre la tecnología disponible, pero marcó una distancia clara respecto al funcionario. "Los permisos están bien establecidos", dijo Mateo. "El reto está en garantizar que las disposiciones se cumplan." La arquitecta señaló que las principales dificultades no son técnicas sino regulatorias: la aplicación efectiva del nuevo Código de Construcción sigue siendo la asignatura pendiente del sector.
Esa brecha entre norma y práctica tiene un respaldo empírico incómodo. La Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (Onesvie) advirtió en agosto que la inmensa mayoría de las edificaciones privadas del país nunca ha sido evaluada sísmicamente, incluidos los condominios donde vive buena parte de la clase media urbana. El detonante de esa advertencia fue el terremoto de 7.4 que sacudió Colombia el 10 de agosto, con más de un centenar de muertos.
El punto ciego del sistema es el parque edificado antes de 2010, cuando el terremoto de Haití motivó una revisión profunda de la normativa. El arquitecto Edgar Martínez, exdirectivo del CODIA, precisó que la normativa vigente redujo hasta un dos por ciento la probabilidad de amenaza sísmica en edificaciones nuevas, pero que todo lo construido antes de esa reforma sigue sin evaluación.
La socialización del Código de Construcción tampoco está completa. En agosto, el MIVHED y la Sociedad de Ingenieros Estructuralistas Dominicanos (SINEDOM) capacitaron a cerca de 200 profesionales en Santiago sobre el Volumen I del código, enfocado en análisis estructural, cargas sísmicas y fundaciones. Que esa formación todavía esté en marcha indica que una parte del sector opera sin dominar las nuevas exigencias.
La discusión sobre resiliencia sísmica, en ese contexto, excede el debate técnico. Es, sobre todo, un problema de fiscalización y voluntad institucional para hacer cumplir lo que ya está escrito.
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