La Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (Onesvie) y la Comisión Integral de Gestión de Riesgos del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) celebraron su primer encuentro formal para definir estrategias conjuntas de prevención sísmica, en un país donde miles de edificaciones —muchas de ellas en zonas urbanas de alta densidad— aún no han sido evaluadas frente a un eventual evento de origen natural.
¿Qué tan vulnerable es la infraestructura dominicana ante un terremoto?
Desde su creación, Onesvie ha realizado más de 3,000 evaluaciones en escuelas, hospitales, puentes y presas. La cifra, aunque significativa, revela también la magnitud del trabajo pendiente: la República Dominicana se asienta sobre una de las zonas sísmicamente más activas del Caribe, con fallas geológicas activas que atraviesan el territorio nacional de este a oeste.
El director general de Onesvie, el ingeniero Leonardo de Jesús Reyes Madera, presentó ante los empresarios la metodología de Evaluación Visual Rápida (EVR), una herramienta de detección preliminar que permite identificar vulnerabilidades estructurales y priorizar estudios técnicos especializados. La novedad es que este procedimiento, hasta ahora aplicado principalmente al sector público, podría extenderse a edificaciones privadas.
¿Por qué el sector privado debería preocuparse por la gestión del riesgo sísmico?
La respuesta es económica, además de humanitaria. El vicepresidente ejecutivo del CONEP, César Dargam, lo planteó en términos de competitividad y desarrollo sostenible: una infraestructura vulnerable no solo pone en riesgo vidas, sino también inversiones, cadenas productivas y la continuidad operativa de las empresas.
Durante el encuentro se abordaron cuatro ejes concretos:
- Ampliación de evaluaciones visuales en zonas urbanas de alta densidad poblacional.
- Reforzamiento estructural de edificaciones existentes.
- Cultura del aseguramiento, como mecanismo financiero de protección ante desastres.
- Resiliencia de infraestructura crítica mediante planificación preventiva.
La articulación público-privada en gestión de riesgos es una deuda histórica en el país. Iniciativas como esta buscan cerrar esa brecha, aunque el verdadero desafío será traducir los acuerdos de sala de reuniones en acciones concretas sobre el terreno.
¿Qué medidas concretas pueden tomar los propietarios de edificios para reducir el riesgo sísmico?
Más allá de los grandes actores institucionales, la reunión puso sobre la mesa una realidad que afecta a propietarios individuales, constructoras y administradores de edificios: la mayoría de las edificaciones privadas en el país nunca ha sido evaluada sísmica mente.
Reyes Madera subrayó que la EVR es precisamente el punto de entrada: una evaluación inicial, no invasiva, que permite saber si una estructura requiere un análisis técnico más profundo. La institución también planteó la necesidad de campañas permanentes de concienciación ciudadana e incentivos para que los propietarios inviertan en edificaciones más seguras.
República Dominicana, en el ojo del riesgo sísmico caribeño
La isla La Española —compartida entre República Dominicana y Haití— está atravesada por sistemas de fallas activas, entre ellas la falla Septentrional, al norte, y la falla Enriquillo-Plantain Garden, al sur, la misma que provocó el devastador terremoto de Haití en enero de 2010, con un saldo de más de 200,000 muertos.
Santo Domingo, la ciudad más poblada y económicamente más activa del país, concentra una parte importante de su infraestructura en zonas de riesgo sísmico moderado a alto. La densificación urbana acelerada de las últimas décadas, muchas veces sin controles estrictos de calidad constructiva, agrava la exposición.
En ese escenario, la alianza entre Onesvie y el CONEP no es un gesto protocolar: es una señal de que, al menos en el discurso, el país empieza a tomarse en serio la pregunta que nadie quiere responder tarde: ¿qué tan preparados estamos para el próximo gran sismo?
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