La abogada Emery Rodríguez, representante de las víctimas de la tragedia del Jet Set, cuestionó la actuación de Antonio y Maribel Espaillat al sostener que conocían las señales de peligro que existían en el establecimiento antes del desplome del techo.
«A usted se le advirtió, irresponsable; usted conoce el riesgo, irresponsable; y a usted se le dio la oportunidad, irresponsable, de parar una fiesta», expresó Rodríguez durante su intervención ante el tribunal, al defender la solicitud de que los hechos sean calificados como dolo eventual.
La abogada argumentó que, antes de la tragedia, se produjeron situaciones que, a su juicio, evidenciaban un riesgo para las personas que se encontraban en el establecimiento.
Como parte de sus argumentos, citó el testimonio de Gregory Adames, quien, según expuso ante el tribunal, declaró que a las 11:07 de la noche recomendó a Maribel Espaillat suspender la actividad.
Rodríguez también mencionó que Norberto había recibido el impacto de fragmentos del techo o plafones momentos antes del desplome. Para la abogada, ese episodio constituía una señal de peligro que debió motivar la suspensión de la fiesta.
«¿Por qué no se suspendió? ¿No tenían ahí una evidente muestra de peligro y de riesgo?», cuestionó.
La representante de las víctimas sostuvo que la posibilidad de que no colapsara todo el techo no eliminaba el peligro de que una parte de la estructura cayera y causara lesiones o muertes.
Cuestiona que no se suspendiera la actividad
Durante su intervención, Rodríguez también se refirió a las filtraciones de agua que, según afirmó, se producían en el establecimiento. Sostuvo que el local debió cerrarse desde el 5 de abril hasta que se resolvieran los problemas existentes.
La abogada cuestionó que se mantuviera la actividad y afirmó que, en lugar de suspenderla, se retiraron elementos del área afectada y se colocó a un agente de seguridad, quien también falleció en la tragedia.
En uno de los momentos más contundentes de su intervención, Rodríguez afirmó que los intereses económicos prevalecieron sobre la seguridad de las personas que se encontraban en el establecimiento.
«El dinero importó más que toda la gente que se murió ahí», expresó.
Defiende la aplicación del dolo eventual
Rodríguez sostuvo que las circunstancias expuestas permiten plantear la existencia de dolo eventual, una figura jurídica que se discute cuando una persona prevé la posibilidad de causar un resultado grave y, aun así, acepta ese riesgo al actuar.
Su argumento contradice la posición de la defensa de Antonio Espaillat, que sostiene que no se ha demostrado que su defendido conociera el riesgo de colapso ni que aceptara la posibilidad de un desenlace mortal.
Mientras la defensa considera que los hechos corresponden al ámbito de la negligencia, la representación de las víctimas argumenta que las advertencias previas y las situaciones ocurridas en el establecimiento debieron ser suficientes para reconocer el peligro y suspender la actividad.
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