El 1 de noviembre de 2022 madrugué en el aeropuerto Joaquín Balaguer o El Higüero de Villa Mella, municipio Santo Domingo Norte.

Había accedido a una invitación de la Dirección General de Alianza Público Privada (DGAPP) para volar hasta el aeródromo de Cabo Rojo, Pedernales, frontera con Haití, en un avión de Air Century, acción que inauguraba la conexión comercial Santo Domingo-Pedernales en el marco del proyecto de desarrollo turístico de Pedernales que gestiona el Gobierno.

La nave de dos hélices cargada de otros periodistas considerados influyentes para los fines del proyecto despegó y en 25 minutos descendía tranquila sobre la pista del aeródromo del viejo aeródromo. Y, como costumbre dominicana, sonaron aplausos.

Allí esperaron bajo un sol quemante autoridades locales, dirigentes del oficialista Partido Revolucionario Moderno y corresponsales locales.

Con el avión de fondo, hubo fotos, sonrisas y abrazos a granel. Seguido, un autobús cargó a los invitados hasta las áreas de construcción de la readecuación del viejo muelle de embarque de bauxita para convertirlo en terminal turística; a los rellenos para los hoteles, a un restaurante de La Cueva donde ofrecieron un bufet e invitaron a desplazarse en yolas hasta la hermosa playa Bahía de las Águilas.

Las muchachas de Comunicación de la DGAPP advirtieron que debíamos apurar para visitar la playa Pedernales, en la ciudad, y el tiempo apremiaba. El avión debía regresar a Santo Domingo. Y así fue. Todo era “friendo y comiendo”.

Rep-Air fue anunciada como la comercializadora de los boletos (dos por semana, lunes y viernes) y Air Century del transporte en aviones. El precio: 50 dólares por ida. El director general de DGAPP, Sigmund Freund, y ejecutivos de tales empresas aseguraron la sostenibilidad del importante servicio por un subsidio gubernamental.

El regreso fue igual de feliz. Los periodistas visibilizamos las bondades de la iniciativa a través de todas las plataformas.

https://acento.com.do/turismo/primer-vuelo-de-emociones-en-pedernales-9125670.html.

Poco después, sin reparo, bajo el silencio y la indiferencia de los pedernalenses, subieron el precio de ida a 115 dólares (230 idea y vuelta). Y ya no aparecía en el escenario el estable avioncito de 24 pasajeros del primer día, ni los horarios eran los mismos.

El 23 de septiembre de 2023 suspendieron los viajes sin ninguna explicación.

Estamos, pues, ante muy mala señal. Y alguien debe aunque sea aclarar.

Pedernales no merece esa desconsideración. Tampoco quienes asistimos de buena fe, sin pago previo ni posterior, para promover la interesante iniciativa gubernamental. Hasta un tarado pensaría que se trata de una burla inaceptable, una subestimación de la inteligencia del otro aunque no sea la intención de la autoridad.

Sigo apostando al proyecto de desarrollo turístico que ejecuta el Gobierno en nuestra provincia. Ni modo. He postulado por ello sin miedo desde hace casi cuatro décadas.

Pero nuestro apoyo está y estará condicionado a que la planificación participativa con la comunidad y desde la comunidad oriente cada acción del proyecto “público-privado” en cuestión.

Porque genios pensando y actuando desde la urbe para imponer las tareas a la provincia dueña de los atractivos que darán vida al destino -lo adelanto- terminarán reproduciendo un polo turístico rutinario, masivo, lleno de vicios, muy lejos de los reclamos de turismo ecosostenible con participación real de la gente del destino que exige el nuevo turista del mundo.

Así que, en lo que construyen el aeropuerto internacional en tierras de Tres Charcos y Manuel Goya, del municipio Oviedo, el presidente Luis Abinader debería exigir cuentas sobre los suspendidos vuelos de espaldas a los pedernalenses y a los turistas. Y ordenar su restablecimiento inmediato al precio prometido de 50 dólares cada ida.

El servicio aéreo como se prometió es una opción asequible para evitarse seis y siete horas de tortura por una carretera mala a ratos bloqueada por derrumbes que no terminan de resolver porque parches son parches y de nada sirven cuando el “neumático” termina su vida útil.

Tal vez la intervención del mandatario amortice un poco el impacto del cruel engaño. Espero.