El sistema monetario mundial está “patas para arriba”. El ancla general del sistema monetario desde 1945 ha sido el dólar de los Estados Unidos. El dólar estuvo basado hasta 1971 en el patrón oro, con una paridad de una onza de oro por 35 dólares. A partir de 1971, el déficit comercial creciente de EEUU y la reducción dramática de sus reservas de oro tiraron por la borda la estabilidad monetaria mundial y la estabilidad de las monedas nacionales. Esto, debido al abandono del patrón oro por el presidente Nixon y la Reserva Federal/Tesoro el 15 de agosto de 1971. A partir de ese año la emisión monetaria de los EEUU no tenía como referencia más que la prudencia o imprudencia de su gobierno.

 

De 1971 en adelante todos los sistemas cambiarios entraron en crisis. La inflación en EEUU superó los dos dígitos desde mediados de los 70 y principios de los 80. El gobierno de los Estados Unidos creó una alternativa al patrón oro, basado en el poder militar y la coacción, en los llamados “petro-dólares”. Es decir, mediante un acuerdo entre la monarquía saudita de la Península Arábiga, el mayor productor de petróleo hasta entonces, y los gobiernos de Estados Unidos, todo el petróleo que vendieran los países de Medio Oriente, encabezados por la Casa de los Saud, sería exclusivamente en dólares americanos. Nada de libras esterlina, francos suizos, yenes japoneses, marcos alemanes o francos franceses. Únicamente dólares de los Estados Unidos. El sobrante no utilizado de esos petro-dólares serían depositados y canalizados a través de los bancos e instituciones financieras de los países occidentales, especialmente del país del norte, los cuales fueron esparcidos en los años 1970 en el mundo en desarrollo y que fueron la base de la crisis de la deuda y la llamada “década perdida” en América Latina.

 

Históricamente el oro ha sido el metal más preciado y precioso para representar la riqueza de las distintas sociedades. Tuvo un papel fundamental en el siglo XVIII y el XIX en la creación de los antiguos sistemas monetarios basados en al patrón oro. Según los datos de World Gold Council, se estima que actualmente ya se habrían extraído un total de 201.296 toneladas de oro, dejando otras 53.000 toneladas en reservas subterráneas identificadas. Según los estudios actuales, alrededor del 46% de todo el oro extraído se encuentra transformado en joyas. India y China están siendo los mercados más grandes para el consumo de joyas de oro y su demanda combinada para esta industria supera el 50% mundial en 2020.

Más del 20% del resto del oro extraído está en mano privadas como inversión, ya que tradicionalmente ha sido empleado como cobertura ante la inflación. Otro 17% está en posesión de los bancos centrales como reservas y el restante 15% está destinado a fines diversos.

Y es que, aunque el oro es ampliamente codiciado como metal precioso, también tiene varios usos industriales, con aplicaciones en electrónica y odontología, entre otros. De hecho, se estima que un iPhone contiene alrededor de 0,034 gramos de oro, además de otros metales preciosos. Son estos usos industriales, que representan 29.448 toneladas o aproximadamente el 15% de todo el oro extraído.

Además del oro extraído, existen reservas de oro identificadas, pero que permanecen bajo el suelo. Hablamos de 53.000 toneladas de oro en reservas identificadas que principalmente se reparten entre Australia (19%), Rusia (14%), Estados Unidos (6%), Perú (5%) y Sudáfrica (5%). El 51% restante se encontraría repartido por otros países del mundo.

En 2020 se extrajeron apenas 3.000 toneladas de oro y, a este ritmo, las reservas subterráneas durarán menos de 18 años sin nuevos descubrimientos. Sin embargo, es importante tener en cuenta que las reservas pueden cambiar y crecer a medida que los exploradores encuentran oro en diferentes partes del mundo.

La pregunta mas importante, ante el caos monetario en curso es: ¿sería deseable para un país como República Dominicana tener una parte de sus reservas internacionales del Banco Central en oro? ¿Habría la seguridad para la estabilidad de nuestra moneda? ¿Cuál proporción deberíamos tener en oro? ¿25%; 30% o 50% del total de nuestras reservas? ¿Cuál paridad se podría establecer para el peso y el oro?

En la actualidad el oro está cotizado en 1.700 dólares aproximadamente. Si existe una paridad dólar peso de 55 pesos por dólar, una onza troy de oro cuesta unos 85.000 pesos. Con una paridad de 100.000 pesos por onza troy y una proporción de 50% de las reservas, el peso se reevaluaría un 15%. Si fuera una proporción menor, en esa misma proporción se establecería la paridad.

El país tiene más de 14.000 millones de dólares (14.250 exactamente) en reservas del Banco Central. En la actualidad, con la crisis económica y política internacional muchos países están girando a tener parte de sus reservas internacionales en oro. Quizás alguien entienda que somos muy chicos y muy ligados a la economía norteamericana para dar un paso de ese tipo. Pero no se puede negar que es “Food for Thought” –comida para el pensamiento.