UNO

«LUZ DEL MUNDO», Monumento escultórico. Las inscirpciones de la palabra sagrada. © Iris PÉREZ. 2012.

¿Qué fue lo que se detuvo? ¿La sombra del alma, acaso? Sinceramente, no lo sé. Se detuvo el oído, el que tantas veces pedimos que escuchara a los demás, los ratos de la vida en que la noche se hacía menos oscura, los reproches, cada señal de duelo de los otros, las vigilias para extrañar al amor.

De sorpresa las impaciencias quedaron atrapadas, y cada día se hace más temprano el momento de ORAR. Ahora oramos, pedimos el auxilio piadoso; los escépticos se expresan de manera medieval; no sabemos si bien es la Naturaleza que actúa o Dios que responde desde su jardín celestial con un viento que arroja pequeñas dosis de fórmulas para el arrepentimiento.

Vuelvo y repito: No sabemos si es la Naturaleza que actúa o Dios siendo justo, doblegando nuestro indómito proceder; quizás nos exonere de su cólera, de su enojo, y tempranamente nos diga cómo guarnecernos de las tormentas.

Sin embargo, ahora no comprendo o no sé cuál es la voluntad de Dios, ni cuáles palabras son las perfectas, esencialmente perfectas, para agradar a su esencia con humildad o cómo implorar su magnificencia con devoción. Dios que es Tiempo y Todo, puede acercarnos a la muerte, pero también a la resurrección a través de la fe. Para los cristianos, Dios siempre está morando en nuestros hogares como un buen amigo. Nos habituamos a pronunciar e invocar su nombre, pero no a hacer su voluntad. Justamente, somos creyentes a conveniencia; unos creyentes insensatos, nada obedientes.

DOS

«LUZ DEL MUNDO». Monumento escultórico. La Cruz © Iris PÉREZ. 2012.

Ahora, más que nunca, se reza de rodillas; se ruega de rodillas ¿Y antes? ¿Cómo lo hacíamos, cómo era nuestro pensamiento cuando no nos hacíamos las preguntas que rondan entre todos como una penitencia?

¿Cuántas oraciones o salmos compusimos a la Majestad Divina, cuántos encuentros calladamente y, en silencio, tuvimos con su Voz, esa Voz que solo se oye cuando se comprende  y se tiene la convicción absoluta de que existe un Orden Divino que no se desafía, aún cuando se cuestiona?

¿Cuántas veces hemos cuestionado al Orden Divino? ¿Cuántas veces hemos huido de su predicamento, de su pródiga buenaventura o empujado hacia un lado a quien de improviso nos hablara de su existencia con su Libro de la Palabra entre sus manos, llevado como prueba de su viviente existencia eterna?

—«¿Existe Dios?» —«¿Para qué son las religiones?» Son las preguntas que se apresuran a hacer quienes tienen miedo, y cuya soberbia es parte de su ira y, deshumanización. Dios mismo es la Naturaleza, el Principio y el Fin conjugado en todo lo que nos rodea, en lo que nuestros ojos ven, en lo que sentimos, en lo que olemos, y en lo que contemplamos.

Tú puedes llamarle DIOS, de mi parte le digo a él que es, Esencia Divina, la totalidad inmensa del Universo, tiempo infinito, huésped eterno con nosotras, orden cósmico, energía inmutable,  cuerpo y sangre, cuerpo y alma, sagrada sabiduría, consagración del mundo hecha conciencia, razón reflexiva inmortal, el más allá y el más acá, compañía sensorial que nos entrega su experiencia,  pensamiento transparente y pensamiento que lo transparenta todo, la nada misma no estática,  movimiento en la ecuación de lo inmóvil.

TRES

«LUZ DEL MUNDO». Monumento escultórico. La Cruz y el Rosario © Iris PÉREZ. 2012.

—«¿Quién es Dios?» —La emoción misma, la tierna infancia, las plantas sembradas en el jardín, la vejez avanzada, la memoria y los años, lo sensible y suprasensible, la actitud del silencio, el martirio compartido, lo piadoso y lo bendecido, lo creíble y no creíble, lo contenido y lo no contenido como el mar; el madero que arde, todo lo que reposa en la superficie, los círculos que apenas vemos en el cielo, el luminoso brillo de una estrella, el amor celestial con el cual la madre da a luz a su criatura inocente.

—«¿Quién es Dios?» —La predicación que se hace para que las palabras no sean ramas secas, la emotividad intensa, los escritos de los profetas, los sermones donde algo nuevo se revela, los llantos de la multitud, los huesos del pueblo, los entreactos de la vida, lo que presumimos como verdad; lo primero, lo segundo, lo tercero y lo séptimo como maravillas que se encuentran en cada lugar donde se eleva una voz que aclama fuertemente su presencia.

—«¿Quién es Dios?» —Se lo pregunté a mi madre muchas veces, y ella me contestó: – «Nuestro Padre Celestial».  ¡Dios! ¡Dios!, creo que también eres fuego, tierra, aire, y el camino que a veces se hace un poco difícil de encontrar, y sé que eres Tú quien aplazas también el tiempo para los castigos.

CUATRO

«LUZ DEL MUNDO», Monumento escultórico. El Gran Rosario a la Vírgen © Iris PÉREZ. 2012.

Sé que ahora nos castigas, y que no podemos presumir del conocimiento de la ciencia. Sé que escuchas las lamentaciones. Sé que las lágrimas de muchos a diario te entristecen; sé que tus ángeles están aquí, de visita; sé que no reposas, sé  hiciste un sacrificio; sé que en la bóveda de los cielos tu mundo es maravilloso, sé que no hemos creído que es cierto: que has dado muchas señales de tu misericordia, sé que nos prepara para un nuevo renacer, sé que  tienes disgustos por nosotros, pero no obstante, todo eso que te digo, sé  (lo siento)  que detendrás las lágrimas del corazón de quienes oran; sé que nos ama de manera especial, sé que nos dará fuerzas en estas tribulaciones, pero sé —con certeza— que nos perdonarás la falta de confianza en ti, la vana soberbia, la incredulidad, y la impiedad.

Sé que te duelen nuestros pecados, y que diariamente salvas almas. Ahora, te pido que salves las almas de tus creyentes, de los que creen, creemos en ti, y que apartes de todos el dolor de la partida. Sé que aún debemos sufrir tu castigo un poco más, pero te pido que te reconcilies con nosotros ¿Crees que es mucho pedirte ahora cuando estamos delante del absurdo, porque una gran mayoría no comprende lo que sucede en el mundo?

NOTAS

«¿Quién es Dios?» fue escrito por NACIDIT-PERDOMO el domingo 5 de abril de 2020 como respuesta a las preguntas realizadas por la profesora María Eugenia Osorio Soto, Doctora en Filosofía de la Universidad de Estocolmo (Suecia), con el título original «Estamos en el momento del absurdo; delante del absurdo». Fue reproducido en el Blog «Diálogos desde el encierro» de la artista visual y creadora dominicana Iris PÉREZ. Las fotografías que acompañan este texto son el Rosario a la Virgen, la Cruz y escrituras que se encuentra en el Santo Cerro, Provincia La Vega, República Dominicana, en el monumento escultórico «LUZ DEL MUNDO» (2012-2013), ideado, proyectado y  realizado por Iris PÉREZ (Santo Domingo, 1967).

 

«LUZ DEL MUNDO», Monumento escultórico. El Rosario a la Vírgen © Iris PÉREZ. 2012.
«LUZ DEL MUNDO», Monumento escultórico. Jesucristo es Dios vivo y nos trae la Paz © Iris PÉREZ. 2012.