La evaluación del desempeño docente constituye un componente fundamental para construir un sistema educativo sólido y equitativo. En la República Dominicana, el Ministerio de Educación (MINERD) ha promovido este proceso con el objetivo de mejorar la práctica docente y, en consecuencia, el aprendizaje de los estudiantes. Sin embargo, su implementación se ha visto afectada por la falta de continuidad tanto en su ejecución como en su concepción y diseño. La última evaluación realizada en 2017 marcó un hito significativo en la política educativa dominicana, proponiéndose fortalecer la profesión docente y mejorar la calidad educativa. Esta evaluación, por su diseño meticuloso y sistematicidad en la ejecución, representa un excelente punto de partida para, a partir de esta experiencia y los aprendizajes derivados, construir el sistema de evaluación docente que el país necesita.

El informe de sistematización de esta evaluación destaca logros significativos, pero también identifica desafíos y áreas cruciales de mejora para futuras evaluaciones y su impacto en el aprendizaje estudiantil. Este informe confirma que la evaluación contó con un diseño técnico sólido, basado en estándares internacionales y adaptado al contexto dominicano. Se utilizaron múltiples fuentes de evidencia, incluyendo observaciones de clase, revisión de materiales y encuestas, para realizar una evaluación integral del desempeño docente. Este enfoque, similar al utilizado en países con sistemas educativos de alto desempeño, como Singapur, busca obtener una visión holística del desempeño docente al considerar diferentes aspectos de la práctica profesional.

La evaluación de 2017 introdujo innovaciones metodológicas significativas que permitieron una mayor precisión y objetividad en la medición del desempeño docente. El uso de herramientas tecnológicas avanzadas para la recolección y análisis de datos facilitó una comprensión más profunda de las fortalezas y áreas de mejora de los docentes. Además, se promovió la retroalimentación constructiva y el desarrollo profesional continuo, elementos esenciales para el crecimiento y la mejora de la práctica docente. Este enfoque no solo propicia una evaluación justa y objetiva, sino que también proporciona a los docentes las herramientas necesarias para su desarrollo y mejora continua.

La evaluación también subrayó la importancia del desarrollo profesional continuo, vinculando los resultados de la evaluación con oportunidades de mejora para los docentes. Este aspecto es crucial, ya que alinea la evaluación con las mejores prácticas internacionales, como las observadas en Singapur y el Reino Unido, donde el desarrollo profesional docente es una prioridad y se considera esencial para la mejora continua de la calidad educativa. En esos países, los sistemas de evaluación no solo miden el desempeño actual, sino que también establecen rutas claras para el desarrollo profesional y el avance en la carrera docente.

El informe también destacó que la implementación de un sistema de evaluación robusto y continuo puede conducir a mejoras significativas en la calidad educativa. Al identificar áreas de mejora y proporcionar apoyo específico para el desarrollo profesional, se crea un entorno educativo motivador y más efectivo y equitativo.

Otro aspecto positivo destacado en la evaluación del desempeño docente fue el análisis de los factores contextuales que influyen en el rendimiento de los profesores, como el nivel socioeconómico de la escuela y la convivencia escolar. Este análisis contextualizado es esencial para comprender los desafíos específicos que enfrentan los docentes en diferentes entornos y permite diseñar intervenciones más efectivas y personalizadas, adaptadas a las necesidades particulares de cada centro educativo.

A pesar de estos logros, el informe de sistematización revela que la evaluación enfrentó retos significativos. La centralización del proceso, liderado principalmente por el Ministerio de Educación (MINERD), limitó la autonomía de los centros educativos y redujo la participación activa de los docentes. Esta falta de involucramiento podría haber afectado la pertinencia y relevancia de la evaluación para cada contexto escolar, ya que cada centro educativo tiene sus propias características y necesidades.

Un desafío crucial identificado fue la falta de un papel protagónico de los resultados de aprendizaje de los estudiantes en la evaluación docente. Aunque se consideraron, estos resultados no fueron un factor determinante, lo que debilita el incentivo para que los docentes enfoquen sus esfuerzos en mejorar el aprendizaje de sus alumnos. En contraste, sistemas educativos exitosos como el de Singapur otorgan un peso significativo a los resultados de los estudiantes en la evaluación docente, reconociendo que el objetivo final de la educación es el aprendizaje de los alumnos. Incorporar de manera más prominente los resultados de aprendizaje podría alinear mejor los objetivos de evaluación con el propósito fundamental de la educación: que los estudiantes aprendan más y mejor.

Además, la falta de claridad en el sistema de incentivos y consecuencias generó incertidumbre y desmotivación entre los docentes. La promesa de incentivos económicos no se materializó de manera consistente, y las consecuencias para el bajo desempeño no estaban claramente definidas. Esto contrasta con modelos más avanzados de evaluación del desempeño docente donde el sistema de evaluación está vinculado a una estructura de carrera bien definida, con oportunidades de ascenso y recompensas económicas claramente establecidas para los docentes de alto rendimiento. Un sistema de incentivos y consecuencias claro y transparente puede motivar a los docentes a mejorar continuamente su práctica profesional.

La implementación de la evaluación del desempeño docente también se vio afectada por factores externos, como la auditoría de la nómina docente y el relevo de directores. Estos eventos generaron tensiones y desconfianza entre los docentes, resaltando la importancia de considerar el contexto político y social al implementar políticas educativas. Es fundamental garantizar una comunicación transparente y constante con los docentes para asegurar su comprensión y participación activa en el proceso. La confianza en el sistema de evaluación es crucial para su éxito, y esto solo se puede lograr mediante una gestión clara y un diálogo abierto con todos los actores involucrados. Es importante tener en cuenta estos factores al momento de programar la evaluación del desempeño docente.

El referido informe subraya la importancia del contexto escolar en el desempeño docente, evidenciando la necesidad de otorgar un papel más relevante a los centros educativos en el proceso de evaluación. Otorgar mayor autonomía a las escuelas para diseñar e implementar sus propios procesos de evaluación, adaptados a sus necesidades y realidades, podría ser un paso de avance crucial. Esto implicaría, además de involucrar a los directores y docentes en el diseño de la evaluación, la definición de criterios e indicadores, y la implementación de medidas de mejora, redefinir el papel del centro educativo en el sistema de evaluación del desempeño. El centro educativo debería pasar de tener un papel subsidiario a ser el protagonista principal del proceso de evaluación de sus docentes. De esta manera, la evaluación no solo sería más relevante y aceptada, sino que también reflejaría mejor las particularidades y desafíos de cada entorno escolar.

Además, la evaluación del centro educativo en su conjunto es fundamental para una mejora integral del sistema. Al identificar las fortalezas y debilidades de la escuela, se pueden diseñar planes de mejora específicos y focalizados que beneficien a todos los docentes y estudiantes. En Singapur, por ejemplo, el desempeño de la escuela se evalúa regularmente, y los resultados influyen en la evaluación individual de los docentes y en las decisiones sobre el desarrollo profesional y la asignación de recursos. Este enfoque integrado asegura que la mejora educativa sea coherente y sostenida en todos los niveles.

En la experiencia de la evaluación del desempeño docente del 2017, la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) jugó un papel importante en la negociación salarial de los docentes. Esta participación es esencial y, dependiendo de la orientación que tenga, puede ser un factor de fortalecimiento del papel de esta evaluación para avanzar hacia un sistema educativo de calidad. Sin embargo, la compensación salarial mínima de un 17% otorgada a docentes con bajo desempeño que se negoció para esa evaluación es un factor que debilita el impacto de la evaluación como herramienta de mejora, enviando una señal en una dirección no deseada al desvincular el desempeño docente de los aprendizajes de los estudiantes. En futuras negociaciones se debe ponderar con cuidado este tipo de medidas.

Para fomentar una cultura de excelencia y aprendizaje continuo, es necesario establecer un sistema de incentivos y consecuencias más equitativo y transparente. Este sistema debe reconocer y recompensar el buen desempeño, al tiempo que proporciona apoyo a quienes necesitan mejorar. Encontrar un equilibrio entre la negociación colectiva y un sistema de incentivos basado en el mérito y el desempeño es fundamental. Este enfoque no solo motiva a los docentes a mejorar continuamente su práctica profesional, sino que también asegura que los incentivos estén alineados con los objetivos educativos.

La evaluación del desempeño docente debe contribuir no solo a la mejora de las condiciones de vida de los docentes, sino también a establecer sistemas de apoyo para su desarrollo profesional, especialmente para aquellos que, en la evaluación, muestran deficiencias en su desempeño. Sin embargo, el objetivo principal de la evaluación del desempeño debe ser el logro de más y mejores aprendizajes para los estudiantes, quienes, como se ha afirmado, son la razón de ser del sistema educativo. Implementar un enfoque integral y centrado en el aprendizaje de los estudiantes asegurará que las evaluaciones no solo sean justas y efectivas, sino también que tengan un impacto duradero en la calidad de la educación.

La evaluación del desempeño docente y sus implicaciones para el aprendizaje de los estudiantes constituyen, sin lugar a dudas, una de las áreas en las que la ADP se juega su prestigio. Esta área exige que la ADP demuestre su compromiso, no solo con la mejora salarial de los docentes, que es una preocupación y una tarea legítima, sino también con el aprendizaje de los estudiantes. El compromiso moral de la ADP con el aprendizaje de los estudiantes debe ser evidente, demostrando que su enfoque va más allá de la negociación salarial para incluir la mejora continua de la calidad educativa.

Además, la ADP debe trabajar en colaboración con el Ministerio de Educación y otros actores clave para desarrollar e implementar políticas que fortalezcan el sistema de evaluación docente. Esto incluye abogar por un sistema de evaluación que no solo mida el desempeño actual, sino que también identifique oportunidades de desarrollo profesional y fomente una cultura de mejora continua. La ADP tiene la oportunidad de liderar un cambio positivo en el sistema educativo, demostrando que puede equilibrar la defensa de los derechos y condiciones de los docentes con el compromiso de mejorar los resultados de aprendizaje de los estudiantes.

La experiencia de la Evaluación del Desempeño Docente (EDD) 2017-2018 ofrece valiosas lecciones para futuras evaluaciones. Los resultados de la sistematización realizada de esta experiencia indican la necesidad de fortalecer la base de datos de docentes, establecer una estructura institucional sólida para gestionar el proceso de evaluación, y mejorar la comunicación y participación de todos los actores involucrados, especialmente de los docentes y los centros educativos. Es fundamental que estos elementos se fortalezcan para garantizar una evaluación más efectiva y equitativa.

Además, es esencial incorporar los resultados de los aprendizajes de los estudiantes de manera más explícita y significativa en la evaluación del desempeño docente. Esto puede lograrse utilizando medidas, entre otras, como el valor agregado, el desempeño por centros en las evaluaciones diagnósticas y en las pruebas nacionales, así como estableciendo metas de aprendizaje que sirvan de base para la evaluación. Los resultados de aprendizaje de los estudiantes, considerados tanto a nivel individual como a nivel de centro, deben constituir un elemento central en el modelo de evaluación del desempeño docente que se adopte en futuras evaluaciones. Este enfoque alineará la evaluación docente con el objetivo fundamental de la educación: mejorar los resultados de los estudiantes.

Es crucial que las futuras evaluaciones aprendan de las experiencias previas y apliquen esos aprendizajes para avanzar hacia un sistema educativo más robusto y efectivo. La evaluación debe ser un proceso  continuo que permita ajustar y mejorar constantemente las prácticas docentes y los resultados educativos.

Para lograr esto, se debe asegurar una infraestructura tecnológica adecuada que facilite la recolección y análisis de datos, garantizando así que las evaluaciones sean precisas y útiles. Asimismo, la formación continua de los evaluadores y docentes en el uso de estas herramientas y metodologías es indispensable para mantener la calidad y relevancia de las evaluaciones.

La evaluación del desempeño docente es un proceso continuo y complejo que debe integrarse en una dinámica permanente. No debe ser un acto episódico que ocurra cada tres años, como lo establece la normativa, y mucho menos cada cinco o seis años, como ha estado ocurriendo en la práctica. Para que la evaluación sea efectiva y contribuya al desarrollo profesional de los docentes y a la mejora de los resultados de aprendizaje de los estudiantes, debe ser parte de un ciclo de mejora continua, con retroalimentación constante y oportunidades permanentes de desarrollo profesional.

Finalmente, es fundamental que el modelo de evaluación del desempeño docente se base en un sistema de incentivos y consecuencias claro y transparente, fundamentado en criterios objetivos y medibles. Este sistema debe motivar a los docentes a mejorar su práctica y centrarse en el aprendizaje de los estudiantes. Dado el papel significativo que juega la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) en el sistema educativo dominicano, es imprescindible que el diálogo ADP-MINERD sobre este tema sea constructivo y vaya más allá de la dimensión salarial. El objetivo, como expresamos anteriormente, debe ser encontrar un equilibrio entre la negociación colectiva y un sistema de incentivos basado en el mérito, que no solo considere el salario, sino también otros aspectos como la promoción, el desarrollo profesional y, fundamentalmente, el aprendizaje de los estudiantes.

En conclusión, la implementación de un modelo de evaluación docente robusto y sostenido es esencial para el fortalecimiento del sistema educativo en la República Dominicana. Este modelo debe basarse en las lecciones aprendidas de experiencias pasadas, centrarse en los resultados de aprendizaje de los estudiantes, y establecer un sistema de incentivos y consecuencias claro y equitativo. Solo así se podrá asegurar que los docentes estén motivados y apoyados en su desarrollo profesional, y que los estudiantes reciban una educación de calidad.

Nota:

OEI E IDEICE, 2018. Evaluación del Desempeño Docente 2017-2018 en República Dominicana. Informe de sistematización, Santo Domingo, R.D.