Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), “hasta el 90 por ciento de los trabajadores del mundo, probablemente nunca recibirán ningún tipo de prestación de vejez o de jubilación”. Solo la quinta parte de la población mundial cuenta con alguna protección social.

 

Ese pronóstico tan sombrío nos incluye, aunque no en una proporción tan alta porque tenemos el Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS), de carácter universal. Pero, en las condiciones actuales, dos de cada tres asalariados no recibirán una pensión suficiente, teniendo que trabajar hasta una edad muy avanzada.

 

Basado en la SIPEN, Entre el 2026 y el 2032 más de 1,336,707 afiliados llegarán a la edad de retiro. 928,650, el 69.5%, no acumularán lo suficiente debido a la informalidad laboral. Y la mayoría de los restantes 408,057, el 30.5%, recibirán pensiones muy bajas. Varios factores explican estos resultados.

 

En primer lugar, el financiamiento de la Ley de Seguridad Social ascendía al 23% del salario cotizable:12% para pensiones, 10% para salud y1% para accidentes de trabajo. Pero cuando el CONEP y las centrales sindicales nos comunicaron que solo podían aportar el 21%, tuvimos que reducir las pensiones del 12% inicial a sólo el 9.97% actual. Desde entonces, han pasado 22 años, y todavía está pendiente una reforma para elevar el aporte a las pensiones.

 

En segundo lugar, la ley 87-01 dispuso la entrega de un bono de reconocimiento a todos los afiliados al Seguro Social. Siendo el Gerente General del CNSS, una consultora hizo los cálculos, pero el Estado no honró esa deuda, desconociendo el derecho adquirido a cientos de miles de ex afiliados al IDSS.

 

En tercer lugar, las fluctuaciones del mercado laboral obligan a millones de trabajadores a refugiarse en la informalidad, sin poder cotizar por la falta del Régimen Contributivo Subsidiado. Cerca del 75% de los afiliados no completarán las 360 cotizaciones, por lo que su pensión será insuficiente.

 

En cuarto lugar, el costo de la administración del fondo de pensión no se ha reducido según lo esperado, debido a la falta de competencia entre las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP).

 

En quinto lugar, el continuo aumento de la esperanza de vida, –sin dudas un gran logro de la humanidad– eleva los años promedio de pensión, encareciendo el costo de por vida. En el 1948, cuando se creó el Seguro Social, la esperanza de vida rondaba los 46 años. Ahora, 70 años después, en promedio, las mujeres viven 75 años y los hombres 72.

 

En sexto lugar, en las últimas décadas, el costo de un pensionado promedio se ha cuadruplicado (un 400%), pero los aportes ni siquiera se ha duplicado (menos del 160%), y en promedio los envejecientes viven 25 años más.

 

Y en séptimo lugar, mientras la natalidad se redujo de 7 a menos de 2 hijos por mujer, las personas en edad de retiro aumentan de manera sostenida. El envejecimiento progresivo ha sido confirmado por el reciente Censo de Población.

 

En síntesis, menos jóvenes y más viejos cada vez más longevos. Mientras esto ocurre en el mundo, la mayoría de los sistemas de pensión siguen anclados en el pasado, de espaldas a estos cambios y cuando avanzan, lo hacen muy lentamente. Los cálculos de la Fundación Seguridad Social Para Todos (FSSP), arrojan dos grandes conclusiones:

 

  1. Primera, con el aporte actual del 8.4% del salario cotizable, es IMPOSIBLE garantizar pensiones dignas y sostenibles debido, principalmente, al crecimiento de la esperanza de vida y a su proyección hasta el 2050

 

  1. Segunda, el aporte actual del 0.4% al Fondo de Solidaridad Social (FSS), no asegura una pensión mínima a los afiliados más pobres y con aportes insuficientes.

 

Desde hace más de una década nuestra Fundación viene insistiendo en la necesidad y urgencia de una reforma previsional. Tenemos una propuesta para mejorar las pensiones generales y elevar la solidaridad social, a favor del 75% de los afiliados que no aportarán lo suficiente para recibir una pensión plena. Llamamos a las autoridades nacionales y a los sectores involucrados a construir juntos una reforma viable y sostenible.