Las últimas decisiones de la Reserva Federal de EEUU (FED) llevarán a una recesión de la mayor economía mundial. Lo que hay que determinar es la amplitud de esa recesión. El impacto global de una recesión en EEUU impactará a todas las economías del mundo, interconectadas con la economía norteamericana. En particular, América Latina y El Caribe, será impactada de manera directa por una recesión en Estados Unidos. ¿Para combatir la creciente inflación en EEUU era necesario inducir a una recesión tan amplia como se prevé?

 

El Comité de Mercados Abiertos de la FED elevó las tasas de Política Monetaria de 2,50% a 3,25%, para 75 puntos básicos de aumento en su última reunión de mediados de septiembre de 2022. Igualmente en conferencia de prensa, el pasado 21 de septiembre, Jerome Powell, Presidente de la FED, dejó implícito que habrá antes de fin de año otros incrementos que podrían llevar la tasa de referencia hasta 4,5% en el primer trimestre de 2023. El Presidente de la FED lo dejó explícito en sus declaraciones del pasado 21 de septiembre citadas, que no es descartable, que esas medidas monetarias produzcan una recesión económica para 2023.

 

Los EEUU llevan ya más de dos trimestres con crecimiento negativo, lo que lleva al país a un decrecimiento continuo, síntoma de una recesión económica. Según los economistas norteamericanos y anglosajones, y el consenso internacional, dos o más trimestres de caída de la actividad económica conlleva la tipificación de una recesión económica. Es decir, el Banco Central de los EEUU está apostando a una recesión general para parar y reducir a niveles “aceptables” la inflación desbordada ya a más de 8%, la más alta en los últimos 40 años.

 

Según el conocido economista, y ex Presidente del Comité de Asesores Económicos de la Casa Blanca bajo la presidencia de Bill Clinton, Joseph Stiglitz “….se anticipó que podría haber algunas escaseces cuando la economía volviera a abrirse después de los confinamientos de la COVID-19, estas han demostrado ser más extendidas, y menos transitorias, de lo que se había pensado. En una economía de mercado gobernada al menos en parte por las leyes de la oferta y la demanda, uno espera que las escaseces se reflejan en los precios. Y cuando los aumentos de precios individuales se agrupan, lo llamamos inflación, que hoy está en niveles que no se habían visto en muchos años”

 

“De todos modos mi mayor preocupación es que los bancos centrales reaccionen de manera exagerada, aumentando las tasas de interés en exceso y obstaculizando la recuperación incipiente. Como siempre, quienes están en la base de la escala de ingresos serían los más afectados en este escenario” (Stliglitz, “Una respuesta equilibrada a la inflación”. Febrero 2022)

 

Por su parte, el “gurú” que previó el estallido de la burbuja inmobiliaria de 2007/2008 y que amenazó con arrasar la economía norteamericana y la  economía mundial, Nouriel Roubini, afirmó a fines de septiembre de este año 2022 una “larga y fea recesión en EEUU y el mundo a fines de 2022” (Bloomberg, septiembre de 2022) y que podría abarcar todo el 2023, que causaría una fuerte corrección del Standard & Poor (S&P 500). “Incluso en una recesión simple, el S&P 500 puede caer un 30%” dijo Roubini. El S&P 500 agrupa las 500 empresas industriales más importantes de los EEUU. A su juicio, quienes esperan una recesión poco profunda en EEUU deberían fijarse en los elevados ratios (coeficientes) de endeudamiento de empresas y gobiernos. “Mientras las tasas de interés suben y los costes del servicio de la deuda aumenten, empresas, bancos, bancos en la sombra y países zombis, van a morir. Así que veremos quién está nadando sin protección”

 

Roubini, que ha advertido que los niveles de deuda mundial arrastrarán a las acciones, dijo que lograr una tasa de inflación de 2% sin un aterrizaje forzoso va a ser una “misión imposible" para la Reserva Federal de EEUU. El economista espera un alza de 50 a 75 puntos básicos, tanto en noviembre como en diciembre. Esto haría que la tasa de interés de los fondos de la FED se sitúen a finales de año entre 4 a 4,25%”

 

Sin embargo, la persistencia de la inflación especialmente en los salarios y en el sector servicios hará que la Reserva Federal “probablemente no tenga más remedio que subir la tasa de interés y que se acerque a 5%”. Además, las perturbaciones negativas de la oferta derivadas de la pandemia, el conflicto en Rusia y Ucrania y la política de tolerancia cero de China en materia de COVID-19 traerán consigo mayores costos y menor crecimiento económico”  (un periodo prolongado de escaso crecimiento y aumento del desempleo para frenar la inflación).

 

En ese contexto de la economía más importante del mundo y de lejos de la que más dependemos en República Dominicana y toda la zona norte de América Latina, el impacto en nuestro país podría ser aún más dramático. Una economía norteamericana en recesión prolongada será una bomba de relojería para nuestro turismo, las exportaciones industriales de zonas francas, y para las remesas de los emigrantes dominicanos en ese país. Y ni hablar de Europa cuyo contagio sería aún mayor.

 

¿Qué hacer entonces? La política monetaria del Banco Central está en la primera fila para luchar contra un impacto muy negativo. Sin embargo, no todo debe quedar en manos del Banco Central. La política de financiamiento es esencial. Un crecimiento más allá de lo previsto de nuestros compromisos de deuda pública, tanto externa como interna, pueden ser catastróficos. Con el incremento de la Tasa de Política Monetaria hasta un 8,50% la deuda pública en moneda nacional se hará más pesada, tanto para el Tesoro como para refinanciar el stock de deuda del BC. Preparar nuestra economía para los vientos huracanados. Fortalecer nuestra producción local, y cuidar el tema de la deuda pública y el sector financiero exigiendo alta capitalización y fortaleza patrimonial, es la mejor manera de resistir una fuerte recesión en EEUU.