Cuando se refiere una situación particular, se hace menester dilucidar inicialmente los conceptos que vertebran cualquier discusión. Y esto se hace al plantear la presente sobre lo que es un secuestro y las condiciones que lo definen. Así, se encuentran los siguientes conceptos: secuestro, “acto y resultado de secuestrar” https://definicion.de/secuestro/, secuestrar, “retener indebidamente a una persona para exigir dinero por su rescate, o para otros fines”, “tomar por las armas el mando de un vehículo, ya sea avión, un barco, etc., reteniendo a la tripulación y pasaje, a fin de exigir como rescate una suma de dinero o la concesión de ciertas reivindicaciones”, https://dle.rae.es/secuestrar#XPucYEJ.  Y a pesar de que el secuestro, según los conceptos presentados, se refieren a personas o vehículos, el secuestro de algo abstracto, desbordante de riquezas, como por ejemplo lo es el Estado, para extraer dinero u otros tipos de beneficios materiales que, en fin de cuentas vienen a sustituirlo, hacen posible comparar el secuestro de personas con fines pecuniarios, con el secuestro del Estado, con fines similares, esta vez por un grupo de personas, organizadas en los denominados partidos políticos, y tal vez fuera de ellos pero colateralmente relacionados, para convertir al gobierno, en su secuestrador.

Al continuar haciendo referencia al evento del secuestro, se ve que “el concepto se asocia a la privación ilegítima de la libertad que sufre una persona, para que quien cometa el secuestro obtenga algún beneficio” https://definicion.de/secuestro/. Tómese en cuenta que no se está hablando de personas, sino de organizaciones sociales muy bien estructuradas que en su funcionamiento siguen la dinámica de lo que es el secuestro. Porque estas organizaciones, Estado, Gobierno, tienen sus normas de funcionamiento, sus leyes, y al momento en que estas leyes no se cumplen, pero como resultado de las acciones del gobierno, como en este caso, el resultado es el beneficio económico de un grupo, mientras se encuentra en calidad de secuestrado la sociedad en su conjunto, debido al incumplimiento de las leyes y la inobservancia de los derechos básicos y fundamentales de los ciudadanos, otro de los grupos sociales en cuestión, pues entonces podemos decir que lo que se observa es un secuestro.

Y es que generalmente se suele solapar, soterrar la identidad real del secuestro del Estado por parte del gobierno organizado en partidos políticos. Se apela a la supuesta “democracia”, a los procesos electorales, a la supuesta libertad de expresión (porque se pueden decir cosas que en la dictadura no se podía), a una supuesta justicia “independiente”, al expresar que la participación en elecciones de la población se considera signo de “confianza” porque la población engañada acude a las urnas. Cuando se hace referencia a la sociedad se habla de democracia, de Estado de Derecho, de procesos electorales, de partidos políticos y de los candidatos, en que el incauto secuestrado no le queda otra que creer, por lo que la población acepta las condiciones y participa de esos procesos. https://repositoriobiblioteca.intec.edu.do/bitstream/handle/123456789/1247/CISO20073202-249-280.pdf?sequence=1&isAllowed=y. Muy similar al delito de Trata de blancas, que se mantienen drogadas para su aprovechamiento económico y puesta en venta. Cuántas veces hemos visto y escuchado la queja por las promesas incumplidas. Y esta es la evidencia más fehaciente del secuestro en que se vive.

Un Código Penal que data del siglo XIX, leyes que no se cumplen, leyes que se violan de manera flagrante, sistemática y descarada, el funcionamiento de la Jurisdicción inmobiliaria y el Catastro Nacional con su negocio de las invasiones y violaciones de terrenos privados y del Estado, la ley de Medio Ambiente y Recursos Naturales 64-00 y la intervención de las áreas protegidas para el negocio extranjero y empresarial del turismo, Ley de fiedeicomisos públicos, Asociaciones público privadas, con el supuesto objetivo de diligenciar servicios, pero cuya ineficiencia luego revela el verdadero objetivo de la sustracción de recursos, como son los casos de las construcciones de escuelas, hospitales y sus instrumentos operativos de servicios, derechos fundamentales y básicos a la salud, a la educación y sus ineficacias y deficiencias, la supuesta inseguridad ciudadana, provocada por una juventud avocada a la delincuencia por la falta de oportunidades, lo cual no es más que el abandono del cumplimiento de las leyes para hacer efectivo el secuestro de los bienes públicos cuya finalidad es el servicio a los ciudadanos que es distraído para el beneficio de los secuestradores. Sin olvidar las dádivas y las ventas de favores, tan preciadas a los ojos de la miseria a que nos tienen acostumbrados.

Y aquí entra el fenómeno de la corrupción, que representa los dineros que los secuestradores (partidos políticos y empresarios) extraen al secuestrado Estado. El estudio “Autopsia Fiscal: evaluación de los gastos e ingresos del Gobierno dominicano para garantizar derechos”, presentado por la Oxfam, revela que en los últimos 20 años los casos de desfalco al fisco recogidos durante el período 1998-2018 arrojan una estimación promedio anual ascendente a RD$41,629.8 millones o 1.1% del PIB. Desde el punto de vista económico se ve, se presenta de otra manera. Y es que efectivamente el estudio del funcionamiento del Estado es muy complejo.

Pero ya no sirve seguir adoptando el discurso de la copia de modelos discursivos, haciendo creer que son ciertos y efectivos, disfrazando el secuestro del Estado por la “debilidad institucional de la democracia”, con que cobran vigencia las palabras DEMOCRACIA, ESTADO DE DERECHO, LIBERTADES PUBLICAS. Los casos de corrupción y los procedimientos jurídicos para tratarlos, donde los encartados están tranquilos en sus casas sin temor a que se les despoje de lo que se han cobrado por secuestrar nuestro Estado, los casos de apropiación de las áreas protegidas para los negocios turísticos, los casos de desatención de la educación y la salud, base de la inseguridad ciudadana y el desempleo, hacen necesario que adoptemos nuestros propios criterios de definición y descripción de funcionamiento de nuestra sociedad, para que tomemos acciones que propicien liberarnos del secuestro en que nos encontramos, y que desde los gobiernos dejen de organizarse los secuestradores que desde sus CURULES o sus DESPACHOS MINISTERIALES y EMPRESARIALES se cobran los dineros que por las supuestas leyes de la supuesta democracia son para tales fines, y que, como hemos visto, solo sirven para la compra de yates, vehículos y apartamentos de lujo, lo que demuestra que realmente tenemos un Estado que no cumple sus funciones, porque ha sido secuestrado por el Gobierno.