Ayer quise escribir…y no pude. Porque el día, que terminó poco después de las doce meridiano, resultó demasiado corto para hacerle honor a la palabra. Porque la imaginación lo único que hizo fue volar hacia fines de los cuarenta del siglo pasado. Porque la palabra miércoles no tiene ningún significado más allá del simple calendario gregoriano. Porque los políticos del patio, la economía nacional, el país vecino y la Casa Blanca no han cambiado. Porque el 17 de enero no figura en ninguna gesta, no procede de ninguna obra literaria y únicamente sirve para celebrar la vida…mi vida (que es el acontecimiento más importante).