Que los precios de los hidrocarburos serían más altos de no ser por los miles de millones de pesos que el Gobierno ha asumido, es lo que se ha dicho por meses a la población dominicana que cada día ve no solo los combustibles aumentar, sino también los servicios y los alimentos, afectando cada vez más sus bolsillos.

El alza en los precios del petróleo a nivel internacional, que a raíz de la pandemia vivió un colapso en el costo del crudo en 2020, es la principal razón por la cual hoy el dominicano paga RD$283.60 por un galón de gasolina Premium, RD$266.50 por la gasolina regular y RD$146.60 por un galón de Gas Licuado de Petróleo (GLP), subiendo RD$13.5, RD$11 y RD$5.5 en los primeros días del año, respectivamente.

A esto se suma el incremento de la demanda influenciada por la recuperación económica, además de que la Organización de Países Exportadores de Petróleo y aliados (Opep+) no ha alcanzado sus objetivos de nivel de producción.

El índice de referencia que utiliza el país es el West Texas Intermediate (WTI), que hoy está 87,97 dólares el barril, un 17% más que desde finales del 2021, es lo que presiona el mercado local de acuerdo con el viceministro de Comercio Interno de Industria y Comercio, Ramón Pérez Fermín.

Según Pérez Fermín, el aumento de los combustibles en el país también es impactado por el aumento del petróleo crudo y de los productos terminados. La República Dominicana además de importar crudo para hacer combustible, también importa productos terminados, es decir,  gasolina, diésel y GLP, los cuales han tenido un aumento muy grande en el mercado internacional.

"Esas son las razones fundamentales, en los mercado de materia prima, para todo el mundo es conocido que han tenido un aumento muy dramático como consecuencia del desfase del aumento de la oferta y demanda y también de la caída de los inventarios del crudo y los productos terminados en el mercado internacional", explica.

Sostiene que los mercados han estado convulsionando en los últimos 18 meses y que este comportamiento es a consecuencia de la crisis económica generada por la pandemia, calificándola como la más severa de los últimos 20 a 25 años.

En el 2021 el Gobierno subsidió 15 mil millones de pesos del costo de combustibles y en lo que va del 2022  ya ha asumido mil millones de pesos, de acuerdo con datos del Ministerio de Industria y Comercio.

 

Impacto en la economía dominicana

La factura petrolera representa el 18% del total de las importaciones del país. Cuando los precios del petróleo aumentan es equivalente a un choque externo negativo que recibe el país, provocando aumentos en los precios de los combustibles, del transporte urbano y de carga , así como en el costo de los alimentos.

De acuerdo con el economista Antonio Ciriaco Cruz, la República Dominicana sigue importando alrededor de 9.1 millones de barriles de petróleo crudo cada año, lo que significa que si el Gobierno estimó los precios del petróleo (WTI) en 68.4 dólares el barril en el Presupuesto del año 2022, y los precios actuales en el mercado internacional llegaran a los 100 dólares el barril como se ha estimado si se agrava el conflicto entre Rusia y los Estados Unidos en torno a Ucrania, esto hace que el país esté destinando 31.6 dólares por barril adicional, cuyo monto anualizado se le sumaría la factura petrolera.

De mantenerse esta tendencia en el precio del petróleo y llegar a alrededor de 100 dólares el barril, sería de 284.4 millones de dólares el monto adicional que se le sumaría a la factura petrolera en este año, calcula Ciriaco Cruz.

"En un escenario de precios más alto, las consecuencias serían mucho más peligrosa, ya que presionaría hacia el alza: el precio de los alimentos, el precio de los combustibles, la tasa de cambio, entre otros, afectando el salario real de la población", indica.

Mientras los precios de los combustibles siguen aumentando, el sector transporte ha hablado de posibles aumento y la población a la espera de la reforma de la Ley de Hidrocarburos 112–00, anunciado por el Gobierno en febrero del 2021, con el fin de "revisar la estructura de costos y  la fijación actual de los precios de combustibles".