A mediados del 2018, hace cuatro años, el empresario y presidente del Grupo Mejía Alcalá, Raúl Ernesto Rizik Yeb, emitió una declaración considerando que “fue un error” sacar a las mujeres de las casas para permitirles trabajar e integrarse a la política”.

La avalancha de respuestas a tan draconianas declaraciones le obligó a rectificar y pedir perdón por las interpretaciones que sus palabras recibieron.

Entonces aclaró que se necesitaba que la sociedad protegiera a la familia y la mujer, y dijo que el fundamento de un estado libre descansa en la familia.

Asesorado por alguien con algo de cordura, y no arropado por las ideas misóginas del medioevo, este hombre ofreció amplias declaraciones -leídas por supuesto- en las que sostenía que era cristiano y que el Estado había fracasado en educar y proteger la familia de las ideas progresistas, sobre la independencia femenina y la educación liberal de los hijos.

El hombre se ofrecía, y es probable que aún siga haciéndolo, como un modelo masculino para la defensa familiar. Y lo hacía desde la posición más alta de un grupo empresarial importante en la distribución de productos de alto consumo en los hogares.

Además de declararse cristiano, Raúl Ernesto Rizik Yeb decía lo siguiente sobre la familia y su protección:

ANTES “Se respetaba el valor de la palabra. Se les enseñaba a los hijos a ser honestos, se les enseñaba el valor del trabajo arduo, el respeto a las personas mayores y el respeto a los padres; el amor de los hijos a los padres y el amor de los padres hacia los hijos, la disciplina, la justicia, la perseverancia”.

Lo que nunca aprendió el empresario fue el respeto a la mujer y a su integridad, y su señora esposa no sólo decidió el divorcio y la separación de la empresa familiar, sino que lo denunció por agresión psicológica y física, y presentó una acusación formal ante los representantes del Ministerio Público, porque tenía por su vida.

El digno empresario y defensor de la familia se proponía sepultar a su esposa en las tareas de cuidar el hogar, y al parecer utilizaba métodos de convencimiento draconianos y con pocos argumentos: La fuerza y la creencia de que la mujer debe quedarse siempre encerrada en la casa, sin voluntad para intervenir en los negocios ni en la política.

Luego de fugarse por varios meses y evadir la búsqueda del Ministerio Público, finalmente Raúl Antonio Rizik Yeb fue apresado por oficiales, para que responda por las acusaciones que le hace su ex esposa.

Este es un claro ejemplo de las concepciones truculentas que sostienen algunos personajes que trazan líneas moralistas de cómo debe actuar el Estado y la sociedad, ante cuestiones fundamentales, como los derechos de la mujer y los derechos de los hijos, para recibir disciplina, educación y ejemplos con dignidad y respeto.