La sabiduría oriental no sólo ha llegado a tierras caribeñas a través de los textos escritos por los patriarcas, reyes, profetas y proverbistas hebreos. De algún modo la poiesis dominicana contiene rasgos afines a la esfera del pensamiento cultural y mítico que cultivó el filósofo chino Lao Tse. El Tao Te Ching es el título del libro de mayor importancia del taoísmo escrito por éste trascendente filósofo. El mismo puede ser consultado a través del enlace: https://www.youtube.com/watch?v=uJEYcCgZ7mI

En ese importante texto sagrado se define el Tao como el camino que conduce a la iluminación de una vida pacífica y sosegada. A él se le atribuyen los calificativos: creador, poderoso, amoroso, justo, compasivo, moderado, pacífico, etcétera. Esto nos hace suponer que dicha denominación refiere al mismo Yahvé (Jehová), correspondiente a los escritos hebreos que sustentan, en parte, la fe occidental y que se translitera del hebreo con las letras correspondientes al Tetagrámaton YHVH (Archobold Hooker, Vanston Irwin (2016). El aroma en la adoración hebrea. Medellín, Colombia: Revista, Cuestiones teológicas. 309-331 pp.).

Una lectura a tan importante texto sagrado nos hace comprender la forma en que la oposición se constituye en uno de los principios fundamentales con los que se concibe el cosmos. Y es de ese modo que en los aforismos del Tao se opone lo rectilíneo a lo curvilíneo, lo cóncavo a lo convexo, lo alto a lo bajo, lo extenso a lo breve, lo divergente a lo convergente, lo feo a lo bello, lo grande a lo pequeño, el amor al odio, el trabajo al ocio, el bien al mal, etcétera.

Según esta doctrina, el bien existe en oposición al mal, pero entre estas dos entidades hay un vacío que genera el equilibrio y la armonía del universo. El cambio es lo único que no cambia, según el Tao. Se puede colegir, entonces, la manera en que la sabiduría china se pudo adelantar a la formulación de la ley de la conservación de la materia, preconizada en occidente por el científico francés, Antoine Lavosier (1743-1794).

Asimismo, el Tao describe en sus versos la armonía entre la materia que opera movida por la ley de transitividad, la cual establece que si un elemento A es igual a un elemento B, siendo B igual a un tercer elemento C, entonces es porque A es igual a C.

Otra fórmula refiere a la segunda ley de la termodinámica conocida como entropía, la cual “establece que el desorden total del universo tiende a un valor máximo que conducirá a la aniquilación o muerte térmica del cosmos”. Tal parece que estas y otras nociones también fueron extrapoladas a la física a partir del análisis de los principios cosmológicos contenidos en la filosofía de Lao Tse. (Jose, B. & Guédez, Y. (2021). Lao Tse y Heráclito: Mecánica cuántica relatividad y termodinámica. Universidad de Los Andes, Venezuela).    

En la República Dominicana, la poesía de máxima representación del pensamiento oriental taoísta se encuentra, salvo error de mi parte, en la Comunidad Literaria Taocuántica liderada por el poeta uasdiano Ramón Antonio Jiménez (Rají). La comunidad reúne a sus miembros cofundadores: José Miguel García, Mikenia Vargas, Noé Zayas, José Miguel Regalado, Rosalina de la Cruz y Frailyn Esteban Pérez.

El libro fundacional de la poesía taocuántica dominicana se titula Del Tao a la cuántica, escrito por Rají (2020). Dicho texto está compuesto por un total de 141 poemas, un breve introito, el manifiesto del ideario taocuántico y el instrumento orgánico de esta innovadora comunidad literaria. Estas poesías evidencian, de una u otra forma, los principios contenidos en el Tao Te Ching de Lao Tse, pero más que dichos principios, reluce la autenticidad del poeta en la perlocución prospectiva de cada uno de sus versos.

La naturaleza de esta comunidad se circunscribe a la creación literaria en todas sus vertientes, buscando con ello la trascendencia hacia una mirada correlacionada con el Ser y su verdad. Se concibe la creación literaria como testimonio de lo vivido, de lo sublime y de la inspiración incorpórea que arropa toda creación poética, a la manera del poetizar propio del filósofo Baruc Espinoza, quien incluso, sirve de inspiración a varios de sus poemas.

De acuerdo al manifiesto literario taocuático se trata de una comunidad que “se rige como un estilo de vida en el cual todo milagro se (…) hace natural, orillado a la identidad del (…) ser, con el cual participan como el único latido que en la unicidad somos” (P.18).

El ideal estético de la taocuántica dominicana refiere a “un lenguaje fluyendo como un manantial de aguas minerales cuya mirada sale con su música a mirarse de este lado; de tal modo que no nos acogemos solo al lenguaje, sino que hay en él un silencio, diciendo lo intangible, lo incomunicable por la mudanza de las palabras, pero en virtud de lo vivido, se dice sólo, íntimo en la alta alcoba, cuando con amor se miran todas las cosas” (p. 219).

Los objetivos perseguidos por la Comunidad Literaria Taocuántica (CLT) se subsumen en la intención de hacer de su estética un fluir constante de energía: (…) “todo emana del Todo y al Todo regresa”. Para estos poetas hay que “vivir el mundo con la certeza de que todo es luz, energía en sus diferentes frecuencias vibratorias”.

En la poesía de Rají, por ejemplo, podemos encontrar signos poéticos metafísicos, metaforizando fuerzas gravitatorias que rigen el universo; así como en su relación con el Ser, en tanto sustancia que no se desvanece con la muerte, sino que trasciende en infinitud del origen de la energía que admite identidad y/o vitalidad corpórea. Ejemplo de ello son los siguientes versos:

“Un alto aposento

amanece

dice una voz

me convida

fuera del cuerpo

y me he quedado

sin nombre

de azul en el sosiego

de sus claridades” (Universo I: página 140).

No pienso, en esta ocasión, comentar la poesía universal contenida en este importante libro de nuestro autor, pues como él mismo afirma, si unos versos “no se hacen valer por sí mismos, ninguna otra cosa lo hará por ellos frente al único criterio imparcial: El tribunal de la Historia” (p. 15). Con estas palabras renuncia a la redacción del prólogo de su libro.

Invito, por lo tanto, a la lectura de estos poemas con la convicción de que el lector podrá disfrutar del placer perseguido por un sujeto que busca en las artes literarias transmutar, en tanto energía dinámica, en masa incorpórea para alejarse de la maledicencia propia de la covidianidad que mantiene en zozobra a la raza humana.

Enhorabuena al poeta Ramón Antonio Jiménez Íntimo (Rají) y con él a todos los miembros de la Comunidad Literaria Taocuántica, con asiento en el Recinto UASD-San Francisco de Macorís, por hacer disponible al público amante de las letras una de sus más sublimes expresiones poéticas.

Jiménez íntimo, Ramón Antonio (Rají) (2020). Del Tao a la cuántica. Santo Domingo: Editorial Búho.