Namibia está en el oeste de África, sobre el Atlántico, al norte de Sudáfrica, haciendo frontera con Botsuana, Zambia y Zimbabue. Su población es de 2.5 millones de habitantes. El idioma oficial es el inglés, pero solo el 3% lo habla en la casa. El más común es el Oshiwambo, pero el Afrikáans es el idioma más ampliamente entendido a nivel nacional.

 

Namibia logró su independencia de Sudáfrica el 21 de marzo de 1990. Su nombre se deriva del desierto Namib. Tiene un área de 824,292 kilómetros cuadrados. Su capital es Winkhoek. Namibia fue una colonia alemana desde 1884, hasta que pasó a ser administrada por Sudáfrica después de la Primera Guerra Mundial. Se estima que el 97% de la población se identifica como cristiana, con 50% luteranos y 20% católicos. La diferencia es de otras denominaciones.

 

En Namibia tuvimos la oportunidad de visitar dos puertos: Luderitz el 17 de marzo y Walvis Bay el día siguiente, o sea el 18. Esta es la segunda vez que visitamos este último puerto, ya que habíamos estado ahí en nuestro crucero mundial del 2014.

 

Luderitz es una ciudad portuaria, situada en Karas, la región más al sur del país. Cuenta con una población de 13 mil habitantes. Fue fundada en 1883 por Adolf Luderitz, tras la compra de Angra Pequeña y alrededores a un jefe local nama. La ciudad comenzó como una factoría de actividad en pesca y recolección de guano (excremento de aves marinas utilizado para fertilizantes). Fue la ciudad principal de la Compañía Colonial del Africa del Sudoeste Alemana. En 1909, tras el descubrimiento de diamantes en la zona, Luderitz se convirtió en una ciudad próspera. En la actualidad la extracción de diamantes es escasa, pero sigue siendo importante.

 

El puerto es de aguas poco profundas, haciéndolo inutilizable para las naves modernas; esto condujo a que Walvis Bay se convirtiera en el centro industrial marítimo de Namibia. Recientemente, sin embargo, la adición de un muelle nuevo ha permitido que buques de pesca más grandes atraquen en Luderitz. Sin embargo, el puerto no es lo suficientemente profundo para nuestro barco, por lo que tuvimos que usar los botes auxiliares (“tenders”) para desembarcar.

 

La actividad pesquera es la principal fuente de ingresos. Es importante la pesca de langosta y merluza. La mayor parte de las capturas se destinan a la exportación. España es uno de los principales destinos de las exportaciones pesqueras. La empresa española Pescanova cuenta con dos plantas de procesado en Luderitz.

 

Al llegar al puerto, nos recibieron personas locales, así como taxistas y turoperadores que ofrecían varias alternativas turísticas. Había un pequeño parque con plantas del desierto, incluyendo un árbol de baobab. Me puse a conversar con la señora Nelepandula Shitemba, quien vendía artesanías locales. Le regalé un separador de libros y a ella se le salieron las lágrimas cuando vio la virgen y dijo que la pondría en su monedero para su prosperidad.

La señora Nelepandula Shitemba sosteniendo un separador de libro en el jardín ubicado en el puerto de Luderitz.

En la aplicación “Google Map” descubrimos que había dos iglesias católicas, pero al preguntar a los lugareños, nos indicaron que estaban cerradas.

 

El turismo cada vez se afianza más como una importante fuente de ingresos. La ciudad cuenta con edificios coloridos de la época colonial alemana, incluidos algunos trabajos de Art Nouveau que recuerdan con nostalgia estar en Alemania, pero con el desierto de fondo. La ciudad también ha sido rediseñada en un intento por atraer turistas al área, que incluye una zona ribereña para tiendas y oficinas.

 

De las opciones turísticas que se ofrecía, coordinamos con otra pareja del crucero para contratar una gira al pueblo fantasma de Kolmanskop, que yace en las afueras de Luderitz. Este pueblo anteriormente bullicioso está ahora abandonado y en constante lucha para no ser enterrado bajo las dunas movedizas de las arenas del desierto de Namibia.

 

Kolmanscop era un pueblo minero, donde procesaban materiales para extraer diamantes en bruto. De acuerdo con los guías locales, este pueblo era el más avanzado del sur de Africa, contando con electricidad, producción de hielo y refrigeración para producir helado y conservar la carne. Ningún habitante podía salir del pueblo, sin antes ser sometido a una revisión minuciosa, incluyendo rayos X para detectar cualquier intento de sacar diamantes del establecimiento. Tenían un hospital con los equipos más avanzados para la época. Yo colecciono piedras de todo el mundo, pero de este lugar no se podía coger ninguna, ya que tienen penalidades muy severas si te la encuentran.

Entrada del pueblo fantasma de Kolmanskop.

 

Después de visitar Kolmanskop, regresamos a Luderitz, donde nos refrescamos con una cerveza local, para luego caminar un poco por el pueblo y regresar al barco.

 

Al otro día llegamos al puerto de Walvis Bay. En este puerto comercial, sin terminal para pasajeros, nos encontramos con el pavimento totalmente cubierto de excrementos de aves marinas. Por suerte teníamos las mascarillas que usábamos para protegernos del COVID, pero esta vez fue para protegernos del polvo que se levantaba de los excrementos secos. Para ellos, estos excrementos son fuente de dinero, ya que en los sitios en que se acumula se extrae guano, el cual se exporta como fertilizante orgánico rico en nitrógeno, fósforo, potasio y otros micronutrientes.

 

Walvis Bay, que significa “Bahía Ballena”, es una ciudad de Namibia con una población de unos 80 mil habitantes que está enclavada en la bahía de Walvis, al oeste el país. La bahía ha sido un refugio para buques debido a su puerto de profundidades naturales, protegido por una laguna de arena de Punta Pelícano. Siendo ricas en plancton y vida marina, estas aguas acercaron grandes números de ballenas que atrajeron barcos balleneros y buques de pesca. Una sucesión de colonos explotó la posición y recursos de este establecimiento portuario estratégico. El valor del puerto con relación a la ruta de mar alrededor del Cabo de Buena Esperanza había llamado la atención de las potencias mundiales desde que lo descubrieron.

 

La ciudad está conectada con la capital nacional, Windhoek, a través del Ferrocarril Trans-Nambi y por la carretera B2. Las atracciones de la Bahía de Walvis incluyen la artificial Isla Bird (centro de una industria de recolección de guano), la Duna 7 (una de las dunas de arena más altas del mundo) y un museo. Tuvimos la oportunidad de visitar esta Duna 7 durante nuestro segundo crucero mundial en 2014. En Walvis Bay también se pueden encontrar impresionantes minas de sal marina, así como varias empresas relacionadas con la pesca. El clima es muy variado con un promedio de precipitación aproximado de 10 mm al año.

 

Como habíamos estado anteriormente en este puerto en 2014, esta vez decidimos quedarnos en el pueblo. Había varias iglesias católicas, pero nos informaron que estaban cerradas, por lo que decidimos visitar la venta de artesanías locales que ofrecían en las afueras del puerto y luego tomar un autobús de cortesía que nos ofrecieron para ir al Centro Comercial Dunes.

 

Los vendedores de artesanía en las afueras del puerto eran diversos, incluyendo varias mujeres de la tribu Himba. Esta es una tribu ancestral que vive en el desierto de Namibia, donde tienen acceso a muy poca agua. Se alimentan de la casería y sangre de las vacas que crían. Ellos extraen la sangre de una vena en el cuello, la cual se cierra nuevamente, sin que el animal se muera. Ellas tienen dentaduras perfectas y su olor corporal es agradable. Se mantienen poniéndose una grasa con polvo de la tierra, manteniendo la piel humectada de esta manera. Por eso tienen un color rojizo uniforme. El pelo es una peluca que se la ponen como parte de su belleza.

La pintora Elizabeth Farinho de Núñez con una señora de la tribu Himba y una lugareña con su vestido típico, vendiendo artesanías locales.

 

Nos sorprendió que todas las mujeres Himba que conocimos a la salida del puerto habían adoptado nombres cristianos como María, María Magdalena, Lourdes y Fátima. Algunas de ellas me dieron su número de teléfono, por lo que me mantengo en contacto con ellas a través de WhatsApp.

 

Las artesanías son muy diversas, incluyendo muchas figuras de animales talladas en madera, caretas, pulseras, vasijas, collares, muñecas, así como objetos hechos de huesos y cuernos.

Maria de la tribu Himba sosteniendo una imagen de Nuestra Señora de la Altagracia.

 

El Centro Comercial Dunes es un mall muy moderno, con tiendas modernas de ropa, zapatos, joyerías, farmacia, supermercado, juegos para niños, un trencito para los niños, y un área para restaurantes. Tomando un café en unos de estos restaurantes conocimos una pareja de ciudadanos nacidos en Namibia, quienes se mostraron muy simpáticos y amables. Ellos nos permitieron hablarles sobre Nuestra Señora de la Altagracia y tomarles una foto con su imagen.

La pintora Elizabeth Farinho de Núñez con una pareja de Namibia, los señores Hennie Brits y Ajetta Brits en el Centro Comercial Dunes.

Cuando salimos del Centro Comercial Dunes nos dirigimos hacia el barco. Ahí volví a visitar los artesanos que estaban en las afueras del puerto. Ya en el barco participamos en las actividades programadas esa noche, para luego pasar dos días navegando antes de llegar a Luanda, Angola.

 

Agradecemos a Acento y a su director, por todo el apoyo brindado y a todas las personas que nos han animado en esta peregrinación de la Virgen de la Altagracia alrededor del mundo.

 

Para dar seguimiento al paso de la Virgen de la Altagracia por Namibia, África y disfrutar de mas fotos y videos, pueden dirigirse a nuestra página de Instagram @virgenviajandoporelmundo. Nuestro próximo puerto es Luanda, Angola.