Carnaval e Identidad Nacional

El Robalechón del carnaval de Santiago, foto gracias a Jean Alberto Bircann.

Febrero es sinónimo de carnaval en República Dominicana, un carnaval de carnavales, muy diferentes a otros que conocemos. El Nuestro no es de carnestolendas, es un carnaval cultural, asociado a las fiestas patrias, a las celebraciones de patronales en los pueblos y otras fechas especiales. Por eso tenemos carnavales todo el año, con sus desfiles, comparsas, personajes y caretas vinculados a la historia y los contextos sociales y culturales de los pueblos, donde también abundan los atuendos y diseños vinculados a los colores la patrios y al mes de febrero. Por eso los dominicanos, cuando ven una persona, que su vestuario o maquillaje como que no encaja, le dicen: ¡Tú parece un 27 de febrero!

El Carnaval Dominicano es la manifestación más trascendente de la cultura popular, el cual desde sus orígenes se ha ido criollizando y transformando, producto de la mezcla histórica, que tenemos como sociedad. Es la celebración de la cultura e identidad dominicana más vibrante. Una época donde las personas de todas las edades y regiones del país, salen a las calles, para disfrutar de los desfiles, bailando en las calles de noche y bailando en las calles de día, como reza el tradicional merengue de carnaval, que cantamos para época.

Carnaval y contexto histórico

Existen diferentes versiones sobre el origen de la palabra carnaval, una de ellas es, que viene del latín carnevale y significa, la despedida de la carne que no se comerá en los siguientes cuarenta días de la cuaresma cristiana antes de la pascua. O la que plantean los historiadores, vinculada a la relación con la celebración en honor a Carna, la hija de Heleno, diosa de las habas y el tocino.

El origen de esta costumbre, de acuerdo a los investigadores, va más allá de 5000 años de antigüedad, desde la época del imperio romano, donde se celebraban carnavales y luego se difundieron a Europa, hasta llegar la manifestación a América, traída por los europeos.

Otras de las versiones sobre el origen del carnaval, es que los pueblos agrícolas debían consumir los alimentos del invierno que conservaban gracias al frío, antes de la llegada de la primavera y sus temperaturas altas, entendiendo que los alimentos corrían el riesgo de echarse a perder, por eso celebraban una gran fiesta para comer todos los productos animales y perecederos, para luego ayunar hasta el equinoccio de primavera, entre los meses de marzo y abril en el hemisferio norte.

El carnaval en la isla se remonta a 1520 en la época colonial, plantean los historiadores y expertos en el tema. Algunos investigadores afirman que los primeros actos de carnaval tuvieron lugar con motivo de la visita de Fray Bartolomé de las Casas, este recoge en sus crónicas que los habitantes se disfrazaban de moros y cristianos.

Los habitantes originales de la isla de Santo Domingo, no conocían este carnaval de carnestolendas durante el periodo precolombino, el cual fue traído por europeos. Otras de las documentaciones más antiguas, es una sostenida por el historiador Manuel Mañón de Jesús Arrendo, quien fuera el historiador de la ciudad de Santo Domingo, que certifica, que las primeras manifestaciones de carnaval ocurrieron en la ciudad de Santo Domingo antes del 1520, las cuales lo convirtieron en el “El Primer Carnaval de América”, datos que son afirmados por los intelectuales e investigadores, Carlos Esteban Deive y Dagoberto Tejeda en sus investigaciones.

Este carnaval desde esos años hasta estos días, ha variado significativamente, se ha transformado, productos de los procesos históricos y sociales ocurrido en el país, desde la Independencia, la Restauración, las anexiones, la ocupación de Haití, la intervención norteamericana, la tiranía de Trujillo, los gobiernos de Balaguer, en fin, hasta nuestros días.

En el mundo el carnaval es motivo de grandes celebraciones y libertad, siendo algunos lugares muy conocidos por sus grandes, atractivos de carnavales, para sus habitantes y turistas que buscan ver tradiciones locales desde el llamado turismo de carnaval. Como ocurre en los carnavales de Río de Janeiro en Brasil; Venecia, en Italia; Nueva Orleáns en los Estados Unidos; Barranquilla en Colombia y los famosos carnavales del Caribe.

Diferentes personajes del carnaval dominicano. Foto: fuente externa.

"Más allá de las lentejuelas, la música y la tradición invaluable, los carnavales en el mundo son una expresión del enorme potencial de las llamadas Industrias Creativas; parte del ecosistema que produce ingresos de más de US$124.000 millones al año en América Latina y el Caribe". Explica Helga Flores Trejo, especialista de innovación y creatividad del Banco Interamericano de Desarrollo (BID): "Cuando los gobiernos nacionales y locales apuestan por los carnavales y los promueven, están mejorando su papel como motores de creatividad e innovación, incentivan el turismo cultural y aportan a la economía de los trabajadores de la cultura de los pueblos".

La inclusión y la diversidad están en el centro de los carnavales. Desde sus orígenes, surgieron como celebraciones para todos: los ricos, los pobres; mujeres, hombres comunidad LGBTQ; los religiosos y los no creyentes, los locales y los extranjeros, etc. Hoy, los carnavales en el mundo, hacen que se borren las barreras raciales, sociales y de género, aunque estos representan tradiciones y patrimonios, leyendas, historias y las transformaciones de los pueblos, se caracterizan por evolucionar con los tiempos, expandiéndose para abarcar grupos que históricamente fueron marginados. A eso debemos apostar con nuestro carnaval de carnavales en República Dominicana.

El Robalechón del carnaval de Santiago una propuesta innovadora

El carnaval dominicano es rico en personajes, comparsas, caretas, simbologías, características y formas. Cada pueblo tiene su particularidad con su creaciones y recreaciones desde sus realidades. Es por esta razón que luego de conocer esa ruta histórica, conceptual, económica y de identidad, que se hacía necesario mirar, ahora compartimos sobre este personaje que me ha llamado la atención poderosamente, un verdadero ejemplo de la importancia de la imaginación, la fantasía y la identidad, mezclada con originalidad, como solo dominicanos podemos hacer.

Es el Robalechón del carnaval de Santiago, propuesta creada para el carnaval del año 2017, por un joven santiaguero de genes carnavalero de pura cepa, de nombre Jean Alberto Bircann. Nacido el 13 de diciembre del año 1995. En un conversatorio con el carnavalero, él nos manifiesta, que es un joven soñador, inspirador y creador peculiar de este personaje, que además ha confeccionado otras propuestas, como decorador y creador de trajes para el grupo que forma parte, Los Lechones Joyeros de Santiago.

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El Robalechón del carnaval de Santiago. Foto: Sonia Torres.

Jean nos cuenta en una entrevista lo siguiente: "El personaje surge de una loca idea de querer hacer algo diferente a lo que el público estaba acostumbrado en Santiago, pero con la idea de seguir la tradición de un lechón normal, donde solo evolucione el personaje, con la mezcla de los elementos de otro personaje de nuestro carnaval como lo es, El Robalagallina".

El joven nos explica sobre el Robalechón: "Quise hacer un híbrido el cual tiene como nombre Robalechón, por eso le puse ese nombre al personaje, que es caracterizado por tener su traje de Lechón, la careta, la morcilla y las botas características del Lechón. Además, le introduje, elementos del Robalagallina, como su protuberante trasero, su sombrilla que no se queda y su una falda que la caracteriza. Con esta combinación de nuestros personajes del carnaval hice esa creación y como el Robalagallina y la alegría del Lechón, voy bailando por las calles de Santiago en los desfiles del carnaval desde el año 2017, hasta ahora el único que se viste de esta manera en el país ".

Jean Alberto Bircann el creador del Robalechón de Santiago.

El joven Jean, es el mejor ejemplo de la creatividad que tienen los carnavaleros dominicanos de esta generación, que con sus creaciones nos hacen saber que la cultura y las manifestaciones se transforman y esas trasformaciones las hace el pueblo por su necesidad. Fenómenos normales que son estudiados desde las Ciencias Sociales.

Sobre Los Lechones de Santiago

Los Lechones son el personaje principal del carnaval de Santiago, y se trata de una especie de diablo cojuelo. Se distinguen por su máscara, la cual representa la cara de un cerdo, con un largo hocico y grandes cuernos, y sus elaborados disfraces, con incrustaciones de campanas y cuencos. Su papel es mantener originario ha sido mantener el orden en las calles durante las festividades, lo que intentan hacer girando su látigo en el aire. Existen varios grupos de lechones por los diferentes sectores de Santiago.

Al principio todos los lechones tenían caretas similares, pero luego, para distinguirse y no agredirse entre sí, cada barrio creó la suya. Así surgieron las preciosas caretas joyeras, pepineras y las de Pueblo Nuevo.

Los Lechones de Santiago. Foto: fuente externa.

Los estudiosos del carnaval de Santiago expresan que anteriormente, existían representaciones carnavaleras según su origen social: festejos privados, celebrados en clubes de alta sociedad, y la representación popular no era parte de ese carnaval de salón, por eso en los barrios populares y emblemáticos de Santiago, como La Joya, surgieron Los lechones y del sector de Los Pepines. La guerra entre lechones y pepines viene de tiempo atrás. Surgió debido a las disputas entre los habitantes de Pueblo Arriba y Pueblo Abajo. En el caso de los lechones, representaban a miembros de distintos barrios, que eran antagónicos y la mascaras tampoco la cubrió el disfraz.  La máscara de los lechones simula el rostro de un cerdo con dos cachos de vaca lisos, y el de los pepines es de un diablo con cachos repletos de espinas, refiere la obra: Mi carnaval de Santiago de Isaías Amaro.

El Robalagallina

El Robalagallina es uno de los más emblemáticos personajes del carnaval, lo encontramos en los carnavales del Distrito Nacional, Santo Domingo, Salcedo, La Vega, Santiago, San Cristóbal, Puerto Plata, Bonao, Montecristi, Navarrete, Baní y Cabral en Barahona.

Es un hombre vestido de mujer, con unos senos y nalgas exageradas, con exceso de maquillaje, aretes, muchos collares y pulsas, zapatos femeninos y como complemento lleva una sombrilla de colores y/o macuto. En el caso de La Vega registra la historia un personaje de Robalagallina que se montaba en una bicicleta exageradamente alta. Del origen del personaje en la isla, se ha escrito mucho y se han planteado varias hipótesis, tales como: El personaje llegó de Haití, el personaje se vincula al robo de una gallina en La Vega, durante la ocupación haitiana y esa persona fue apresada y paseada por las calles del pueblo llenos de plumas de gallina, esa acción se le hizo como un castigo, por eso los ciudadanos le gritaban al ladrón de la gallina en tono de burla: ¡Robalagallina, Palo con ella!

Otros establecen que el personaje llegó de Cuba, como variante de un personaje muy conocido en su carnaval, llamado "la Culona". Otros platean que el personaje llega a nuestro carnaval desde Puerto Rico y que es un personaje producto de la  criollización y el sincretismo cultural que nos caracteriza. Lo que no está en juego es, que el personaje es una imagen de la herencia africana, que simboliza la mujer alta y mulata, que además se vincula con la costumbre africana de la fecundidad y la fertilidad.

Rochi de los Robalagallina viviente más emblemáticos dominicanos. Foto fuente externa.

Sobre los Robalagallina, Dagoberto Tejeda en su obra, "El Carnaval Dominicano, antecedentes, tendencias y perspectivas", segunda edición 2021, establece: "Pipí, ha sido el Robalagallina por excelencia en el país, de la ciudad capital, así como Walteryen en San Cristóbal, Mochila y Raudy en Santiago, Rochi en Baní, José Deaten en Montecristi y Canillita en Santo Domingo".

En el caso de Rochi, es voluptuosa y sonriente, desafiante y burlona, aristocrática y mundana, ataviada de corona y plumas, cartera, muñeca y sombrilla, es un personaje imprescindible del carnaval Dominicano. En Rochi Pérez descubrimos todos estos elementos de la identidad y la marca de carnaval de Baní y del país. La interpretación como comparsa se forma como un grupo en Baní, hace 20 años y posteriormente empieza a hacerse visible en varios desfiles locales y regionales. En la actualidad es un referente nacional e internacional del carnaval de la provincia Peravia.

Carnaval, memoria, fantasía y tradición

Cuando hablamos de carnaval como la manifestación más trascendental de la cultura popular de un pueblo, no lo afirmamos por invento, es que el carnaval es parte de la memoria colectiva y se vincula con la tradición y las creencias, las leyendas, las historias, los cambios sociales, su identidad que recrean desde la fantasía y sátira por su cosmovisión.

El carnaval es un resultado de la enculturación y la socialización, la transmisión de valores culturales intangibles, la capacidad simbólica y la identidad social, una capacidad que genera afectos y sentimientos, combinada con la creatividad estética, las artes populares, rítmicas, plásticas, visuales, escénicas, religiosa, kinésica y folklórica. Por eso es tan importante nuestro carnaval y por esa razón ponemos en valor desde este espacio ese personaje nuevo que se ha creado con la mezcla de otros dos que son muy emblemáticos en nuestros carnavales, acción que aplaudimos y celebramos como amante, defensor e investigador de esta nueva generación del carnaval dominicano.

La República Dominicana necesita muchos jóvenes creadores como Jean Alberto Bircann y su novedoso Robalechón, que llegó al carnaval dominicano para quedarse y también transformarse cuando le llegue su momento. Hasta el próximo domingo.