Que la preservación de los derechos y deberes ciudadanos sea su principal contenido; que garantice el ejercicio político sin importar ideología; que castigue con la pena de muerte (no menos) la corrupción en todas las instituciones públicas; que contratar para trabajar a extranjeros ilegales lleve a la cárcel a quienes lo hagan; que todo aquel que haya gobernado dos veces, y quiera volver a la Presidencia, sea deportado sin pasaporte al país más extraño de África y, por último y no menos importante: Que el Poder Judicial sea tan independiente que no se sepa quiénes encabezan la Suprema Corte y la Procuraduría General de la República.
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