No se conoce el número de latinoamericanos que se han unido a las fuerzas ucranianas desde el comienzo de la invasión, pero se calcula que superan los 3.000. Algunos fallecieron, otros se marcharon decepcionados, pero muchas más siguen llegando, en su gran mayoría exmilitares respetados por su profesionalismo y experiencia. Nuestra enviada especial, Catalina Gómez Ángel, estuvo con ellos para conocer su motivación y lo que se han encontrado.
Un reportaje de nuestra enviada especial Catalina Gómez.
Tailong, por su nombre de guerra, sigue las coordenadas dadas por su instructor. Cuando Rusia invadió Ucrania en febrero de 2022 estudiaba para ser oficial en la armada de Colombia.
"Siento que este es el momento más crítico de la guerra y pienso que es cuando más debemos apoyar", explica el joven de 22 años, retirado del ejército colombiano.
En septiembre se unió a la 3ª brigada de asalto del ejercito ucraniano. Hoy Tailong se entrena en un bosque de pinos en la región de Donetsk junto a decenas de latinoamericanos, muchos de ellos con gran experiencia miltar, que los hace valiosos para brigadas como estas que en los últimos meses se han enfrentado a la dificultad de movilizar hombres,
"Yo sé que con lo primero que me voy a encontrar en el campo de combate es con la muerte. Eso lo tengo muy claro y estoy dispuesto, si es menester, para poder lograr la libertad de Ucrania", comenta sin dudar.
La 3ª brigada fue creada como unidad de voluntarios en 2022 por ex veteranos del regimiento Azov, relacionados con la extrema derecha. Hoy ha sido restructurada y hace parte de las fuerzas terrestres del ejército.
Es reconocida por su obsesión por el entrenamiento y profesionalismo, lo que hace atractiva para los extranjeros como lo cuenta Jigs, otro joven ex militar que formó parte del Ejército mexicano: "El miedo siempre va existir, pero la preparación te ayuda, a pesar del miedo, a seguir adelante".
La carretera que lleva a la casa segura donde descansa el primer grupo de latinos enviado a misión es un pantanal. En el interior de esta vivienda campesina intentan calentarse con un horno alimentado por leña. Horas antes han regresado de sus posiciones en el frente y es momento de hacer una evaluación…
Otro exmilitar colombiano, Esparta, toma la palabra y habla de cómo afronta los combates: "Cincuenta-cincuenta. Porque uno iba con un chip, pero cuando uno llega al campo de batalla, a posición, se encuentra con la verdadera realidad.
Todos entienden que la situación en el frente está más ardiente que nunca. Pero confían en haber elegido bien su brigada y poder salir con vida.