En la provincia canadiense Quebec, con una población envejecida, cada vez se pide más a los menores que acepten trabajos en tiendas y restaurantes. Un proyecto de ley en estudio prevé prohibir el trabajo asalariado de los menores de 14 años y limitar el trabajo semanal de los jóvenes durante el curso escolar.

Con la corresponsal de RFI en Quebec, Pascale Guéricolas

En Quebec no hay edad mínima para empezar a trabajar. Según una encuesta, un tercio de los jóvenes de 12 a 16 años trabajan actualmente a tiempo parcial en la provincia francófona canadiense.

Más del 51%

"Trabajo dos noches a la semana, soy sushi man", dice Louise, de 15 años. Su situación no es una excepción, como tampoco lo es la de Mikel, que trabajó el verano pasado: "Tenía 13 años, a veces era cajero y la mayor parte del tiempo estaba en la cocina", explica.

Según un estudio de Statistics Canada, la tasa de empleo de menores en Quebec supera el 51%. Ante la escasez crónica de mano de obra, las empresas recurren a los más jóvenes a veces con mucha insistencia.

"Hemos oído historias de empresarios que llaman a las escuelas para que un joven venga a trabajar. Por eso el proyecto de ley era necesario para ofrecer un marco mínimo y calmar esa presión", señala Audrey McKinon, de la Red para el Éxito Educativo.

No más de 17 horas de trabajo a la semana

La legislación propuesta a la Asamblea Nacional prohíbe el empleo de niños menores de 14 años y limita el empleo de menores durante el curso escolar para no interferir en sus estudios: los adolescentes de entre 14 y 16 años ya no podrán trabajar más de 17 horas semanales durante el curso escolar.

Se prevén excepciones para el cuidado de niños o la ayuda en el negocio familiar. Pero no en los sectores del comercio o la restauración. Esto no conviene a los restauradores, que necesitan jóvenes en verano para atender mejor a sus clientes.

Otros descontentos son los horticultores, que necesitan jóvenes recolectores: "Si no hay jóvenes recolectores este verano, los cultivadores de fresas, frambuesas e incluso espárragos tendrán que cerrar", afirma Martin Caron, presidente de la Unión de Productores Agrícolas. Por ello, los agricultores, al igual que los restauradores, piden al gobierno exenciones para mantener sus actividades.