Los recolectores de basura se han convertido en la punta de lanza de los últimos días contra la reforma de las pensiones. Su huelga está provocando imágenes inéditas de una ciudad, París, que más turistas recibe al año en el mundo. Pase lo que pase esta semana con la aprobación o no de la reforma de Macron, el sector ha reconducido la huelga hasta el lunes que viene.

Los basureros llevan diez jornadas de huelga y su lucha no va a cejar, al menos en los próximos días. Mientras, la basura se acumula en las calles de París donde ya se cuentan 7.600 toneladas de porquería esparcidas por aceras y calzadas. Algo insólito.

El Ayuntamiento de París, dirigido por la socialista Anne Hidalgo, opuesta a la reforma, y el gobierno de Emmanuel Macron se echan las culpas. Algunos alcaldes de distrito de partidos de derecha pidieron al gobierno que “requisara” los medios necesarios para retirar la basura.

El entorno del ministro del Interior, Gérald Darmanin, dio instrucciones el martes por la noche al prefecto para que procediera a la solicitud. Pero desde el Ayuntamiento respondieron que no es posible. La alcaldía “no tiene competencias” para requisar a los huelguistas y emplazaron al ministro a que “favoreciera el diálogo en lugar de la fuerza”.

Para el primer teniente de alcalde de París, Emmanuel Grégoire, el responsable de esta deplorable situación es el gobierno quien “crea una crisis social y obliga a las autoridades locales a solicitar una requisa”. Grégoire añadió que “ni Anne Hidalgo, ni los representantes locales del Ayuntamiento se comprometerían a romper un movimiento de huelga”.

A parte de los recolectores de basuras, hay tres incineradoras bloqueadas a las puertas de París. La incineradora de Ivry-sur-Seine -la mayor de Europa, con cerca de 700.000 toneladas de residuos tratados al año y gestionada por el operador público Syctom- está parada desde el 6 de marzo, al igual que la de Issy-les-Moulineaux, también en huelga. La de Saint-Ouen (Seine-Saint-Denis) está en mantenimiento.

No sólo París se ha visto afectada por la huelga del sector, también hay otras ciudades con movimientos de huelga como Rennes, Saint-Brieuc, Nantes o Rouen.

Si se aprueba la reforma de Macron, los basureros y trabajadores de los servicios de limpieza deberán jubilarse a los 59 años, en lugar de los 57 actuales. Algo “impensable” por el “exceso de mortalidad” en la profesión donde la esperanza de vida es muy inferior a la de otros sectores. "Nuestro trabajo no sólo es duro, es peligroso e insalubre", afirma Julien Lejeune, agente del Ayuntamiento de París encargado de las aguas residuales y delegado del sindicato CGT.

Los recolectores de basura junto a los empleados del sector energético y algunos transportes parecen ser los únicos que continúan con fuerza sus acciones contra el gobierno en momentos en que la ley sobre la reforma de las pensiones está a punto de ser aprobada. Este jueves el Senado y la Asamblea Nacional votan el texto. (con AFP)