Santiago 2030

Yugular la pandemia con higiene pública y vacunación 

Incluso la OPS promueve el establecimiento de un Récord Guinness de Lavado de Manos en múltiples localidades.

Por Reynaldo Peguero

La higiene personal y pública es una cruzada impostergable para garantizar salud colectiva. Regresar a la higiene social, implica incluirla en la cultura y modo de vida de los dominicanos. Es “Volver al puerto de origen”, en el control de la pandemia y asumir esa máxima de las obras maestras de Ernest Hemingway y Juan Bosch.

La higiene es clave ultimar esta catástrofe y prepararnos para próximos eventos epidémicos, muy en especial en este proceso de apertura del año escolar. Proponemos finiquitar de yugular la pandemia con higiene pública y vacunación. La vacunación sigue a buen ritmo en República Dominicana, la misma debe ser reforzada y combinada con higiene.

Históricamente, la higiene pública fue una tendencia dominante del pensamiento en salud, desde finales del siglo XVIII. Johan P. Frank en 1790 con su obra “La miseria del pueblo, madre de enfermedades” fue determinante. Chadwick, Villermé y Virchow, aportaron estudios que asentaron la higiene como ciencia.

La higiene pública fue altamente efectiva en la guerra para erradicar enfermedades, como fiebre amarilla, cólera, afecciones que se desarrollaron con más frecuencia en el medio urbano que afectaban la mayor parte de la población, especialmente aquella conformada por las clases más bajas, trabajadores, obreros y sus familias, cuyas insanas condiciones de vida y trabajo fueron focos de enfermedad permanentes.

De esta manera, partiendo de la constatación de la gran influencia del entorno ambiental y del medio social en el desarrollo de las enfermedades, los higienistas criticaron la falta de saneamiento en las ciudades industriales del siglo XIX, así como las condiciones de vida y trabajo de los empleados fabriles, proponiendo diversas medidas de tipo higiénico-social, para contribuir a la mejora de la salud y las condiciones de existencia de la población.

Se ha estudiado que la esencia del pensamiento higienista estuvo en el impacto que produjo en el pensamiento europeo el proceso de la revolución industrial y su creación sistémica, el capitalismo. La degradación de las condiciones de salubridad de los centros urbanos derivada de los procesos de industrialización y de la mayor intensidad de ocupación de los núcleos urbanos causada por el incremento de las corrientes migratorias, produjo un proceso de deterioro de las condiciones de vida de las clases bajas de las ciudades. Trabadoras sexuales, mendigos, delincuentes y poblaciones marginadas y excluidas habitaron las ciudades europeas.

La higiene se dotó de un cuerpo doctrinario que la situó en la primera línea del combate para erradicar epidemias. Miles de fallecidos por epidemias en ciudades, especialmente trabajadores, llevaron a médicos higienistas y al movimiento obrero europeo, a exigir el saneamiento de ciudades. Presiones generadoras del primer sistema de seguridad social del mundo, el alemán. Desde Bismarck (1883) y Beveridge (1942) hasta hoy, toda seguridad social incluyente, se rige por la salud pública.

En consecuencia, finiquitar esta pandemia o planificar el control de la siguiente, impone higiene pública. Si el medio laboral es de alto riesgo, los miles de millones de pesos acumulados por el Instituto de Prevención y Protección Riesgos Laborales (IDOPPRIL), deben estar disponibles para la cruzada de higiene personal y colectiva a impulsar por el Estado.

Dudo que el personal que manipula alimentos esté realmente sano y menos aún, que cumpla reglas para asegurar inocuidad. Para la GTZ alemana, presenté en Ginebra, una investigación que demostró que los chefs, cocineros y meseros de algunos polos turísticos dominicanos seleccionados, sabían menos de higiene personal y salud alimentaria, que una muestra evaluada de niños de quinto grado de primaria.

América Latina está al centro del nuevo accionar higienista y urbanista del mundo. Hay mejores brechas para avanzar que en muchas ciudades de África y Asia. Tenemos oportunidades de transformación que si son aprovechadas, generarán cambios para bien.

Dos acciones de higiene han sido esenciales en esta pandemia, la vacunación y los protocolos para asegurar turismo saludable. Debemos continuar con la masificación  del lavado se manos y de la inspectoría de lugares donde se congreguen grupos cuyos baños muchísimas veces no son suficientes.

Se impone patrullar con participación social, la higiene de hospitales, el manejo de residuos solidos, ordenamiento urbano, protección de zonas de vida natural y la calidad del agua. También, reforzar el lavado de boca, manos y uñas. Usar mascarillas y recluirse en el hogar cuando se presenten cuadros gripales o enfermedades transmisibles.

Lavarse las manos con agua y jabón es una categoría importante de la higiene pública. Una de las intervenciones más costo-efectiva contra la transmisión de enfermedades que se dispone. La promoción del lavado correcto de manos, con agua y jabón, puede salvar millones de vidas. Sin pandemia de Covid-19, cada año, alrededor de 3.5 millones de niños y niñas, mueren sin llegar a celebrar su cumpleaños número cinco a causa de enfermedades prevenibles, principalmente y enfermedades respiratorias y diarreas.

La adopción del hábito de lavarse las manos con agua y jabón, antes de comer y después de hacer la deposición, también frecuentemente en los lugares de trabajo y estudio, puede evitar casi la mitad del número de muertes por diarreas, y casi la cuarta parta de las muertes por enfermedades respiratorias. Para lograr el ODS de reducir en más de 66% el número de muertes en menores de 5 años, se impone promover el lavado de manos; también lo es para detener definitivamente esta pandemia y controlar otras por llegar. Incluso hay un Día Mundial de Lavado de Manos que se celebra el día 15 de octubre de cada año.

Incluso la OPS promueve el establecimiento de un Récord Guinness de Lavado de Manos en múltiples localidades. El propósito de esta iniciativa es apoyar la movilización de las escuelas, atraer la atención de los medios de comunicación, y reforzar los programas de promoción de la higiene, lavado de manos y saneamiento que realizan los países. En definitiva, la higiene pública y personal debiera ser una cruzada impostergable que impone la participación de todos

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