Urgente

Los mangos del sur profundo, presidente Abinader

Lo pertinente es animar a todo el que quiera poner a parir a la tierra, no con palabrerías en los grandes medios, sino con dinero, implementos agrícolas, insumos, suministro de agua, compra de la producción. Y hacerlo oportunamente.

Por Tony Pérez

Un buen día del primero de los dos  cuatrienios de la gestión de gobierno de Danilo Medina (2012-2016), las autoridades del Instituto Agrario Dominicano (IAD) mandaron a los parceleros del llano de Los Olivares, municipio Pedernales, a sembrar unas 2,000 tareas de mangos con la garantía de comprarles la producción para fines de exportación. Recibirían cuantos incentivos necesitaran para coronar el proyecto. Sería resultado de una “visita sorpresa” del mandatario.

Seducidos por la promesa, en 2014, los agricultores corrieron a asegurar las cercas y preparar las tierras para sembrarlas de mangos Kit y Tommy Atkins.

Pero no pasó mucho tiempo sin que se dieran cuenta que el acompañamiento estatal se había quedado en palabras y el servicio de agua para irrigar sus siembras les mantenía en zozobra.

Se vieron ante el dilema: arrancar las plantas o seguir adelante, aunque con la esperanza del cumplimiento en el camino de la promesa gubernamental. Y optaron por seguir a sabiendas de los obstáculos.

Ahora, el panorama es tétrico, lastimoso. Tienen encima una gran producción, y nadie va por ellos. Al madurar, los mangos caen y sirven de hospederos a la dañina mosca de la fruta. Los agricultores se esfuerzan por evitar que el insecto se convierta en una plaga insostenible; mas, carecen de recursos. La impotencia les domina. Y parece que el Ministerio de Agricultura y su IAD no lo saben, aunque deberían saberlo.

Al otro lado de la sierra, en provincia Baoruco, la Asociación de Productores de Mangos ha denunciado lo mismo. Millones en pérdidas por la falta de mercado para sus cosechas en 3,500 tareas sembradas.

El presidente Luis Abinader no debería permitir ese abandono irresponsable, aunque haya sido resultado de la reprochable improvisación de la gestión de Medina.

Esos pequeños productores no tienen la culpa de la falta de planificación gubernamental. Sencillamente, son víctimas. Y nadie tiene derecho a empobrecerles más de la cuenta con acciones politiqueras. Es un crimen inaceptable.

Urge la asistencia del Gobierno para comprarles la producción que resta, compensarles la parte perdida, suministrarles recursos que les permitan seguir sembrando y construir en esa demarcación una planta procesadora de mangos y cítricos para conservarlos y comercializarlos. Cuestión de justicia.

No conviene a las autoridades actuales mandar un mensaje negativo sobre el destino del referido proyecto agrícola, días después del primer palazo para el inicio del Plan de Desarrollo Turístico de Pedernales. Como parte de esa iniciativa, en reiteradas ocasiones las autoridades han dicho que incentivarán la producción de la región para que satisfaga la demanda de los hoteles.

Mucho menos conviene ser indiferente en medio de tanta incertidumbre económica global y local, agitada desde marzo de 2020 por la pandemia de la COVID-19.

Lo pertinente es animar a todo el que quiera poner a parir a la tierra, no con palabrerías en los grandes medios, sino con dinero, implementos agrícolas, insumos, suministro de agua, compra de la producción. Y hacerlo oportunamente. En una palabra: protección. Lo hacen Estados Unidos, Alemania, Japón… ¿Por qué nosotros, no?

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