1.

“Por lo menos que aprendamos algo con esta muerte”, dijo el periodista Michel Mompontet, amigo del fotógrafo René Robert que ha muerto, en la calle de Turbigo, en el centro de París.

René Robert salió de su casa a las nueve de la noche para un paseo.

Se desmayó allí mismo, en la acera, en el centro de París, y nadie fue a socorrerlo. Murió de hipotermia.

Día 19 de enero del año dos cero dos dos.

2.

A veces, pienso en un año, en este 2022, año enigmático, pospandémico, como si fuera un número de teléfono corto -y pudiéramos hablar con 2022 igual que hablamos con una tía que vive lejos y por eso sabe más que nosotros.

O quizá pensar en el número del año como la clave de una caja fuerte. ¿Cómo entrar en este tiempo, que empezó el día 1 de enero? Así, con este código: dos cero dos dos.

Y uno de los contenidos de la caja fuerte es esta noticia.

3.

19 de enero del año dos cero dos dos: René Robert se cayó en la acera y allí se quedó nueve horas.

Por la noche hace frío en París y la temperatura es una manera que tiene el mundo de ejercer influencia sobre los cuerpos: calor, mucho calor, frío, mucho frío.

Incluso en París, el frío mata – y el humano es un animal moderado: no quiere demasiado.

4.

En google maps podemos ver dónde está la rue Turbigo.

Recomiendo la visita mediante pantalla de ordenador.

Allí cerca de la Rue Tubigo está el metro Arts et Métiers.

Cerca, está Le Petit Bouillon Pharamond, una tienda Victoria’s Secret, el restaurante Père Fouettard, Opium Paris, tienda de ropa deportiva, etc.

En una perpendicular, el Museo de la Ilusión –museo donde un ser humano, sin necesidad de estar ante cualquier acontecimiento real o una circunstancia decisiva, puede parecer mucho más grande o mucho más pequeño de lo que es en realidad.

El museo del Louvre está a 15 minutos caminando, si caminas de forma lenta. Ocho minutos, si caminas con prisa.

El centro Pompidou está más cerca de la Rue Tubigo: 5 minutos a paso de paseo.

Hacia el otro lado, está la Place de la République.

5.

Un cuerpo muerto es una cosa parada; y así se quedará si nadie lo mueve del sitio.

En los mapas normalmente no se representan cuerpos en el suelo porque los mapas sólo identifican calles, edificios y otras cosas paradas. Un museo es una cosa parada, un cuerpo muerto es una cosa parada.

6.

Fabienne, una mujer sin techo, llamó a los bomberos. Habían pasado nueve horas.

Un cuerpo tumbado en el espacio público se vuelve intocable: como si fuese el fuego que quema.

René Robert “nació en 1936 en Friburgo, en Suiza. Empezó su carrera fotográfica en el ámbito de la publicidad y de la moda. Pero se hizo famoso con sus fotografías de flamenco”, dicen las noticias.

“Nadie ayuda a nadie”, dijo Fabienne a los periódicos.

7.

En los seres humanos, la hipotermia “se define como una temperatura modelo de cuerpo por debajo de 35,0 ºC (95,0 ºF).”

En los animales, las temperaturas del cuerpo varían mucho. En los humanos no.

Hay animales que aguantan mucho frío, otros aguantan poco.

Los síntomas de hipotermia varían bastante, dependiendo de la temperatura y de los minutos, o horas, en las que se está en medio del frío extremo.

En la “hipotermia leve puede haber desde escalofríos hasta confusión mental”.

En la hipotermia grave “puede haber desnudamiento paradójico, en el que una persona se quita la ropa”.

Si no se recibe ayuda, el corazón acaba parándose: el frío no lo deja funcionar. La muerte está al fondo del frío extremo. Como una calle sin salida.

Imagino la locura, y muchos de sus símbolos extremos y uno de ellos está aquí: alguien con hipotermia extrema que, en delirio, confunde lo alto con lo bajo, la izquierda con la derecha y, por encima de todo, el calor con el frío, y retira su ropa y se desnuda por completo.

8.

Se muere de hipotermia en los Alpes suizos y en otras altitudes poco frecuentadas por humanos; muchos montañistas han sido y son, de vez en cuando, encontrados muy por encima del nivel del mar, pero muy por debajo de nivel de la nieve, enterrados por completo o dejando solamente, por encima del blanco más frío que en el mundo existe, un brazo que parece de náufrago, pero que ya no saluda, ni se mueve.

9.

Imagino esto: un fotógrafo invisible: no es visto, nadie lo ve.

10.

Todo el mundo sabe que sólo se puede ver bien en silencio.

René Robert “era discreto… un hombre de pocas palabras”, dicen los amigos sobre él.

A René Robert “no le gustaba mucho hablar… como muchos fotógrafos”. Miraba y fotografiaba. Y antes, durante, después, se callaba.

Cuando hablaba, “hablaba en voz baja”, dicen.

René Robert era un fotógrafo. No estaba acostumbrado a que le miraran; no estaba acostumbrado a gritar.

Si hubiera sido otra persona, ¿podría haber gritado? ¿Hubiera logrado gritar? Nunca se sabrá, claro.

11.

En google maps se puede ver dónde está la rue Turbbigo; no se entiende por qué nadie se paró.

Google maps está hecho para entender dónde están las cosas, no está hecho para saber el porqué de las cosas.

Traducción de Leonor López de Carrión

Originalmente publicado no Jornal Expresso