RELLENO SANITARIO SANTIAGO

República Dominicana y Latinoamérica adolecen de ambición desmedida, sordidez descalificativa y desdén político. Hoy los nuevos candidatos a alcaldes,  ni nadie puede olvidar que la gestión municipal 2016-2020 del electo Alcalde Abel Martínez, encontró a Santiago con 2,500 vertederos improvisados de basura en la calle. Nadie podría hablar con el orgullo que lo hacemos hoy, de planificación estratégica o de ciudad saludable,  en el desorden de higiene pública que estaba Santiago.

 

Casi un millón de toneladas de residuos se llevaban a un caótico vertedero de Rafey, “tipo Duquesa” donde era recibida por miles de seres humanos que se llamaban “buzos” porque literalmente se zambullían y buceaban en la basura. Lo que generaba cientos de miles enfermedades respiratorias anuales, malos olores e incendios en este caótico destino final. Hoy Santiago, como resultado de la gestión pública municipal y la articulación del sector privado, goza del mejor sistema de recolección y disposición final de la basura de Centroamérica y el Caribe.

 

Hoy no es un vertedero, sino un relleno sanitario con el método Fukuoka que ha sido visitado y llenado de asombro a la Organización Panamericana de la Salud (OPS). A cientos de alcaldes y técnicos de Iberoamérica y de la República Dominicana, que han llegado a Santiago a soltar elogios y reconocimientos. La última visita fue realizada la pasada semana por mi cuñado, el doctor Guillermo Moreno quien también no ocultó sus aprobaciones, ni recomendaciones para seguir mejorando en especial en la limpieza de la vía de acceso a Rafey, ante nuestro compañero del Colegio de la Salle, ingeniero Adalberto Crisóstomo, director general del relleno sanitario de Rafey.

 

La definición de municipio y ciudad saludable se basa en los conceptos propuestos a partir de los años ochenta del pasado siglo XX. La ilustración tuvo modificaciones a lo largo del tiempo. Actualmente la Organización Panamericana de la Salud (OPS) considera que “un municipio empieza a ser saludable cuando sus organizaciones locales y sus ciudadanos adquieren el compromiso e inician el proceso de mejorar continuamente las condiciones de salud y el bienestar de todos sus habitantes”. Ese compromiso está y se cumple con la participación del Ayuntamiento, Juntas Distritales, Gobierno y sociedad civil.

 

En los años 90 del pasado siglo XX, cuando el Ministro de Salud, doctor Daniel Rivera y quien suscribe, éramos funcionarios académicos de PUCMM, aportamos iniciativas innovadoras de ciudad saludable. Él en la dirección de la Escuela de Medicina y nosotros al frente de un proyecto convergente de comunidad, salud pública y universidad, auspiciado por la Fundación W. K. Kellogg, realizamos masivas campañas de descacharrizacion y eliminación de criaderos de mosquitos Aedes Aegyptis.

 

Las acciones entre PUCMM, Ayuntamiento y dirigentes comunitarios de las juntas de vecinos, pusieron en jaque los permanentes y mortales brotes de dengue que acontecían en Pekín, Cristo Rey, Amansa Tigres, Corea, Los Jazmines y 43 comunidades excluidas del sur de Santiago.

 

Aunque el Plan Estratégico Santiago 2030 concerta grandes proyectos de obras físicas a cargo de diversos órganos del Gobierno, Ayuntamiento y Juntas Distritales, también acordó la estrategia de “Inclusión Social y Salvadora de Vidas. Desde el primer plan (2000), dengue y enfermedades transmitidas por mosquitos, llamaron la atención porque generaban decenas fallecimientos evitables.

 

En Centroamérica y en Cuba, acontecen epidemias de más de 500 mil casos, sin ninguna mortalidad.  Nadie debiera morir de dengue, si lo prevenimos a tiempo con acciones de eliminación de criaderos. Igualmente, si médicos y personal, sabe diagnosticarlo, tratarlo efectiva y oportunamente.

 

Dengue, Zika y Chicungunya son enfermedades transmitidas por mosquitos infectados. Afectan a personas de todas las edades, generando desde fiebre leve a fiebre incapacitante, acompañada de dolores intensos de cabeza, detrás de ojos, articulaciones y piel enrojecida. El número de casos de dengue en América se incrementó de 1.5 millones en la década del 80, a 16.2 millones en la década del 2010-2020.

 

Estas enfermedades tienen un comportamiento estacionario.  Es decir, en el hemisferio Sur, la mayoría de los casos ocurren durante la primera mitad del año, en cambio, en el hemisferio Norte, suceden mayormente en la segunda mitad. Este patrón corresponde a los meses más cálidos y lluviosos.

 

Para el Ministerio de Salud, la gestión integral de las enfermedades vectoriales está incluida en el Plan Estratégico Salud 2030. El 2022 fue un período de fortalecimiento de actividades de salud colectiva, aumentando capacitaciones con despliegue masivo de pruebas diagnósticas en zonas epidémicas.

 

Lo que conllevó un aumento de registros y mejor control de enfermedades relacionadas con vectores. Con respecto al Dengue, cada 2 a 3 años se presenta un año epidémico, por tanto, puede esperarse en este 2023 un mayor número de casos. En 2022, la incidencia fue inferior a años epidémicos anteriores, registrándose, 8,340 casos y 42 fallecimientos. Buen control pero con una letalidad que debió contenerse.

 

Para promover la estrategia municipio saldable y mejorar el manejo del Dengue y otras patologías, el Ministerio de Salud y la Liga Municipal,  lanzarán partir los días 14 y 15 de abril en Santiago Oeste, la Feria de la Salud y el control de criaderos de mosquitos.  Es decir, el Ministerio de Salud, la Liga Municipal Dominicana, la Federación Dominicana de Municipios (FEDOMU) en conjunto con el Consejo para el Desarrollo Estratégico de Santiago (CDES), en el marco del Programa Municipios Saludables, desarrollarán la Ruta de la Salud en el Distrito Municipal Santiago Oeste.

 

El programa cuenta con una caminata de 5k con la presencia del ministro de Salud, Doctor Daniel Rivera, seguido de un taller de cocina saludable impartido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), actividades infantiles de hábitos saludables, charlas educativas para jóvenes en los centros educativos sobre cuidado y seguimiento en los embarazos y la apertura de los servicios de salud, como consultas de pediatría, odontología, ginecología, oftalmología, entrega de medicamentos, entre otros.

 

Estas acciones de impacto rápido, coherentes con el Plan Estratégico Nacional de Salud 2030, contarán con la asistencia técnica de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). La visión de este plan enfatiza la concientización de los pobladores para que sean multiplicadores de su propio bienestar. Con esta estrategia, las autoridades buscan involucrar a las personas en los meses previos al esperado aumento de la circulación de vectores asociados a la incidencia del dengue, malaria y otras enfermedades de trasmisión vectorial.

 

Estas organizaciones realizarán anualmente el Congreso Internacional de Municipios Saludables para valorar el conjunto de enseñanzas aprendidas que, a nivel local e internacional, se puede analizar y recolectar para mejorar la calidad de la gestión municipal en pro del aseo urbano, el control de factores ambientales que impactan a la salud, la gestión de riesgos, el ordenamiento territorial con inclusión de medidas de adaptación climática y otras intervenciones.

 

Los problemas de salud de los países latinoamericanos son demasiado complejos para ser abordados satisfactoriamente por la medicina tradicional y exigen una reorientación radical de los servicios de atención. El movimiento de municipios saludables, manifestación en el nivel local de los postulados de la Carta de Ottawa de 1987, representa un esfuerzo por llevar a la práctica esta reorientación en el contexto de las cuatro vertientes conceptuales que definen las políticas y estrategias de salud en la década actual: equidad, salud y desarrollo, promoción de la salud y descentralización del sector sanitario.

 

En la mayor parte de América Latina, actualmente enfrascada en consolidar sus procesos de democratización y ampliación de libertades civiles, el municipio es la unidad política, administrativa y jurídica idónea para coordinar recursos y crear proyectos y programas de salud y bienestar comunitarios adaptados a las características sociales y culturales de cada localidad. Esto implica partir de un diagnóstico inicial de la situación de salud de cada municipio e idear un sistema para planificar, dirigir y evaluar programas y proyectos, pasos que requieren el uso de indicadores de salud y bienestar formulados en el nivel local y elegidos muy cuidadosamente.