Valorizar la salud como “medio”, implica lograr la vía por la cual se logra que todos los seres vivos se mantengan en bienestar. Es decir no solo los humanos en sociedad. Sino también, que suelo, plantas y animales, como parte de sus ecosistemas, se conserven en estado de completo bienestar estructural, también de comportamiento biológico y de relacionamiento.

 

Apreciar la salud como medio es lograr no solo mostrar evidencias “ausencia de afecciones o enfermedades”, sino un conseguir un estado de protección de los mismos humanos, las plantas, el suelo y los animales. Incluimos los animales y las plantas porque ya sabemos que si los animales no están saludables esta será la vía para tener constantes y nuevas pandemias. Las plantas, la flora y el suelo como parte del medio natural, son la “piel de la tierra”.

 

Salud como “escenario”, quiere subrayar ámbitos, espacios y delimitaciones territoriales de los asentamientos humanos donde reside la gente. El bienestar de las poblaciones se construye desde el territorio. Es bienestar físico, mental y social desde territorios saludables.

 

Partiendo de los parajes rurales, secciones, distritos, municipios y regiones implicados, todos envueltos en acciones de movilización, sana alimentación y participación que garanticen la democracia de la salud. Que devuelvan poder a la gente en los servicios públicos para los que se pagan impuestos y cotizaciones.

 

Salud como “fin” del desarrollo envuelve todas las acciones relacionadas a la economía, sistema de seguridad social y de protección que debieran concurrir en lograr calidad de vida, libertad, alegría y felicidad. Las pruebas estadísticas revelan que los puntajes promedio de satisfacción con la vida, percepción de vivir en felicidad medidos en el índice de “Happy Planet” (HPI) de las islas son significativamente más altos que las naciones continentales, independiente de sus niveles de ingresos.

 

En el ínterin, avanzan estudios y gestiones a favor de culminar de forma efectiva el Plan Estratégico Nacional de Salud. Los doctores y especialistas, Rolando Reyes, Marcela Mirabal, Julio Corral y Cecilia Buchanan están en proceso de culminación de los diagnósticos respectivos y sinérgicos de economía y financiamiento; gobernabilidad, gobernanza y articulación pública, privada y comunitaria. Igualmente de ambiente, cambio climático, riesgos, inclusión social en salud y redes de servicios.

 

En la coordinación política y técnica de este proceso, ha sido una significativa contribución la dedicación del ministro de salud Daniel Rivera que mueve todo el sector para que se integre a este genuino proceso de planificación. Un comunicado de alto nivel con carácter de Disposición Ministerial convocó más de 150 instituciones de toda la isla, a participar en las cuatro comisiones técnicas que estructuran este proceso.

 

Incluso se ha dejado la opción de que en caso que cualquier nueva institución o organización comunitaria, pública o privada, esté interesada en participar en el proceso de diagnóstico y formulación prospectiva del Plan Estratégico Salud 2030, debe remitir comunicación física o virtual al mail: plandes@gmail.com.

 

En consecuencia, los planes decenales tradicionales se ocupan de controlar enfermedades. Subrayamos, la Estrategia Salud 2030, se enfoca en la salud como medio, escenario y fin del desarrollo. Es decir, se ocupa en el mejor sentido del premio nobel hindú Amartya Sen, que los dominicanos acumulen diversas capacidades para habitar en libertad y calidad de vida, barrios, ciudades y municipios.

 

También asume los postulados del nobel, José Stiglitz en su gente, poder y ganancias. En el capitalismo progresista en la era del descontento, en la gran brecha de las sociedades desiguales y lo que podemos hacer al respecto, En reescribir las reglas de economía para una agenda de crecimiento y prosperidad compartida.

 

Los anteriores procesos de planificación en salud dominicanos eran exclusivamente técnicos y de salud. Se construyeron a partir de un abordaje exclusivamente técnico, y requirieron algo que nunca se hizo, “transitar por un proceso de construcción de consenso a nivel político y estratégico para convertirse en un instrumento conductor del sector salud que alinee a todos sus agentes entorno a unas prioridades y objetivos comunes”. Se lanzaron propuestas técnicas para “servir de base para estas actividades de consenso, aportando los insumos técnicos que las orienten”.

 

El actual proceso es diferente. Es como debe ser. Se construye el consenso, la concertación y la concurrencia de abajo hacia arriba. Desde el primer día.  De ahí el rol del ministerio de salud como rector pero no como “caudillo” del nuevo gabinete de salud. Es facilitar el acceso a todos los órganos y componentes del sector salud. Desde las direcciones provinciales, regionales, viceministerios, entidades de la seguridad social, del empresariado y la sociedad civil.

 

Por eso es tarea de salud, resolver el caos creado en los pasados 20 años, donde la sociedad dominicana optó por una reforma en salud tipo “Torre de Babel”. Se crearon decenas de órganos públicos que hablan, profieren, ejecutan y actúan en lenguas distintas. Que muchas veces colisionan y retrasan buenas acciones.

 

Si pretendemos mejorar la salud, todo el sector debiera esgrimir un sólo discurso, acciones concurrentes y proyectos comunes de impacto, derivados de una visión compartida. El barómetro será decisivo para enfilar líneas discursivas y acciones muchas veces opuestas, de más de 70 entidades públicas de salud.

 

La variación de intereses y códigos en gestión en salud y seguridad social, entorpece la convergencia entre liderazgos. Lo que se impone es una concurrencia de acciones que cumpla la lista de buenas intenciones que todo el mundo recita de memoria. El secreto no está en la lista, sino en la estrategia para implantarla.

 

Una agenda estratégica es una visión común de la salud como medio, escenario y fin del desarrollo, más que una carta de propósitos o lista de deseos basados solo en magnitud, severidad y vulnerabilidad.

 

Las libertades son el objeto primario de la salud y el desarrollo. Asimismo su principal medio. El desarrollo viene valorado como libertad de utilizar capacidades, habilidades y oportunidades de los seres humanos para alcanzar funcionamiento, realización y desempeño de un nivel de vida obtenido por los bienes alcanzados. La salud es dimensión determinante para expandir libertad humana, felicidad y alegría.