El Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) sugirió ajustar voluntariamente el salario nominal considerando la elevada inflación que afecta al país y que en julio alcanzó un 9.43%, según su presidente Pedro Brache. El titular del Ministerio de Trabajo (MT) reaccionó diligentemente a la propuesta del CONEP y citó a los sindicalistas y a la dirección del gremio empresarial para una reunión el 30 de agosto del año en curso a los fines de discutir el ajuste salarial. De la misma manera, los pequeños empresarios y comerciantes valoraron positivamente la convocatoria del CONEP y coinciden en que los salarios deben ajustarse atendiendo a la evolución de los precios de la canasta familiar. Es decir, que estas organizaciones entienden que el salario de los trabajadores debe ajustarse al salario de subsistencia.

 

Es la primera vez en la historia del CONEP que su presidente invita a discutir un ajuste voluntario y espontáneo para modificar el salario nominal sin referirse a la institucionalidad seguida por años en el Comité Nacional de Salarios del MT, que incluye convocar a la burocracia sindical para discutir el aumento de salario nominal. Se trata de una iniciativa que reconoce que los trabajadores son los únicos que, en la ecuación de precios de venta, no pueden ajustar sus salarios de acuerdo con el aumento de la inflación.

 

Esta iniciativa empresarial reviste gran importancia, aunque se debe advertir que para compensar la pérdida de poder adquisitivo por efecto del aumento de la inflación la discusión se limita al aumento del salario nominal y excluye el aumento del salario real. Esta forma de proceder pareciera ser correcta, ya que el 88.8% del gasto de los hogares se destina al consumo de bienes, entre los cuales se encuentran los siguientes rubros: alimentos y bebida no alcohólicas (18.8%), alojamiento, agua y electricidad (10.6%), transporte (13.1%), restaurantes y hoteles (9.9%), según el BC. Es decir, que la única compensación salarial en la que piensan los empresarios es aquella en la que los trabajadores reponen la pérdida de poder adquisitivo por causa de la inflación.

 

La teoría económica neoclásica en la que se fundamenta la propuesta neoliberal, acogida con beneplácito por la cúpula empresarial criolla, establece que los trabajadores tienen que recibir un salario real equivalente a su productividad marginal. No se trata de compensar al trabajador sólo por el costo de la canasta de bienes (salario de subsistencia), sino por su aporte a la creación de valor durante el proceso productivo, lo que se sustenta en la experiencia, habilidades y destrezas del trabajador, que afectan la distribución del ingreso en el marco del proceso de producción y que determina el bienestar de las familias considerando la inversión en capital humano, J. Mincer (1958).

 

Hace bastante tiempo que en las empresas privadas dominicanas el salario real de los trabajadores está por debajo de su productividad, con lo cual el ingreso de los trabajadores ha sido diezmado por la inflación y por la transferencia de valor del trabajador a la ganancia debido a la diferencia entre la productividad y salario real. Un ejemplo de esto es la medición de la productividad del trabajador y su salario real en el país durante 2000-2018 que puso de manifiesto el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su Artículo IV correspondiente al 2019 de la República Dominicana.

La Figura 1 muestra la enorme discrepancia entre el salario real y la productividad en el mercado de trabajo dominicano. Esta diferencia plantea que el valor del producto de un trabajador adicional es mayor que el salario real que recibe; esta diferencia entre el aporte a la producción del trabajador no es adecuadamente compensada por el salario real; por el contrario, la diferencia entre el valor marginal producido y el salario real se queda en manos de los empresarios. Esta situación del mercado laboral es aún más grave debido a la debilidad de la política exterior del estado dominicano que permite una masiva inmigración, que contribuye a crear un exceso de oferta de trabajo, incidiendo negativamente en el salario nominal y que beneficia a los empresarios. Por otra parte, los bajos salarios reales y la recepción de remesas estimulan la no participación en la oferta laboral, por lo que la tasa de desempleo no cede, a pesar de variadas definiciones que utiliza el BC para medir el desempleo y del permanente crecimiento económico.

 

También, aumentar el salario real de acuerdo con la productividad del trabajador implica considerar al trabajador como capital humano, como unidad que invierte en su formación y que merece recibir un retorno equivalente a su aporte al valor del producto. Una condición necesaria para superar los bajos salarios nominales es que el sector empresarial supere su arraigada y antigua visión de pagar salarios considerando únicamente el costo de la canasta básica. De aquí que, pareciera que el CONEP sigue la misma retórica de solamente aumentar el salario nominal considerando sólo el costo de la canasta de bienes, dejando de lado los atributos profesionales de los trabajadores por los cuales son demandados por las empresas. Cabe reconocer, no obstante, que el costo de la canasta de consumo calculada por el BC supera a los salarios nominales pagados al 20% de la población ocupada en el sector formal. Para el primer quintil de la población, el costo de la canasta familiar fue de RD$ 25,078.36 y para el segundo quintil fue de RD$32,728.35 para el mismo mes del 2022 de acuerdo con cifras del BC.

 

El salario nominal mensual para los diez deciles de la población mejoró durante el período de 2014 a junio del 2022, pero su poder adquisitivo se mantuvo por debajo del costo de la canasta familiar. En los años transcurridos en el período señalado, el salario promedio del primer y segundo decil de la población trabajadora fue RD$7,282.55; ara ese mismo período, el aumento de la inflación en el rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas fue de 23.4% respecto de la nueva base del índice de precios al consumidor (IPC) correspondiente a julio del 2020. Si el salario nominal del primer quintil se expresara en términos reales, o sea que exprese lo que se puede comprar en bienes y servicios, entonces el salario promedio real del primer quintil sería de RD$5,901.58. En otras palabras, pierde poder de compra por RD$1,380.97 equivalente a 19.0% del salario nominal promedio. El caso más dramático corresponde a la variación del IPC en el sector de transporte con respecto a la base de julio 2020, la que asciende a 27.1%; igualmente se puede decir de la vivienda cuyo aumento es del orden del 19.9%, salud con un 13.5%, para solo mencionar los rubros del IPC que superan el crecimiento del 10%.

El salario nominal no solamente se ha deteriorado en términos de su poder adquisitivo, sino que además no es suficiente para cubrir el costo de la canasta de consumo básica calculada por el BC, es decir sólo paga por la subsistencia. En efecto, el costo de la canasta básica desde julio del 2020 ha aumentado en un 19.5% considerando los datos de la evolución del IPC publicado en la red del BC. Por otro lado, el salario nominal ha aumentado en el 2022 con respecto al 2014 y las horas semanales de trabajo se han reducido para los años comparados, como se puede observar en la Tabla No. 1. A junio del 2022, los trabajadores pertenecientes al primer decil de la población trabajadora tuvieron jornadas de 44.77 horas por semana y, en cambio, en el 2014 se trabajaron 45.56 horas para el primer decil de la población; una situación similar experimentaron los demás deciles, exceptuando el sexto.

 

Por otro lado, existe heterogeneidad salarial entre los diferentes deciles de la fuerza de trabajo. Esto se expresa en una alta variabilidad de los salarios nominales respecto a su promedio simple. La mayor variabilidad (medida por su desviación estándar) se encuentra en el primer decil, el noveno y el décimo. Entre los deciles segundo y octavo, la diferencia entre el salario nominal y el salario nominal promedio es de RD$173.72, en cambio en los deciles uno, nueve y 10, la diferencia es de RD$3,473.37.

 

Son muchas las dificultades que se tienen que enfrentar para resolver el grave problema de los bajos salarios reales en el mercado laboral. Estas aumentan porque el empresariado debe reconocer, antes que nada, que no solo no se han hecho ajustes oportunos para corregir los efectos de la inflación, sino que además al trabajador no se le paga de acuerdo con su aporte a la producción y por el cual se le contrata. Lograr un salario real de acuerdo con las exigencias del desarrollo de capital humano, pasa por reconocer la contribución que los trabajadores bien pagados hacen al desarrollo y crecimiento económicos. Desafortunadamente, la ganancia es una venda muy gruesa que impide ver un futuro más promisorio con justicia salarial.