“Tal como dicta el famoso refrán: el que hace la Ley hace la trampa”, mi padre Andrés Avelino Disla Lugo; quien no era un hombre muy versado en termino académico, sentenciaba “que aquellos que tienen el poder de crear leyes también tienen la capacidad de manipularlas en su propio beneficio”.

Esta sentencia encapsula la realidad compleja de la naturaleza humana y su relación con el sistema legal. Este fenómeno se observa en diversos ámbitos de la vida, desde la política hasta los negocios y la vida cotidiana. En el ámbito político, por ejemplo, los legisladores pueden redactar leyes que, si bien pueden tener la apariencia de ser justas y equitativas, en realidad contienen lagunas y ambigüedades que permiten interpretaciones sesgadas o incluso abusiva.

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó, recientemente, por abrumadora mayoría bipartidista un proyecto de Ley que podría suponer la prohibición de TikTok en este país, bajo la acusación de ser una amenaza para la seguridad nacional.  En un plazo de seis meses, tras la entrada en vigor de la ley, solo “salvaría” a la famosa aplicación el abandono de su empresa matriz, la compañía China ByteDance, del territorio norteamericanos.

Las razones que se esconden detrás de esta arbitraria medida son “fáciles” de comprender: TikTok es la marca con mayor crecimiento económico en el mundo por ingresos publicitarios. El éxito de la aplicación desconcierta a las Big Tech estadounidenses.

De hecho, los ingresos publicitarios de TikTok aumentaron un 155% en un año, un ascenso siete veces mayor que el alcanzado por Amazon y cuatro veces mas que el de Apple, según los datos de OnlyAccounts.io.

En el mundo empresarial, las empresas pueden influir en la redacción de leyes y regulaciones para favorecer sus intereses comerciales, ya sea mediante la presión sobre los legisladores o a través de practicas de Lobby. Esto puede resultar en leyes que otorgan ventajas injustas a ciertas empresas o industrias, o que permiten la elusión de regulaciones importantes.

Sin embargo, es importante señalar que este refrán que sirve de título al presente artículo no siempre implica que todas las leyes sean inherentemente defectuosas o susceptibles de ser manipuladas. De hecho, muchas leyes están diseñadas con cuidado para ser justas y equitativas, y existen sistemas de control y rendición de cuentas destinados a prevenir el abuso y la corrupción.

La empresa China TikTok ofrece a los grandes anunciantes tarifas mucho mas baratas que las que facturan actualmente sus rivales de Google, Meta y Amazon. En el año 2020, el entonces presidente Donald Trump intentó prohibirla, junto a Wecha, de propiedad China, pero la propuesta fue bloqueada por los tribunales.

Veamos algunos números: la plataforma social alcanzó ingresos récords de 16 000 millones de dólares en Estados Unidos el año recién pasado. ByteDance, la empresa matriz, facturó 120 mil millones de dólares.

En comparación, las entradas anuales de Meta, propietaria de Facebook y WhatsApp, sumaron un total de 134 902 millones de dólares, lo que coloca a ByteDance cada vez mas cerca de superar a la multinacional dirigida por Mark Zuckerberg.

La red social cuenta con unos 170 millones de usuarios en los Estados Unidos, generó 24 mil millones, y creó 224 mil puestos de trabajo directos e indirectos, según un reporte reciente de Oxford Economics, Mar.

La medida adoptada por Estados Unidos no es una novedad, se trata de una practica basada en una lógica mafiosa que se fundamenta en el uso de la ley, incluso con alcance extraterritorial, para dañar la economía de otras naciones, dar ventajas a sus empresas y eliminar la competencia.

Para el poder hegemónico mundial estadounidense, China representa el peligro de mayor nivel; su industria tecnológica amenaza a las grandes empresas norteamericanas con aventajarlas en el mercado.

Entidades en todo el mundo han sido penalizadas por supuestas violaciones de los controles de exportación estadounidenses, o por actuar contra su seguridad nacional y sus intereses en política exterior.

La Casa Blanca, de acuerdo con un informe reciente, ha incluido en su “lista negra” a empresas alemanas, paquistanies, omaníes, emiratíes y finlandesas, entre otras, según rezan los avisos publicados por el servicio federal estadounidenses, nadie se salva.

Rusia, China, Cuba,Irán,Corea del Norte, Nicaragua y Venezuela son objetos de leyes y sanciones extraterritoriales, violatorias del derecho internacional; una práctica que el mundo multipolar en cierne debe erradicar por completo.