Con amigos como los Estados Unidos es preferible tener enemigos, de estos últimos ningún ataque te sorprendería.

 

La "Embajada Americana" en un comunicado público, no en una nota diplomática dirigida a la Cancillería, acusa al gobierno dominicano de que sus funcionarios de migración ofrecen un trato discriminatorio a viajeros que llegan al país, basados en el color de su piel, esta afirmación, así como otras que aparecen en el hipócrita comunicado, son una total mentira y refleja un deseo de hacer daño a una Nación amiga, que en mi opinión ha sido más sumisa de la cuenta.

 

Se comenta que el disgusto de los norteamericanos se produce por la negativa de las autoridades dominicanas a permitir la instalación de campos de refugiados en la zona fronteriza, y a detener las deportaciones de ciudadanos haitianos.

 

Los Estados Unidos no tienen fuerza moral para solicitarle a nadie la suspensión de las deportaciones de personas que ingresan de forma ilegal a su territorio, pues ellos permanentemente impiden la entrada de miles de refugiados y deportan una cantidad similar, en algunos casos con evidentes y públicos casos de maltrato, como fue el de los haitianos perseguidos por agentes a caballo con látigos en las manos.

 

Ahora se ha dado una vuelta más a la tuerca, la aduana norteamericana, a partir del 23 de noviembre detendrá los embarques de azúcar que realice el Central Romana a ese territorio, invocando como pretexto " el uso de trabajo forzoso contra sus trabajadores". Ellos saben muy bien que eso no es cierto, ya que las condiciones de trabajo que ofrece el Central Romana a sus empleados son excelentes, mejorando cada vez más con el paso del tiempo.

 

El país sancionador está empeñado en obligar a la República Dominicana a que se haga cargo del problema haitiano y para ello no le importa utilizar todo tipo de artimañas. Con esos métodos lo único que han logrado es perder aliados e influencia a nivel mundial.

 

Creemos que antes de dar lecciones de comportamiento a nuestro país deberían preocuparse por los enormes problemas que tiene el suyo, que en estos momentos se encuentra totalmente dividido y al borde de un enfrentamiento interno de proporciones catastróficas, siendo su liderazgo político uno de los principales responsables de esa situación., La respuesta de nuestra Cancillería al desafortunado comunicado de la " Embajada", fue la correcta  y la felicitamos por actuar con la responsabilidad que ameritaba.

La comunidad internacional, quien ha tenido oídos sordos para las múltiples solicitudes que ha realizado la República Dominicana para que se preste la debida atención a la tragedia haitiana y se envíe una fuerza que controle los problemas de seguridad y enfrente los de salud y alimentación que sufre la población, debe entender que nuestro país no puede hacerse cargo de una situación que desborda sus capacidades y pone en peligro su identidad como nación.