El 5 de junio en  el salón de Embajadores de la Casa de América de Madrid se presentó el libro Voces de la Diáspora Dominicana en España II. Este libro es la continuación de un proyecto puesto en marcha por iniciativa del embajador de la RD en España y de la embajadora consorte.

Si en el primero se recogen los testimonios de las experiencias de quienes llegamos a partir de mediados de los años sesenta del siglo pasado. en este, podemos decir, se trata de sus descendientes de esa y sucesivas olas migratorias. El libro consta de los textos de diez jóvenes llegados a España a temprana edad o nacidos aquí, algunos con padre español y madre dominicana, donde exponen sus experiencias vitales.

Fueron seleccionados entre quienes han recibido el Premio de Mérito Escolar, que se ha concedió a partir de 2006 por la Embajada de RD. El testimonio de estos jóvenes, que se consideran sociológicamente como “inmigrantes de segunda generación”, es de gran interés.

Unos han nacido en territorio español y son españoles de origen (al tener padre o madre española), otros, con padres y madres dominicanas, son españoles por haber adquirido la nacionalidad por residencia, aunque hayan nacido en España. Ya que no se es español, jurídicamente, por haber nacido en España.

Quiero contarles a los lectores que la tarde de la presentación del libro tuve una de las sensaciones emocionales más intensas de los actos en que he participado con los dominicanos residentes en España. Al escuchar las exposiciones de algunos de los jóvenes que tomaron la palabra en el acto me sentí orgulloso, como un padre o mejor como un abuelo, de ver personas tan jóvenes y a la vez tan maduras. Tan sinceros como elocuentes.

El contenido de sus palabras era sólido, nada de tópicos, de clichés populistas o demagógicos. Hablaron desde la razón y el sentimiento profundo de sus experiencias. Obvio, como “diferentes”, sufrieron actos de discriminación, de acoso o bullying, más directos o más sutiles.

Lo hicieron no con actitud de víctima o para provocar lástima sino con la firmeza de quien sabe, como afirmó uno de los ponentes, que “solo se le tiran piedras a los árboles que dan frutos”. A sabiendas que siempre habrá personas prejuiciosas e incluso estúpidas, cortos de miras.

Otros, reaccionan por el lenguaje del miedo al extranjero, auspiciado a veces, por comportamientos reprobables e incluso delictivos, y que son utilizados por los profetas del odio y del racismo militante, para manipular, para confundir, a una parte minoritaria, con el todo.

Estos individuos intentan sentirse superiores, tratando de minusvalorar a quienes ven, no en su humanidad esencial, sino por los rasgos diferenciales. Sea por el color de la piel, proceder de otro país o hablar con otro acento.

Por tanto, esas acciones discriminatorias o despreciativas, la sufren no sólo los de piel negra, sino las personas de todo tipo de pigmentación, incluso los de piel blanca sean semitas, latinos, eslavos o turcos, hayan nacido en Iberoamérica, Oriente Medio e incluso en Europa, muy especialmente si son inmigrantes o residentes pobres, o no ricos.

Iván Dono Doñé, hijo de padre gallego y madre dominicana, ambos de clase trabajadora, nacido en Lugo, dijo que a veces  no sabía lo que era, si gallego o dominicano. Aunque confesaba que se sentía parte de ambos. Por eso tituló su aporte al libro:”La riqueza multicultural”. Buen estudiante de Matrícula de Honor en la E.S.O.  y bachillerato. Obtuvo una beca de la Fundación Amancio Ortega (uno de los hombres más ricos del mundo). Hoy estudia medicina en la Universidad Complutense de Madrid.

De sus  conflictos de identidad concluye que aunque ha nacido y se ha criado en Galicia,  por los orígenes de su madre, se siente pertenecer a sus dos patrias: España y RD. Le cito: “tengo la suerte de ser multicultural…esta perspectiva de afortunado ha sido la que he mantenido en estos últimos tiempos, dando así respuesta a mi conflicto inicial…es totalmente compatible ser y sentirse dominicano y español simultáneamente, así como considerar como patria a ambos países. Y así es como pienso y me siento yo actualmente”. (ob, cit.p.28)

Destaca que aunque su madre tuvo que emigrar desde la RD, por la pobreza de su familia y las ideas atrasadas sobre la educación de la mujer que tenía su abuelo, campesino pobre, su madre siempre le mostró cariño hacia su país natal y hacia España.

Ese amor de su madre hacia sus progenitores, y de su familia dominico-gallega, hacia él, se refleja en sus palabras, hablada y escrita, dónde está ausente el rencor y deslumbra su inteligencia, su comprensión de las circunstancias vivídas, la mesura  y madurez, a sus apenas 19 años de vida.

Otra de las autoras del libro es Arantxa González Báez, también de madre dominicana y padre español, nacida en Almería y de 21 años. Es una muy buena expositora oral, con una excelente capacidad de comunicar sus sentimientos y argumentos al público.

Narró que desde muy niña fue muy curiosa y siempre ha estado muy influida por las actitudes de su madre y sus conversaciones con sus abuelos y familiares de RD. Su padre es chofer de camiones y solía estar ausente del hogar, su madre  que ha trabajado de costurera y es diseñadora en una firma de moda andaluza, ha sido su modelo.

Le ha transmitido sólidos valores personales, religiosos y hábito de trabajo duro y constante, para obtener sus metas. Una mujer de fuerte personalidad y que inculcó en Arantxa amor por su país de origen y también por su país de acogida.

En el colegio sufrió bullying, y ella lo afrontó explicándole a los acosadores que ella era española  pero que parte de ella  era dominicana y no tenía que renegar de una u otra de sus matrías, porque ambas conformaban su persona.

Estudiante destacada su colegio concertado le concedió, de manera extraordinaria, una beca de estudios por sus méritos como estudiante destacada. Arantxa González está cursando un doble grado (un equivalente a la antigua licenciatura) en Derecho y Relaciones Internacionales, pues su deseo es tratar de  ayudar a construir un sistema internacional más justo basado en los derechos humanos y la preservación del medio ambiente.

Sintetiza su trayectoria vital en su esfuerzo por la superación personal y por la integración. Para ella el color, la nacionalidad, no deben ser una excusa: “Estás aquí con un propósito, no dejes que nadie apague la luz que llevas dentro”.

Me he limitado a los dos autores del libro que estaban en la mesa de presentación del libro, pero los otros autores son seis mujeres, un niño de once años (Rodrigo González) y un joven profesional de “desarrollo de aplicaciones y consultor tecnológico”, (Ricardo Pereira),todos  destacados en sus estudios, que les valieron el Premio al Mérito Escolar.

Las contribuciones de Carmen Lucía Acosta, Ana Alfau, Gloria Pérez, Pamela Santana Torres, Emily Galán Méndez, Alba Ledesma, son de mucho interés para resaltar no sólo sus capacidades sino la labor de sus madres, de sus progenitores y de sus familiares, en inculcarles los valores de esfuerzo, trabajo, constancia, y de integrarse al medio donde nacieron o dónde han crecido.

Sus triunfos actuales y los que tendrán en el porvenir, es una muestra de que  el esfuerzo de las madres trabajadoras dominicanas –que son un 70% o más, de la emigración dominicana en España-, ha dado y seguirá dando sus frutos.

Han logrado demostrar, con hechos irrefutables, que no hay valor superior que el de ser persona humana. Todo lo demás es secundario. Estamos ante una muestra del triunfo del trabajo, del amor, del estudio, que prevalecerá siempre por encima de la crápula racista, xenófoba y de su estrechez de miras.

No por último menos importante, es destacar la labor del embajador de la RD en España, Juan Bolívar Díaz, y de la embajadora consorte, Ada Wiscovitch, quienes han dado una gran importancia a trabajar y dar soporte a los residentes dominicanos en España.

También se debe resaltar la labor del equipo de la embajada que ha colaborado en hacer posible la edición de este libro, Ramón Burgos, Ninotchka Torres, Gleirys Cruz, Samuel Esteban Peña y Carmen Amelia Cedeño. Así como, la del escritor Frank Báez, que hizo una fructífera labor de tutoría con los autores y cuyo trabajo fue reconocido por los oradores del acto.