Como todo líder mesiánico Peña Gómez generaba pasión y furor tanto a favor como en contra. Muchos lo veneraban, otros lo  idolotraban y unos pocos los pintaban como un demonio carente de todas virtudes. En medio de ese volcán de pasiones encontradas transcurrió los 61 años de su existencia.

Con una infausta niñez fruto del odio visceral de Trujillo a sus propios ancestros, una adolescencia de estrecheces, una juventud de desafíos y retos y una adultez llena de odios e intrigas, pero también de gloria, rodeado del inmenso cariño del pueblo dominicano en sentido general. Así transcurrieron los días de su viacrucis terrenal.

Con apenas 24 años ya era un tribuno en la lucha contra los remanentes del trujillismo, la democratización del país y la instauración del primer gobierno democrático en casi medio siglo, el del profesor Juan Bosch en el año 1963.

Pieza política fundamental en la organización de la resistencia y el derrocamiento del gobierno de facto del Triunvirato encabezado por Donad Reid Cabral el 24 de abril de 1965, cuando su estruendosa voz llamó el pueblo a apoyar el levantamiento armado de un grupo de militares leales al orden constitucional, tronchado el 25 de septiembre del 1963 por sectores oligárquicos, el alto clero católico y la cúpula militar de aquel entonces.

Responsable de evitar el descalabro del entonces Partido Revolucionario Dominicano (PRD), cuando a raíz de la imposición de Joaquín Balaguer por las tropas interventoras en la farsa electoral del 1 de julio de 1966, el profesor Juan Bosch entonces candidato presidencial y principal dirigente del partido del Jacho Prendío, abandonó el país en el primer cuatrienio del sangriento régimen de los doce (12) años del cortesano de la era de Trujillo.

En el 1970 bajo los auspicios del Dr. Peña Gómez el PRD, aprobó los acuerdos de su VI convención para una lucha frontal contra el Balaguerismo reelecionista. Reorganizó el partido a raíz del abandono del profesor Juan Bosch y un grupo de sus principales dirigentes en diciembre de 1973; propició la unidad de la oposición en el llamado Acuerdo de Santiago en 1974 y en el 1978 dirigió la derrota del 4to. intento del presidente Balaguer de continuar indefinidamente en el poder.

Bajo sus convicciones democráticas en el gobierno del presidente Antonio Guzmán, se dictó una Ley de Amnistía para presos y exiliados políticos, así como la derogación de la Ley 6/63 del Consejo de Estado que prohibía las actividades comunistas en el país y su modificación 70/73 del régimen de los 12 años que agravaba la anterior al también prohibir la propaganda de las ideas comunistas escrita, radial y televisada.

En 1990 por su nobleza y su bonhomía estuvo dispuesto a retirar su candidatura para apoyar la del profesor Bosch para salir de Balaguer, respaldo  que  el profesor  se negó a aceptar.

En el año 1994 le robaron su evidente triunfo electoral mediante un colosal fraude, consistente en la dislocación comprobada de más de doscientos mil (200,000) electores perredeistas en todo el territorio nacional, lo que crispó el país colocándolo al borde de una guerra civil, situación que solucionó por su nuevo sacrificio, la reducción del periodo presidencial a dos años y algunas conquistas consignadas en el llamado "Pacto por la Democracia" que puso fin a la crisis política del 1994.

En su dilatada carrera política de más de 40 años, fue un demócrata a carta cabal, nunca tomó poses de marxista, pero no fue su enemigo, muy por el contrario, fue amigo sincero y solidario con una gran franja de la izquierda del país, sobre todo con el Movimiento Popular Dominicano y su principal líder de la postguerra Maximiliano Gómez (El Moreno) con quién mantuvo una relación de hermandad hasta la hora de la muerte del líder de la enseña Roja y Negra.

Igual muestra de solidaridad la tuvo Peña con los antiguos miembros del Partido de los Trabajadores Dominicanos (PTD) y del desaparecido Bloque Socialista (BS), a los que apoyó en sus aspiraciones congresuales.

Pese a la maledicencia de sectores conservadores del país, Peña Gómez fue un dominicano como el que más, luchador incansable por los mejores intereses de nuestro pueblo.

Dejó esta Tierra que le fue tan hostil, para descansar en paz en un lugar solo reservado para los inmortales como él.

Hoy sus amigos, seguidores, admiradores, los que reivindican su legado, sin importar banderas ni color, nos hemos unidos para realizar el tributo que se merece, convencidos de que PEÑA ES DE TODOS, los que creemos en un mundo mejor sin exclusión ni discriminación.

No hay excusas para no apoyar la Actividad DE MORENO A MORENO, que auspicia la Fundación Maximiliano Gómez (El Moreno), de una gran caravana el domingo 5 de marzo que, partiendo de la Plaza de la Bandera en Santo Domingo, llegue a La Loma del Flaco en la provincia Valverde, lugar de nacimiento del extinto líder Perredeista.