Aun cuando en la primera entrega de este trabajo dijimos que nos centraríamos en el estudio de los índices de los cuatro últimos imperios: Países Bajos, Reino Unido, Estados Unidos y China, en realidad, para una mejor compresión y conclusión del tema objeto de estudio y, dada su presente relevancia, vamos a reducir a partir de ahora, los actores a dos: Estados Unidos y China, una “Potencia en declive” y la otra en ascenso. Recordemos que también señalábamos que para medir el poder de un imperio generalmente se utilizan ocho indicadores y, la medida del poder total, se obtiene promediando los ocho, que son: Educación, Innovación y Tecnología, Competitividad, Comercio Mundial (Output), Producto Interno Bruto, Centro Financiero (Mercado de Capitales), Poder Militar y Fortaleza de su Moneda como divisa de reserva mundial.

 

De los ocho indicadores vamos a reseñar a continuación, el Primero -Educación- y el Último, Moneda de reserva. La Moneda o divisa de reserva, como ya formulamos, es el indicador determinante, pues, en definitiva, se logra en base a la sumatoria de todos los demás, a lo cual se adiciona la confianza de los inversores en el país emisor de la misma. Esto último es lo que explica porqué siendo China la segunda economía mundial, el yuan, se encuentre en un lejano octavo lugar como moneda de reserva internacional, a pesar de todos los esfuerzos que dicho país ha hecho junto a sus “socios”, por desplazar el dólar estadounidense, el cual, pese a las exorbitantes emisiones con sus respectivas burbujas financieras, adquiere más valor. Al momento de escribir estas líneas, no obstante las multimillonarias emisiones de los años 2008 y 2020, el dólar, después de veinte años,  ha vuelto alcanzar la paridad con el euro, lo que significa que más gente en el mundo quiere ahorrar en dólares, confía más en el dólar estadounidense.

Ese solo indicador nos dice mucho del potencial que aún tienen los Estados Unidos. Si tal como vimos en la primera entrega del presente ensayo, el Gran Ciclo o declive y auge de una potencia mundial líder se ha dado en períodos o ciclos superpuestos de 250 años ¿Por qué el imperio más poderoso que ha conocido la humanidad en toda su historia, tendría que perdurar menos de 100 años? Pero, si la moneda o divisa de reserva es la sumatoria de la efectividad de los demás indicadores, la Educación es la bujía, el motor de todos. Resulta que, en todos los rankings mundiales de Ciencias y Tecnología, de las mejores 20 universidades del mundo, 15 están en los Estados Unidos. De China no aparece una, ni siquiera dentro de las primeras 50. Una sóla de esas universidades estadounidenses ha dado en Ciencias y Tecnología más Premios Nobel multiplicado por dos, que todos los que ha dado China.

Solo con los dos indicadores anteriores: Educación y Moneda o divisa de reserva, queda claro que a China no le irá mejor que a Japón y Alemania, cuando en los años de las décadas de los 80s y 90s, se daba como un hecho que, debido a la alta productividad de estas dos naciones, EEUU quedaría relegado a un tercer lugar. Veamos ahora el PIB, el indicador más enarbolado para sostener que China desplazará a los Estados Unidos. El PIB o Producto Interno Bruto, es una manera de medir la fortaleza económica de un país. Sirve como indicador de la producción económica, ya que cuantifica el valor total de mercado de los bienes y servicios finales producidos en un período de tiempo específico: si el PIB aumenta, es señal de una mayor actividad económica y, por tanto, se trata de un país en crecimiento.

Según los datos del Fondo Monetario Internacional, para este año 2022, el PIB de EEUU será superior al de China, como siempre lo ha sido. Por sí sólo, ya es mayor que el PIB combinado de 170 países. Solo APPLE es más grande que todo el PIB de África. China se ha desacelerado en los últimos años. Si para el próximo año no revierte esta situación, podría caer en recesión, lo que podría frustrar todos sus planes y proyectos. El sector inmobiliario que representa el 30% de la economía china, está en una situación de extrema dificultad. Los precios de las viviendas nuevas en cien ciudades cayeron más del 40 por ciento en el primer semestre del año, en comparación con el primer semestre de 2021. Se han dado manifestaciones de miles de depositantes frente al Banco Popular de China (Banco Central), por limitar el retiro de los ahorros.

Hasta ahora, China se ha mantenido gracias a los flujos de inversión en renta variable, diseñados por animadores de Wall Street, como Bridgewater Associates y BlackRock. China, un país totalitario, sin transparencia, tiene serios problemas que su gobierno está ocultando: como muchos de sus productos, engaña con su apariencia. En las próximas entregas, abordaremos otros “frenadores” y desventajas que harán prácticamente imposible que China se convierta, al menos en este siglo, en una potencia mundial líder.