El reporte de una cantidad alarmante de recién nacidos fallecidos en la unidad de cuidados intensivos neonatal del hospital Materno-infantil San Lorenzo de los Mina ha provocado lógicamente revuelo en la sociedad; no puede ser para menos. No obstante, en este affaire hay sectores que como siempre pretenden pescar en río revuelto, entre ellos testaferros de las ARS-sanguijuelas, ciertas autoridades sanitarias y los políticos tradicionales, alarmados ante un fenómeno cíclico, que por el digno esfuerzo del personal sanitario se presenta en menor proporción de lo proyectado, ante el exiguo presupuesto de atención sanitaria pública.

 

Para nadie es un secreto que los grandes hospitales de tercer nivel de la Capital y Santiago tienen una demanda de servicio superior a su capacidad, por lo tanto todo el que conoce la vida interior de un centro hospitalario, sabe que tarde o temprano se pueden presentar situaciones como la que desgraciadamente  está en el tapete.

 

La maternidad de los Mina tiene una unidad de cuidados intensivo neonatal con  una alta demanda, dado el gran volumen de pacientes que maneja. Acaso no se realizan frecuentes reportajes de la excesiva presencia allí de centenares de parturientas haitianas, en adición a las nacionales, ante mayor proporción de parturientas en muchos casos sin los imprescindibles chequeos prenatales, la unidad de cuidados intensivos neonatal tiene mayores ingresos de pacientitos.

 

Parturientas sin chequeos prenatales o chequeos irregulares son proclives a complicar el producto del embarazo con patologías como prematuridad, distrés respiratorios, hiperbilirrubinemia, sepsis, y otras enfermedades perinatales.

 

El suscrito fue interno de ginecología y obstetricia (internado rotatorio) en ese centro en los tiempos del inolvidable maestro Jesús Disla, el hospital siempre estaba lleno. Aún así, no se veía esa multitud que hoy en día arropa de modo constante su emergencia, lo que nos indica que la demanda está muy por encima de su capacidad operativa.

 

Entre los factores de riesgos neonatal no podemos soslayar los servicios por encima de la capacidad asistencial, no solo por déficit de personal médico y de apoyo (enfermeras, empleados especializados para trabajos en salas clínicas y otros) sino de los insumos hospitalarios que son bastantes costosos.

 

La densidad de la incidencia vive constantemente alterada en estos hospitales por el aumento de la población en riesgo de contraer enfermedades por diferentes motivos, en este caso gran volumen de parturientas, muchas de ellas con poco o ningún chequeo prenatal, que es uno de los aspectos que tiende a aumentar los factores de riesgos en los recién nacidos.

 

Por ahí llega la génesis del problema, las unidades de cuidados intensivos no son simples salas clínicas, cuyo mantenimiento es más rápido, con solo limpiar la cuna y el colchón del paciente y colocar nuevo juego de cubre colchón y sabanas, una cuna está lista para recibir pacientes, casi inmediatamente se desocupa, las camas y las  cunas en los hospitales no descansan. En intensivo se trata generalmente de incubadoras y ventiladores, que necesitan una esterilización más rigurosa, pero ante la escasez en no pocas ocasiones se debe hacer la limpieza muy rápido frente a la demanda que requieren estos equipos. Además las  fumigaciones se deben realizar de manera periódica, no solo en casos de emergencia.

 

Precisamente en la Maternidad de los Minas, se han obtenido muy buenos resultados utilizando la madre canguro, el contacto directo piel a piel entre la madre y el neonato, una incubadora humana que en casos como la prematuridad ayuda a reemplazar las incubadoras electrónicas. Me consta los esfuerzos que se realizan para lograr que esa madre esté en condiciones de no trasmitirle ninguna patología al niño.  La madre debe estar incorporada con todas las reglas de higiene a amamantar al niño, ese proyecto lo empezó a desarrollar allá la doctora Narda D`Oleo.

 

Por suerte ya se usan los bancos de leche materna, conozco la gran ayuda que proporciona el banco de leche de la Maternidad de la Altagracia. Centro también sobrepoblado de parturientas y neonatos.

 

Además las unidades de cuidados intensivos deben tener de modo permanente agua y desinfectantes de mano en los lavamanos y en ese hospital se había denunciado previamente escasez de agua.

 

También nuestros hospitales tienen déficit  en los laboratorios de microbiología, con lo costoso que son estos insumos, en esta área se deben tomar con regularidad muestras de cultivo del interior de estos equipos para verificar que verdaderamente están estériles, inclusive de las paredes. Se sabe que en los hospitales se infiltran gérmenes nosocomiales muy agresivos, como las pseudomonas.

 

Un mantenimiento riguroso es lo ideal, pero nunca los hospitales han recibido los presupuestos necesarios para llevar a cabo estos procedimientos exhaustivos. Aún más, cuando la población asistencial va en aumento progresivo cada día.

 

Es muy cómodo resolver el problema despidiendo miembros del personal, o reemplazando funcionarios hospitalarios para con estos chivos expiatorios, disimular por donde anda la falla. Que se alteraron expedientes, es un procedimiento totalmente injustificado, pero no es el móvil del asunto. Los problemas hay que abordarlos con el propósito de evitar que se repitan, no para salir de un caso que tiene mucha opinión pública.

 

Los médicos y el personal de enfermería conocen muy bien las reglas de higiene y mantenimiento en salas, cuidados intensivos y áreas quirúrgicas. Los que hemos vivido la realidad hospitalaria sabemos los entuertos que hay que enfrentar a diario para mantener a flote el proceso de recuperación de los pacientes, no es solo que el personal este presente, sino las condiciones de trabajo, que en nuestro medio nunca han sido placenteras. Incluso el personal de apoyo generalmente empírico, siempre se insiste en adiestrarlo en lo delicado de su trabajo, muy particularmente la necesidad de guardar las reglas de higiene.

 

¿Por qué la mortalidad?  Por la presencia de gérmenes contagiosos.  ¿Lo introdujo el personal sanitario?  Es lo más fácil imputar al mango bajito, y obviar las condiciones de precariedad hospitalaria, que conmina al uso urgente de incubadoras, ventiladores y cunas de modo precoz.

El manejo político en nada contribuye a solucionar este tipo de inconvenientes. Es deplorable que las plazas de hospitales, incluyendo la de los jefes de servicios, los últimos gobiernos se las han ingeniado para eliminar su acceso por la vía de concursos como lo establece la ley de organización del personal médico de los hospitales, dejando una brecha para en cualquier instante resolver conflictos desde el ámbito politiquero, sin detenerse a investigar los detalles para resolver los problemas. También la designación de directores de hospitales no puede ser vinculada a manejos políticos, debe ser decidida por la asamblea del personal médico del hospital, que es la que generalmente tiene mayor conocimiento de la capacidad médica y gerencial de un director adecuado.

 

Ya que tanto los políticos que dirigen desde el Gobierno, como lo que ayer lo hicieron y hoy están en la oposición se han “preocupado” mucho por este caso (las elecciones nacionales están al doblar de la esquina), en vez de gestos demagógicos y de husmear en los rincones de los hospitales, busquen la respuesta a estos graves inconvenientes en la exigua asignación presupuestaria de estos centros, que cada día deben enfrentar una mayor actividad asistencial, con un presupuesto totalmente deficitario. Como sentenció Remy de Gourmont, célebre periodista y novelista francés: «Lo verdaderamente terrible cuando se busca la verdad, es que se encuentra».