Opinión

Luis Ramón Peña González (Papilin): Mártir de la Iglesia y de la Patria (1 de 2)

Su profunda fe y convicciones libertarias se acrecentaron en la medida en que se cebaba en su carne juvenil la sevicia criminal de los amaestrados torturadores.

Por Reynaldo R. Espinal

El pasado 20 de enero se conmemoró el 62 aniversario del apresamiento, por parte de los agentes del SIM, del seminarista y militante destacado del movimiento clandestino 14 de Junio, oriundo de La Romana, Luis Ramón Peña González (Papilin), mártir de la Iglesia y de la Patria.

Familiares, distinguidos ciudadanos oriundos de la Romana, compañeros de formación y de lucha de Papilin y otros que nos hemos interesado en el estudio de su edificante testimonio de fe y sacrificio patrio hemos asumido el compromiso  de rescatar del olvido a este gran testigo de la fe y luchador contra la tiranía trujillista.

Como todos los que han entregado su vida en defensa de nuestra nuestra libertad, ya es hora de rendirle  el merecido tributo de gratitud y reconocimiento de su pueblo.

1.- Infancia, adolescencia y escolaridad de Papilin.

Papilín nació el 8 de mayo de 1936.  Fueron sus progenitores Don Gonzalo Peña Cornielle y Doña Dolores González de Peña. Desde su más temprana infancia gozó del singular privilegio de contar con una familia amplia y amorosa, donde además de sus hermanos consanguíneos (Luisa Amalia, Rafael Antonio, María Teresa y Manuel Enrique), al vivir desde muy niño en casa de sus abuelos maternos Don Amador Pons Colom y Doña Luisa Delia del Monte de Pons, recibió también el cariño y ejemplo de estos y de sus tíos Amador, Antonio, María Teresa, Catalina, Luisa Francisca y Miguel.

Fue en el seno de estas familias ejemplares donde comenzó Papilin a modelar su personalidad, al despuntar el alba de su existencia, en la forja y cultivo de esos  acendrados valores humanos y cristianos que andando el tiempo le llevarían a comprometer su existencia en bien de sus semejantes.

Recibió su bautismo en la Parroquia Santa Rosa de Lima, de manos del Padre José Cardone, sacerdote diocesano de origen italiano,  Párroco de la misma, el 30 de agosto de 1941.

Sus estudios  primarios los cursa en el periodo comprendido entre 1943 y 1949 en la Escuela para Varones “Juan Sánchez Ramírez, situada entonces en la calle Francisco Richiez Doucudray. Los estudios intermedios (7º y 8º grado) los realiza de 1950 a 1952 en el  Grupo Escolar “ Presidente Trujillo”, hoy Escuela Básica “ Mercedes Laura Aguilar”, ubicada en la actualidad en la Calle Pedro A. Lluberes Esq. Gregorio Luperón.

Su primer año de bachillerato (entre 1952 y 1953) lo  cursa en el Liceo Secundario “Arístides García Mella”, situado hoy en día  en la Calle Duarte Esq. Richiez Doucuadray.

2.- El ingreso de Papilin al Seminario. El benéfico influjo en su vida del Padre Juan Antonio Abreu Espinal.

Papilin acompaña en una procesion religiosa al Padre Abreu.

A principios de octubre de 1948,  llegó a prestar sus servicios pastorales a la Parroquia Santa Rosa de Lima, en la Romana, desde San Francisco de Macorís,  el Padre Juan Antonio Abreu Espinal(1914-1977), oriundo de Jarabacoa.

El Padre Abreu descollò como un sacerdote ejemplar, de franciscanas virtudes,  convirtiéndose en  mentor y guía espiritual de la juventud romanense; era el pastor solícito que, al tiempo de promover la fe nunca se hizo indiferente ante las necesidades materiales de sus semejantes. Un ejemplo de trabajo, humildad,  servicio; de plena entrega al ideal evangélico. Es venerado por todo un pueblo que aùn proclama con orgullo sus destacados aportes a la Iglesia y a la comunidad.

Junto a su familia de origen y sus profesores, el Padre Abreu sería persona clave en la formación humana y cristiana de Papilin, como lo fue, en general, con toda aquella generación de jóvenes romanenses.

Sabido es, además, que el Padre Abreu albergaba sentimientos antitrujillistas. En San Francisco de Macorís, antes de llegar a la Romana, trabajó  junto a Monseñor Luis Federico Henríquez, aquel valiente sacerdote, que renunciò a la diputación trujillista  en los inicios  de la era  y años después, ya al final de la tiranía, le fue incendiada su casa por las turbas furibundas, dada su fidelidad inquebrantable a Monseñor Panal, acosado por el régimen tras la Carta Pastoral de enero de 1960.

Al término de su primer año de bachillerato, Papilin siente el llamado a la entrega sacerdotal, ingresando al Seminario Santo Tomás de Aquino, de Santo Domingo, situado entonces en la Calle Fabbrè Geffrard (hoy Avenida Abraham Lincoln Esq. Bolívar, sede hoy de la Pucamaima), dirigido entonces por los padres jesuitas. Era el año lectivo 1953- 1954.

Quienes fueron sus compañeros de entonces, entre ellos Monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, hoy Arzobispo Emérito de la Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros, así como el hoy Cardenal y Arzobispo Emèrito de Santo Domingo, Monseñor Nicolás de Jesús López Rodríguez y el  fenecido Padre Vinicio Disla, concuerdan en destacar las dotes de liderazgo, dinamismo y sentido de responsabilidad de Papilin. Era jovial, alegre, con gran sentido del humor, entregado a la oración y al trabajo.

En sus vacaciones de verano, colaboraba estrechamente con el Padre Abreu en los diversos trabajos parroquiales, pastoral juvenil, la catequesis así como en el programa “La Hora de Cristo”, que se transmitía a través de Radio Papagayo, en la Romana.

 3.-Papilin y su adscripción a Acción Clero-Cultural y al movimiento clandestino 14 de Junio.

Papilin junto a un compañero seminarista.

Eran los años finales de la tiranía agonizante. Toda América y el Caribe vibraban tras el triunfo de la revolución cubana. La misma fue el aliciente libertario para nuestra juventud, ávida de cambios tras más de cinco lustros de postración e ignominia.

En el seminario, a pesar del caliesaje del SIM y las restricciones que imponía el régimen,  también se conspiraba y en la Diócesis de Santiago de los Caballeros, un meritorio sacerdote, a quien por cierto no se le ha rendido aún el reconocimiento debido, el Padre Daniel Cruz Inoa, en incesantes desplazamientos por diferentes comunidades, al tiempo que se dedicaba al trabajo pastoral y a la promoción de las vocaciones sacerdotales, articulaba un movimiento denominado Acción Clero- Cultural, destinado a integrar  jóvenes descontentos con el régimen imperante.

Rafael Fafa Taveras, hoy referente de la lucha libertaria dominicana, se integrò junto  al Padre Cruz en aquellos iniciales aprestos conspirativos.

Coinciden en Salcedo, en  Junio de 1959, con motivo de las vacaciones de verano jóvenes seminaristas como los hermanos Disla (Vinicio y Juan Evangelista), Tobías Cruz y Juanito González junto a jóvenes universitarios salcedenses como Francisco Aníbal González (Pachico) y  su primo Antonio  Ezequiel González, quienes se encuentran y conversan sobre la difícil realidad imperante, agudizada tras la masacre brutal de los jóvenes  expedicionarios del 14 de junio.

¿Cómo era posible, se preguntaban, que en aquella hazaña libertaria vinieran jóvenes de Cuba, Venezuela, Guatemala y  de otras latitudes, a inmolarse por la causa de la libertad del pueblo dominicano  y la juventud dominicana permaneciera impasible?.

Convienen en el propósito de unir esfuerzos conspirativos, en el marco de la pesada atmósfera existente. Sabian que en breve tiempo el Padre Cruz, acompañado de un seminarista “inquieto”, visitarìa la Parroquia de Tenares, con el propósito de impartir un retiro y hasta allí se encaminan  Ese seminarista era “ Papilin”, quien se aloja temporalmente en casa de los hermanos Disla. Acompañaba también al Padre Cruz el seminarista salcedense Ramon Pons Bloise, cariñosamente conocido como “Monchú.

En aquel ambiente de sigilo eclesial, logran reunirse, bajo la protección del Padre Ercilio de Jesús Moya, cura párroco de Tenares, hermano del hoy Obispo Emérito de San Francisco de Macoris, Monseñor Jesús María de Jesús Moya, acordando articular acciones, bajo la modalidad de encuentros juveniles católicos.

La semana siguiente, para evitar sospechas, el Padre Cruz enviaría en su nombre al también seminarista Mariano García (Marién), nativo de Moca lo mismo que al seminarista  Hipólito Medina. Marién García sería también poco después victimado por la dictadura.

Posteriormente vendría la integración de Acción Clero- Cultural con el Movimiento clandestino 14 de Junio, luego de reuniones llevadas a efecto con el Padre Cruz, Manolo y Minerva,  Rafael Fafa Taveras, Doña Dulce Tejada y Niño Alvarez en San Francisco de Macorís, entre otros.

Desde aquel verano, Papilin quedaría plenamente integrado a las acciones conspirativas del Movimiento Clandestino 14 de Junio, manteniendo contacto con otros jóvenes dirigentes de la agrupación como es el caso de Radamès Rodríguez Gómez así como  Fafa Taveras, Luis Gómez Pérez y Julio Escoto Santana, recientemente fallecido, quienes en diferentes momentos le visitaron en procura de contactar adeptos a favor del movimiento.

Papilin ya seminarista junto a dos de sus sobrinos.

4.- Papilin inicia su calvario.

Después de aquel memorable 10 de enero de enero de 1960, cuando en la finca del productor arrocero Charlie Bogaert, en la Provincia de Mao Valverde, se forma oficialmente el movimiento clandestino 14 de junio y se escoge su primera directiva, todo comenzaría a tomar un giro dramático para los jóvenes adscritos al mismo.

Un enlace de Marcos Pérez Collado, de San Pedro de Macorís, fingiendo ser parte del Movimiento, asiste a la reunión de Mao, enterándose de todos los pormenores de su conformación y dando parte inmediata de los mismos al temible Servicio de Inteligencia Militar.

De esto modo comenzaría la persecución brutal y  despiadada contra todos los integrantes del Movimiento. Poco a poco, fue haciendo sus estragos la delación.  Con contadas excepciones, fueron cayendo aquellos valerosos jóvenes y llevados hasta las ergástulas infernales de La 40 y la Victoria.

Era la  mañana del 20 de enero de 1960, vísperas de la festividad de Nuestra Señora de la Altagracia. Papilin junto a Luis Valoy acompañaba al Padre Abreu, quien oficiaba la misa en el templo parroquial de Santa Rosa de Lima.

Hasta allí llegaron los secuaces del SIM y sin mediar palabras apresaron a Papilin, iniciándose desde entonces su terrible calvario.

El ánimo se sobrecoge al escuchar y leer los testimonios de quienes compartieron prisión con Papilin (Rafael Valera Benítez, José Israel Cuello, Fafa Taveras, Francisco González (Pachico, Julio Escoto Santana), entre otros,  en aquellos días  oscuros y tormentosos. De ellos se dará cuenta más detalladamente en la segunda entrega del presente trabajo.

Su profunda fe y convicciones libertarias se acrecentaron en la medida en que se cebaba en su carne juvenil la sevicia criminal de los amaestrados torturadores. Freddy Bonnelly, prisionero junto a Papilin, en su interesante libro  “Mi paso por la 40. Un Testimonio”, relata lo siguiente:

“…Manolito (Manuel Baquero) se molestaba con nosotros por habernos dejado convencer de Papilin de que rezáramos el rosario. Papilin era casi un niño, no creo que pasara de los diecisiete, pero muy robusto. Seminarista, de carácter bondadoso y muy firme y de un valor extraordinarioÉl nos acercó a Cristo. Me contó de los muchos que convenció para ingresar en el Movimiento…”.

Continuará

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