El 26 de septiembre de 1960 fue transmitido en los Estados Unidos, desde la ciudad de Chicago, el primer debate electoral por televisión.

Fue, además, el primer gran espectáculo político de la televisión, el cual fue protagonizado por el joven y apuesto candidato demócrata, John F. Kennedy, y el sagaz y experimentado candidato republicano, Richard Nixon.

A partir del referido debate, la televisión avanzó aceleradamente hasta convertirse en el medio más importante de la propaganda política, a propósito de lo cual el destacado politólogo italiano, Geovanny Sartori, en su obra Videopolítica, la consideró de la manera siguiente: “Es la fácil victoria de lo visual (sin pensar) sobre el pensar (sin ver) es un golpe devastador para el homo sapiens”.

Si bien es cierto que el mencionado debate significó el primer gran impulso para la televisión, esta ha impulsado, a su vez, los debates, de tal manera que se estima que más de setenta y cinco países han celebrado debates televisivos de candidatos a cargos de elección popular.

En ese sentido, el periodista y sociólogo español, Manuel Campo Vidal, en su obra La cara oculta de los debates electorales, sostiene lo siguiente: “Dondequiera que ocurran, los debates atraen enormes audiencias. ¿Por qué? Porque no hay nada como el espectáculo y la imprevisibilidad de un combate directo y sin guion”.

Refiriéndose a la importancia de los debates, este experto, que fue el negociador y moderador del primer debate televisado en España, considera que “los debates televisados no son los vehículos perfectos para orientar políticamente al ciudadano, pero están entre las mejores herramientas educativas que ofrece la democracia moderna”.

Sesenta y cuatro años después de este histórico cara a cara, ganado por Kennedy conforme a quienes lo presenciaron a través de la televisión, y por Nixon desde el punto de vista de aquellos que lo escucharon por la radio, fuimos testigos del primer debate presidencial de la República Dominicana.

Los debates ayudan a que los electores acudan a las urnas mejor informados sobre los candidatos y sus propuestas de campaña, lo que contribuye con la integridad de las elecciones.

Sin duda, los cara a cara son convenientes para la calidad de las elecciones y la motivación de la participación de los electores en las mismas. Los debates contribuyen con tenerelectores mejor informados.

Asimismo, en las próximas elecciones, que ya están ampliamente definidas a favor del candidato presidencial del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Luis Abinader, gracias a las expectativas creadas por los debates, tendremos ciudadanos más motivados a acudir a votar en las elecciones presidenciales y congresuales del 19 de mayo.

Cuando el presidente, Luis Abinader tomó la histórica decisión de responderle que si a la petición de la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE), a pesar de superar con más de un 50% en intención de votos a sus adversarios de la oposición, le hizo un grandioso aporte a la construcción de la cultura del debate electoral.

Tomando en consideración que los debates conducen a consolidar las tendencias existentes, el presidente, Luis Abinader, que ganó claramente el cara a cara, como deberán certificarlo proximamente las encuestas, saldrá victorioso en las Elecciones Presidenciales y Congresuales con más del 70% de los votos.