Nuestro país y muchos países Latinoamericanos no han gozado del privilegio de gobernantes interesados o inclinados hacia lo cultural como potencial de desarrollo y soporte de nuestras identidades al servicio de la memoria social de nuestros pueblos y eje de desarrollo, con muy raras excepciones, y teniendo la distorsionada idea, muchos de ellos, de que la cultura es un gasto y no una inversión, considerándola muchas veces, alejada de los planes de desarrollo y progreso que desde algunas esferas estatales se implementan.

Esta triste realidad se hace más crítica en países como los nuestros donde su cotidianidad y presupuesto estatal se traduce en una búsqueda de las necesidades más precarias y elementales de la gran mayoría de la gente, desplazando lo cultural a sitiales lejanos del reparto presupuestal, impidiendo verdaderas y efectivas políticas de articulación de lo cultural con el desarrollo social y de su impacto en una de sus fronteras cercanas, el turismo.

Visto de manera general, cultura, desarrollo e inversión pública, no necesariamente han ido de la mano y lo cultural a veces es influenciado por el inmediatismo de las necesidades básicas de nuestros países, que terminan opacándolas. Es en ese tenor que celebramos las iniciativas tomadas por el presidente Luis Abinader respecto a los museos y su indudable articulación con el sector turístico y los programas de desarrollo impulsados desde su gestión.

Museo Fortaleza Ozama.

Notorio es destacar que bajo prismas parecidos y con otros intereses particulares e ideológicos, en los primeros gobiernos del doctor Joaquín Balaguer se tomaron en cuenta acciones para impactar en los museos, sobre todo coloniales y la propia ciudad colonial, relanzándose como faro cultural y la ciudad colonial como proyecto de animación, restauración de monumentos históricos importantes y el inicio de una museografía muy inclinada hacia lo colonial y cuya narrativa, todavía presente en muchos de estos espacios museográficos, exalta más lo hispánico que la criollidad que nos identifica, pero al menos interés hubo desde el estado por tomar el tema de los museos y el valor patrimonial de la Primera Ciudad de América, lo cual es loable.

Gran exposición por los100 años del maestro Ramón Oviedo.

Otros presidentes han acentuado áreas específicas de la cultura como la literatura, sobre todo la importante Feria Internacional del Libro y la Lectura y del arte clásico, lo cual es importante, pero no necesariamente representativo de lo que somos culturalmente, en sentido más amplio.

Esta vez vemos un presidente que ha mostrado en los hechos un interés inusual desde los resortes del poder por la museografía, dentro del diverso tema cultural. Si bien le tocó al nuevo presidente Abinader heredar una postración cuasi absoluta en este renglón de la cultura con más de 7 museos cerrados en el 2020 y las remodelaciones en los museos de la Plaza de la Cultura con sus museos cerrados y con grandes vicios de construcción y de  diseños sus interiores, además, dos de ellos sin electricidad, su empeño por hacer de estos espacios culturales foros abiertos al debate, la presencia de diversos sectores sociales, divertida su visita, con sentido informativo y reflexivo, se hizo presente tan pronto asumió el poder mostrando inusitada inclinación y su interacción desde programas dirigidos a todos los públicos, en especial al estudiantil, además de su importancia en la oferta turística nacional.

Estudiantes en Casa Museo Horacio Vásquez.

Es así que decide el presidente Abinader emprender el camino de un decreto de desconcentración (251-22) que separa la acción museística estatal, sus recursos financieros, gestión y funciones del Ministerio de Cultura sin que ello implicase desconexión entre ambos estamentos pues la Dirección General de Museos, órgano que regentea las políticas públicas de los museos, sigue adscrita al Ministerio de Cultura con la que debe mantener estrechos lazos, lo del decreto, y es ahí donde radica su atención en los museos, procura agilizar los trámites, procedimientos e instancias que permitan resultados más eficaces e inmediatos, logrando, con dicha iniciativa, hacer avanzar el trabajo y los resultados de gestión de la museografía estatal.

En esa primera etapa crea igualmente Pro-museo para impulsar en coordinación con la presidencia de la república las acciones en procura de los objetivos trazados y que ambas instituciones trabajasen para el logro de objetivos propuestos y que, a la vez, son parte de la agenda presidencial hacia los museos, por eso afirmamos que ha sido un presidente interesado en los museos.

En su momento sale el Decreto e integró las propias funciones de Pro-museo, dándole mayor cobertura a las iniciativas de la Dirección General de Museos. No se queda ahí el presidente y asiste a varias actividades de los museos, se abren los que estaban cerrados y el presiente Luis Abinader toma la excelente iniciativa de crear los Voluntariados que, junto a la DGM, puedan conducir el cúmulo de tareas para relanzar los museos en su gestión como parte de una correcta línea de alianza público-privada.

Es así como los Voluntariados, a la vez de aliados con estas nuevas visiones de gestión y de interés del presidente, fueran veedores de gestión y acompañantes de los programas de trabajo e iniciativas de los museos, iniciándose con cinco voluntariados: Museo de Arte Moderno, Museo del Hombre Dominicano, Museo de Historia y Geografía, Faro a Colón y el de la Ciudad Colonial.

A pesar de tan entusiastas y prometedores medidas, no se quedó conforme en su apreciación hacia los museos y aprueba que los museos, además de su presupuesto institucional, manejen los fondos de recaudación bajo un estricto procedimiento que evite un uso inadecuado, lo cual ha sido un faro de luz que ha permitido mantener los servicios de los museos con fluidez y eficiencia.

Luis Abinader es un presidente interesado en los museos porque bajo su gestión se hizo una realidad el Museo y Centro Cultural Horacio Vásquez, en coauspicio con la fundación Horacio Vásquez y con el apoyo desprendido de la administración de Banreservas, y es hoy una realidad como museo comunitario cumpliendo una excelente labor de extensión y apoyo a sus pobladores.

Va más allá el presiente Abinader y nos solicita propuestas de otras necesidades museísticas a nivel nacional y desterritorializada, pues la capital posee la principal inversión museística a nivel nacional, mostrando el presidente en todo momento, su enorme interés y simpatía por los museos en el entendido de que estos pueden ser espacios de educación, divertimento, lugar de la familia, de reflexión, dialógicos y de entretenimiento sano.

Antes de finalizar debo hacer extensivo a los lectores que este interés persiste en el presidente de tal manera, que el folder concerniente a museos está muy cerca y al alcance del presidente en su Despacho, lo cual demuestra que le da seguimiento y lo entiende como fuente primaria y fundamental del desarrollo y como un soporte de la expansión y oferta turística, sabiendo que cumple un cometido de fortalecimiento de nuestras identidades y de la memoria social del pueblo dominicano. En hora buena señor presidente.

Carlos Andújar Persinal en Acento.com.do