El boom del momento en nuestra política de cada día consiste en anunciar la reservación de candidaturas a cargos congresuales, municipales e inclusive las candidaturas presidenciales.

Son las plazas apartadas para negociar con los partidos aliados. Pero los partidos chiquitos y los chiquititos tienen poquita cosa —por no decir nada— qué repartir.

La moda de anunciar la reserva de candidaturas para negociar es una modalidad reciente. Hace poco tiempo eran las cúpulas partidarias las que decidían a quienes designar como candidatos.

La Junta Central Electoral no tenía vela en ese entierro.

Reservas según la JCE

El Pleno de la Junta Central Electoral aprobó una resolución, basada en la Ley No. 33-18 de partidos políticos, para regular la aplicación del porcentaje de las reservas de las candidaturas. Los partidos deben reservar el 20% de sus candidaturas por cada nivel de elección para las elecciones generales del año próximo.

Los niveles de elección son el nivel senatorial, el nivel de diputaciones, el nivel de alcaldías, el nivel de regidurías, el nivel de directores distritales y el nivel de vocalías.

Las reservas en Santiago

En la provincia Santiago el PRM reservó la candidatura a senador, y las candidaturas a cuatro municipios y a cuatro distritos municipales. Sin contar las candidaturas a diputados, a regidores y a vocales de las distintas demarcaciones.

Es decir, las candidaturas más importantes de la provincia están comprometidas con otros partidos.

Fueron reservadas las alcaldías de los municipios de San José de las Matas, Jánico, Licey al Medio y Tamboril.

En los distritos municipales quedan comprometidas las candidaturas a directores de El Caimito y de Juncalito, en Jánico; Palmar Arriba, en Villa González y Hato del Yaque, en Santiago de los Caballeros.

En los medios noticiosos y en los mentideros políticos suena que el principal beneficiado de las reservaciones es Julio César Valentín, líder de Justicia Social.

 

El asidero de esos ruidos resulta de que los municipios y distritos municipales señalados son controlados —salvo Licey al Medio— por Justicia Social.

El partido JS está en la espera de que la JCE le otorgue el reconocimiento legal, que ya está solicitado bajo los requisitos de la Ley.

Por todo ello algunos perremeistas están que pegan el grito al cielo. Si en el PRM hay compañeros con la calidad para ganar esas candidaturas por qué dárselas a unos de afuera, gritan.

En el otro ámbito, en el de la oposición, los líderes del PLD y de la FUPU andan enchinchando a los aspirantes del partido de gobierno que no son tenidos en cuenta a ver si pueden pescar en río revuelto.

Pero, al fin y al cabo, otorgar esas candidaturas a Julio César Valentín o a otros movimientos políticos es una decisión del PRM. Los demás partidos deberían velar porque las reservas hechas en Santiago por el partido oficial cumplan con los preceptos que estable la Ley.