Desde el año 2021, el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, de 80 años, se ha caído o tropezado en ocho ocasiones. Siete veces en público y una vez en su hogar. Cuatro de esos tropezones o caídas han ocurrido subiendo o bajando las escalinatas del avión presidencial Air Force One.

 

Un “récord guinness” imposible de superar por cualquier otro mandatario en el mundo, y sobretodo en un período de tan solo tres años y medio de mandato.

 

Esta última caída ocurrió luego de pronunciar un discurso, tras participar en la ceremonia de graduación de la Academia de la Fuerza Aérea, en Colorado Spring. Fue levantado del suelo por agentes del Servicio Secreto, que rápidamente corrieron a socorrerlo junto a otros agentes de la Fuerza Aérea. Regresó por sí mismo a su asiento asignado.

 

En mayo pasado, mientras bajaba los ocho peldaños de las escalinatas del Santuario de Itsukushima, en Japón, cuando fue a participar a la cumbre del G-7 en Hiroshima, Biden hizo un traspié que casi lo lleva al suelo.

 

En febrero, saliendo de Polonia rumbo a Europa del Este, cuando realizaría una visita sorpresa a Kiev por el aniversario de la invasión rusa a Ucrania, al subir las escalinatas del Air Force One tropezó abruptamente, teniendo la suerte de soportar su cuerpo con una mano sobre el peldaño para no caer de bruces.

 

En marzo ocurrió lo mismo. Volvió a tropezar en su ascenso por las escaleras cuando el avión estaba listo para partir hacia Alabama y luego hacia Delaware.

 

En mayo de 2022, subiendo de nuevo los escalones del Air Force One, en la Base de la Fuerza Aérea Andrews, que iba rumbo a Illinois, volvió a perder el equilibrio.

 

En junio del mismo año, el presidente Biden se cayó de su bicicleta mientras paseaba por Rehoboth Beach, Delaware, lugar de su residencia.

 

En 2021, rumbo a Georgia, subiendo de nuevo las escaleras del avión presidencial, Biden no solo tropezó una vez perdiendo su erguida postura, sino que este hecho ocurrió dos veces seguido por intentar levantarse con rapidez para demostrar que no había pasado nada.

 

Siendo presidente electo en 2020, Biden se accidentó en su hogar. La información dada a conocer sobre este hecho indicó que se fracturó un pie al tropezar con la alfombra mientras perseguía jugueteando a su perro en la residencia presidencial.

 

Todos estos incidentes cuestionan si Biden, siendo la persona de mayor edad ocupando la primera magistratura de la nación, está apto para intentar reelegirse en el cargo en noviembre de 2024.

 

Existen dos elementos causales muy importantes que podrían ser tomados en cuenta para las caídas repentinas de un ser humano: el extrínseco y el intrínseco.

 

El primero, extrínseco, tiene que ver con aquellos que son ajenos a las personas, como obstáculos inadvertidos, escalones, suelos resbaladizos, desniveles en pavimentación, entre otros.

 

Y el segundo, intrínseco, está asociado a distintos aspectos como los cambios que el envejecimiento produce en el organismo y que tienden a afectar la marcha y el control neuromuscular.

 

No hace falta ser un erudito para entender que los reflejos en la edad anciana disminuyen paulatinamente, los movimientos corporales son más lentos y se disminuye la agudeza visual.

 

Algunas de las causas que pueden afectar el aparato locomotor de una persona y que tiende a deteriorar el equilibrio son la neuropatías sensitivas y motoras, trastornos del sentido del equilibrio (vértigos), déficit visual, problemas osteoarticulares (artritis, artrosis, etc.), enfermedades vasculares periféricas, Parkinson o accidentes cerebro vasculares.

 

Para eliminar dudas sobre su salud y capacidad física, la Casa Blanca elaboró un informe del resumen de salud del presidente Biden bajo la firma del doctor Kevin O’Connor, su médico personal.

 

De acuerdo con el informe, Biden “sigue en condiciones de cumplir con su deber y ejecuta plenamente todas sus responsabilidades sin excepciones ni adaptaciones, y que gran parte de su rigidez es, de hecho, el resultado de cambios osteoartríticos (o espondilosis) degenerativos (“desgaste”) de su columna vertebral”.

 

Lo cierto es que las explicaciones dadas por la Casa Blanca en cada uno de los hechos ocurridos parecen más bien excusas al presentar los hechos como aislados y/o culpa de objetos inadvertidos en el camino, como el ocurrido recientemente, alegando que una pequeña bolsa de arena fue la causa del nuevo tropezón del mandatario, como aseguró en un tweet, Ben LaBolt, director de Comunicaciones de la Casa Blanca.

 

Es bien sabido que toda área por donde va a caminar el presidente de los EE.UU., es minuciosamente supervisado con mucho tiempo de anticipación por agentes del Servicio Secreto y del Buró Federal de Investigaciones (FBI), quienes retiran del camino todo tipo de objetos sospechosos (bultos, cajas, bolsas de basura, etc), que puedan poner en peligro la seguridad personal del Presidente.

 

Aunque no guste a muchos, hay que cuestionar la salud del presidente Biden, quien cumplirá 81 años el próximo 20 de noviembre, y aspira a ser reelecto para un segundo mandato en noviembre de 2024.