Una resolución emitida por la Junta de Aviación Civil de la República Dominicana (JAC) ordenó la eliminación del cobro de $10 dólares a los dominicanos y extranjeros que por concepto de tarjeta de turismo se cobran en los boletos aéreos.

 

Aunque la disposición número 217-2022 no especifica si fue por orden directa del presidente Luis Abinader, o por recomendación del Consejo de Gobierno que trabajaba en ese sentido, lo importante es que esa irritante y abusiva medida económica fue revocada.

 

Somos conocedores que la JAC es un órgano del Estado dominicano que tiene la responsabilidad, entre otras cosas, de regular los aspectos económicos en esta área, de acuerdo con la Ley 491-06, mediante la cual fue creada.

 

También, tiene la facultad de recomendar al Poder Ejecutivo la fijación de tasas y derechos, así como aprobar o no las tarifas de transporte aero-comercial, de conformidad con lo estipulado en los acuerdos de transporte aéreo.

 

Ante tantas facultades importantes asignadas, es interesante enfatizar que la diáspora espera algo más que la eliminación de los $10 dólares por concepto de tarjeta de turismo, por entender que somos merecedores de mejores incentivos por el gran aporte económico que aportamos desde el exterior con nuestras remesas, lo cual sirve de mucho para sostener la economía en nuestro país.

 

Pagar $10 dólares por un producto o servicio no es gran cosa para nosotros. Lo que sí resulta molestoso e irritante era tener que pagar un impuesto por entrar al país que, por nacimiento, nos corresponde llegar por la puerta grande y sin tener que pagar un precio.

 

Si bien tenemos que agradecer la disposición de eliminar ese impuesto de entrada, es meritorio agradecer en mucho la lucha que por diversos medios y llevando la voz cantante realizaron con ese propósito los líderes y simpatizantes de la seccional del partido Alianza País (AlPaís) en la ciudad de Nueva York.

 

El mérito de esa lucha callejera en calles y avenidas de la Gran Manzana, en especial en el Alto Manhattan, hay que adjudicárselo a esa organización, que siempre tuvo como figura principal a Radhames Rodríguez junto a decenas de seguidores partidarios reclamando la eliminación de ese impuesto.

 

Ningún otro dirigente político u organización partidista puede reclamar ese logro como suyo, porque nadie hizo tantos llamados y reclamos en favor de la diáspora en ese sentido, como lo hicieron los voceros autorizados de la seccional AlPaís, en Nueva York.

 

Es importante recordar que, durante el primer Consejo de Gobierno celebrado en la ciudad de Nueva York el 20 de septiembre de 2021, en respuesta a preguntas sobre el decreto 430-17, que establecía el pago de los $10 dólares, el presidente Abinader expresó con gran énfasis que “no hay discusión con el no pago de los $10 dólares, porque eso no se les debe aplicar” a los dominicanos.

 

Recuerdo también escucharlo decir que el problema no era el decreto 430-17, sino la metodología a usar para quitar esos $10 dólares incorporados en los precios de los tickets aéreos y marítimos, por lo que presentaría propuestas especificas para facilitar el proceso de devolución o eliminación. Tampoco debemos olvidar que ese abusivo decreto se creó durante el gobierno de Danilo Medina en diciembre de 2017.

 

Un poco más de dos años tuvieron que pasar para que el actual gobierno de Abinader decidiera cumplir una de sus promesas de campaña en favor de los dominicanos que residen en el exterior, de eliminar ese impuesto.

 

Aun falta, señor presidente, tomar en consideración el alto costo de los pasajes aéreos por culpa de la alta tasa de impuestos que se aplican a las aerolíneas por aterrizar o despegar sus aviones en los aeropuertos de República Dominicana.

 

Igualmente, revisar el alto costo de la emisión de pasaportes y otros servicios consulares que se solicitan en las legaciones diplomáticas dominicanas.

 

Los impuestos son creados mediante leyes y el Congreso dominicano, reconociendo los aportes de la diáspora con sus remesas, que al 31 de agosto último superaron los $6,500 millones de dólares tan este año, bien debiera legislar para proponer la reducción de estos tributos o que se incluya como uno de los puntos de importancia en la esperada reforma fiscal.

 

En esta administración de gobierno se han logrado muchos avances positivos en favor de la diáspora, más que en los gobiernos anteriores al 2020. De eso no hay dudas.

 

La eliminación de ese impuesto por disposición del gobierno al través de la JAC es aplaudible, una medida justa en beneficio de la diáspora que con todo derecho podrá volver a entrar al país exonerado de esa carga fiscal por ser uno de los ejes principales del sostenimiento de la economía de la República Dominicana.