Opinión

La depurada prosa de Monseñor Freddy Bretón (1 de 3)

Hoy estamos convocados a degustar los frutos del escritor. En mi caso, ahondaré en algunos de los hallazgos estéticos de su abundante prosa creativa.

Por Fernando Cabrera

Monseñor Freddy Antonio de Jesús Bretón Martínez, oriundo de Canca la Reina, Moca, es un hombre de dos caminos. Sus cualidades humanas son ampliamente conocidas: fuerte apego familiar, arraigados principios éticos y morales, y una inagotable disposición de servicio expresada a través de su apostolado como Vicario de Cristo, Arzobispo Metropolitano de Santiago de los Caballeros y Presidente de la Conferencia Episcopal Dominicana. A su destacado perfil sacerdotal añade una destacada formación intelectual y un dedicado oficio escritural como poeta, narrador y ensayista, con numerosas obras en las que se aprecia un gran respeto por la lengua.

Sin dudas, su hoja de vida nos sitúa ante un ferviente cultor de utopías. Por esta vez, relegaremos la primera de sus vocaciones, la de una existencia dedicada a la encomiable misión de guiar por los caminos del bien y del amor a Dios; para centrarnos en la otra, no menos exigente, de cultivar la belleza y el asombro a través de las palabras. Hoy estamos convocados a degustar los frutos del escritor. En mi caso, ahondaré en algunos de los hallazgos estéticos de su abundante prosa creativa, a partir de las obras Los entresijos del viento, de carácter lúdico y ficcional, y Vivir o el arte de innovar, nacida de un arduo ejercicio de investigación y reflexión.

Como rasgo común de la prosa de estas dos obras de naturaleza y propósitos esencialmente disímiles, he apreciado una lucha de fondo y forma. Por un lado, está el juego con los límites genéricos de la novela y el ensayo, la preocupación por la estructuración lógica de las irregulares tramas y argumentaciones, y por otro, la depuración estilística, llena de recursos retóricos más propios de la creación poética. En la diversidad de textos contenidos, la musicalidad dialectal cibaeña fluye con naturalidad. Aunque, en todo momento, la búsqueda de la precisión es evidente, no hay rigidez en los juicios. Monseñor Freddy Bretón, se las ingenia para, con aliento campechano, desvelar y resolver entuertos con deleite.

Comenzaré mi aproximación crítica con la obra Los entresijos del viento, ganadora del Premio Feria del Libro Eduardo León Jimenes 2022. Contiene un conjunto de relatos enmarcados en el criollismo romántico característico de la narrativa dominicana, que ha procurado destacar la singularidad del pueblo que emerge de los avatares del colonialismo, en el concierto de las gestas libertarias decimonónicas y la búsqueda del ideal nacional de la primera mitad del siglo XX. Se inscribe en esa vena característica de El montero (1856), de Pedro Francisco Bonó, Cosa Añejas (1891) de Cesar Nicolas Pénson, La mañosa (1936) de Juan Bosch, Over (1939) de Ramón Marrero Aristi y La Masacre se pasa a pie (publicada en 1973, de un manuscrito escrito 35 años antes) de Freddy Prestol Castillo. De manera similar, esta obra muestra un esfuerzo discursivo de recreación o construcción de identidad a partir del paisaje, la fauna y el drama social inmediato. Por la fragmentación y los registros dialógicos presentes, percibo quizás una mayor filiación con Cosas añejas.

La obra Los entresijos del viento nos remite a un ambiente criollo, profundamente rural, pueblerino. Aunque contiene narraciones en toda regla, su categorización como novela es un tanto alegórica, ya que la intención aparente no ha sido la de crear una extensa trama canónica con personajes perfilados para oponerse entre sí o entrar en conflicto durante una única misión integradora que oportunamente alcanza su punto álgido y desenlace. Los textos, segmentados y con subtítulos celebratorios, lucen una especie de cuentos o historias que se enhebran desde el tono confesional y autobiográfico de un narrador protagonista, y a veces testigo, que se vale de identidades reales e inventadas para recrear los hechos a partir de la memoria o la imaginación. En definitiva, asumo su "intencionada" autodenominación de "novela eólica" en el mismo orden de provocación que Marcio Veloz Maggiolo, a cuyo ingenio debemos categorías como "protonovelas" y "arqueonovelas" en su constante esfuerzo por ampliar los límites del género.

Nota:

Ponencia presentada en el panel “La obra narrativa y poética de monseñor Freddy Bretón”, el 22 de noviembre de 2022, en la Sala Aída Cartagena Portalatín, de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, organizado por Carmen Pérez Valerio, del Departamento Editorial de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, en coordinación con la Academia Dominicana de la Lengua.

Noticias relacionadas

Por

Noticias relacionadas

Comentarios
Seguir leyendo

Lo más leído

Más noticias

Síguenos en nuestras redes