La Cigua Palmera fue declarada como el Ave Nacional Dominicana mediante el Decreto No. 31 de 1987; la podemos observar en elevaciones bajas y medias en toda la isla; se pueden visualizar  hasta  los 1800 metros sobre el nivel del mar.  Según el ornitólogo  Steven Latta, es una especie tan particular que su género y especie son únicas en su clasificación y evolución.

Ciguas Palmeras (Dulus dominicus), Ave Nacional de República Dominicana.

En las últimas décadas, la Cigua Palmera ha estado utilizando ambientes inapropiados para hacer sus nidos; Latta (2006: 194), aunque no presenta cifras, dice que había “… mucho menos colonias de nidos en ambientes apropiados en RD en marzo-abril de 1996 que las encontradas en la misma área entre 1974- 1976”. (Latta)  [i]

El señalamiento de Latta sobre la construcción de los nidos de la Cigua palmera en lugares poco habituales; también fue evidenciado durante el Festival de Aves Endémicas 2022. El Grupo de Acción Ecológica (GAE), tiene en sus planes hacer un levantamiento de los nidos de la Cigua Palmera que están en lugares no naturales, como son los postes del tendido eléctrico.

María Paulino, coordinadora del GAE, nos informó que los nidos de la Cigua Palmera avistados durante el Festival y en otros lugares, se están georreferenciando, para luego desarrollar un programa de investigaciones que incluya la caracterización de la vegetación que existe en el entorno de los mismos.

El grupo reportó  que al terminar  el Festival de Aves Endémicas del Caribe los participantes pudieron observar  88 especies, de las cuales 15  fueron endémicas, al incorporarse al reporte final el Zumbador grande  (Anthracothorax dominicus), lo que indica que un 17% del total de las especies observadas solo existen en nuestro país de forma natural.

ESPECIES ENDÉMICAS VISTAS DURANTE EL FESTIVAL. (pt)

La  Cigua Palmera  (Dulus dominicus), fue la reina del Festival de Aves Endémicas, por la tantas veces que fue vista durante ese evento, además de que ha generado  interés para  la investigación que planea realizarse.  A nuestra ave nacional le siguieron el Carpintero (Melanerpes striatus) y el Perico (Psittacara chloroptera), siendo el Jardín Botánico Nacional Dr. Rafael Ma. Moscoso, el lugar de más avistamientos de estas tres especies en particular.

Carpintero( Melanerpes striatus), endémico y hacedor de casas, tambien para otras especies. endémicas.
Pericos(Aratinga chloroptera), endémico de RD y muy parecido a la cotorra.

De las 15 especies de aves endémicas se observaron 784 individuos, equivalentes al 47.2 % del total de 1,659 individuos de todas las especies visualizadas. Y se encontraron en los 13 lugares de observación, según los reportes de los participantes.

Los participantes pudieron visualizar 426 Ciguas Palmeras, representando un 24.6 % del total de 1,659 individuos observados, y un 54.3% con relación a los 784 endémicos; y se encontraron en 11 de los 13 sitios de avistamientos, para un 84.6% de los lugares de observación.

Latta, señala que “… Las Ciguas Palmeras son arbóreas, ruidosas,  sociables y frecuentemente construyen grandes nidos comunales (…)” Además indica que nuestra Ave Nacional anida generalmente en las Palmas Reales, y en yagrumo (Cecropia schereberiana), el pino criollo (Pinus occidentalis), postes eléctricos y   en grietas de rocas marinas.

La segunda especie fue el Carpintero (Melanerpes striatus), con 123 individuos representando 7.4 % del total de  1,659 de los avistamientos, y un 15.6 % de los endémicos. Observándose en 11 de los 13 sitios de avistamiento, para un 84.6% de los sitios visitados.

El Carpintero es el ave endémica más distribuida en la isla de la Hispaniola; está en todas partes incluyendo a la isla Beata. Para Steven Latta y su equipo (2006), “…La especie ha sido odiada por sus hábitos alimenticios que afecta a los agricultores…”. Dentro de los roles del carpintero está: “… hacer su casa para el anidamiento propio, pero también es usada por otras aves como son cotorras, pericos, papagayos, golondrinas…”, además de consumir grandes cantidades de insectos que favorece al agricultor que lo odia.

Los carpinteros también son fáciles de observar en la ciudad, muchas veces picando los cristales de los edificios, peleando con su propio reflejo, lo que representa un peligro para la especie, señala María del grupo GAE, quien  además informó que en el futuro planean  realizar investigaciones, que contribuyan  a minimizar los impactos negativos de ésta y otras especies que se revientan con los cristales.

La tercera especie con más vista fue el Perico (Psittacara  chloroptera), con 78 individuos, representando 4.7% de todos los avistados y un 9.9 %. de los endémicos. Tan solo observado en 5 de los 13 lugares, para un 38.4%, siendo  el Jardín Botánico Nacional Rafael Ma. Moscosos como el lugar de preferencia de estas especies.

“Los pericos se distinguen (de las cotorras) por ser de menos tamaño, sus colas y alas son largas y puntiagudas…las cotorras son más grandes y cortas…”(Latta et. al. [2006]:135, paréntesis, pt)

La población de perico se ha reducido considerablemente, Latta (2006:136) afirma: “… dejó de existir en el Parque Nacional de Los Haitises desde el 1986, aunque ha ocupado las áreas urbanas (…) Aparentemente ya para el 1930 sus números se habían reducido…” Sus hábitos alimenticios de consumir maíz y otros cultivos agrícolas han hecho que los agricultores los ahuyenten. Dice que “… las especies de pericos en América se ha reducido más rápida que la cotorra…”, cita el caso de Puerto Rico: “… donde se extinguió una especie a finales del siglo XIX, cuando en 1892 el último individuo fue capturado”.

El número de individuos pertenecientes a especies endémicas avistados en los 13 lugares no nos permite hacer un juicio científico de la abundancia de las mismas, porque no se ha cuantificado el esfuerzo hecho para obtener estos números de especies e individuos; por eso espero que el lector exigente comprenda que este tipo de trabajo no es de rigor científico, sino típico de conteos aficionados que se enmarca en el contexto de la educación ambiental, que forma parte del interés de instituciones, como el GAE, para que la gente conozca y preste atención a las aves silvestres que habitan en República Dominicana, y puedan aprender con ellas el valor de la biodiversidad para la vida de las personas, la familia y la sociedad; y para que puedan disfrutar de los servicios ambientales que ellas producen.

[i] Latta, S., Rimmer, Ch. Keith, A. ,Wiley, J., Raffaele, H., MacFarland, K., Fernandez, E. (2006). Aves de la República Dominicana y Haití. Traducción Paola Vega y Mónica Vega.