Las emociones

Es importante dar a conocer y concienciar a la gente sobre el valor e importancia que tienen las aves en su felicidad y en el aporte a los bosques, debido a que consumen  insectos dañinos para los agricultores e inducen a la regeneración natural de la flora y a la diversidad biológica en general; además,  motivan a la gente de diferentes disciplinas a iniciarse en el mundo de la ornitología, ya sea por curiosidad, placer, investigación o conjugando los tres intereses al mismo tiempo.

 

El Festival de Aves Endémicas del Caribe, que se celebra cada año en diversos países, es una oportunidad para que la gente, no dedicada profesionalmente al estudios de las aves, pueda experimentar las emociones y adquirir el conocimiento que nos ofrece  la observación de las aves conducido por facilitadores expertos en la materia que forman parte del Grupo de Acción Ecológica (GAE) u otros grupos que  participan en él de República Dominicana.

 

La participación en el festival es una movilización-motivación lúdica, de educación ambiental y conocimiento elemental de la ornitología, sin esperar que los aficionados hagan un trabajo profesional, aunque sí honesto,  porque para otros levantamientos el grupo cuenta con un equipo de monitoreo que sigue el rigor  científico, aplicando técnicas con estandarización metodológica en cuanto a observación de especies, recorridos, distancias y tiempos, entre otros procedimientos que exige esta rama de la zoología para conocer la historia natural, distribución,  ecología y mecanismos de conservación de las aves.

 

Luego de participar en la  celebración del festival, los ciudadanos (hombres, mujeres, jóvenes y adultos, adolescentes e infantes) se quedan motivados por las vivencias y aficiones; van construyendo sentimientos que se materializan en  conocimientos y acciones concretas, contribuyendo con la preservación de las aves, tales como la expresión de un niño de 12 años que terminada una jornada dijo que él ya había conocido: “el ave sagrada  dominicana”, haciendo referencia a la denominación que tiene la Cigua Palmera (Dulus dominicus) como Ave Nacional o símbolo de avifauna del país.

 

Otros ejemplos de las  manifestaciones que van asumiendo los ciudadanos para  la conservación de las aves, fue la de una señora de 71 años que nos reportó especies desde una ciudad del norte del país durante el Festival del  año 2020, pero  se ha mantenido mandando  fotos de aves que llegan a su entorno; incluso mientras realizaba un viaje a Soverato Marina, Calabria, Italia,  dos días antes de terminar el  Festival de este año 2022, nos envió una foto de dos tórtolas (parecidas a la collarín, especie introducida en RD) perchadas en el techo de una vivienda, con un mensaje emocionante en el que nos describe las especies que convivían con pueblo italiano que visitaba; “Hay muchas al frente de… (casa de su pariente)…“muchas viven aquí”.

 

En otro mensaje de voz acompañado de una foto, pero ya en dominicana, la misma persona nos cuenta sobre unas crías de petíguere que están al frente de la casa de otro familiar, y nos dice que ellos los están “monitoreando” (sic!), un concepto importante que asume una persona no dedicada a la ornitología que conmueve, porque con solo haber participado una vez en el Festival se ha sensibilizado en la materia.

 

Una persona de la Zona Colonial graba los cantos extraños de aves y pregunta a uno de los directivos del grupo: “¿Qué ave es esa que canta?” … “Está durmiendo en el árbol de limoncito hace 2 semanas y me anuncia la llegada del alba cada madrugada. Todo un deleite”. (Se refería a un Cuatro Ojos)

 

Una mujer que vive en la cercanía de la avenida Luperón está pendiente de la alegría de su niño por la presencia de las aves en su entorno: “Esta madrugada, un hermoso canto entraba por mi ventana, estaba oscuro y no pude ver el ave; quisiera saber qué es. Mi hijo es loco con las aves y quiere también saber qué es”.

 

En República Dominicana hay diferentes grupos de aficionados que hacen cosas interesantes por la preservación de la avifauna, además del Grupo de Acción Ecológica (GAE), y que participan en el Festival cada año, entre los que se encuentran el Grupo Jaragua, la Sociedad Ornitológica de la Hispaniola ( SOH), quienes, desde las emociones a la ciencia ornitológica, hacen importantes aportes; así como los fotógrafos aficionados a  la naturaleza que ayudan al mundo a ser más sostenible por los datos e imágenes que generan durante sus expediciones y que luego publican en sus redes sociales, exposiciones, concursos, documentos científicos, medios de comunicación o en foros  y que  indudablemente, “pudieran ser pan nuestro de cada día” para el conocimiento de las aves de este país y las aves migratorias del mundo que nos visitan.

 

La experiencia es un indicador de que la gente, en la medida que participa en el avistamiento de aves, aun desconociendo la ciencia ornitológica, termina sensibilizada y con un marcado interés por las aves silvestres, que, sin tener la intención en hacerlo, aportan datos, y, en muchos casos, están construyendo conocimientos futuros. Ese interés de la gente también puede ser aprovechado por instituciones del gobierno, empresas privadas y organizaciones sin fines de lucro para crear un mercado con públicos interesados en la avifauna para la empresa ecoturística del país.